La promesa incumplida

El Nuevo Herald • Estados Unidos

Obama se reúne con enviados especiales para cerrar Guantánamo

El lunes, seis meses después que ordenó la creación de posiciones especiales, el presidente Barack Obama se reunió en la Casa Blanca con sus dos “enviados especiales para el cierre de Guantánamo”. Los enviados dieron a conocer una declaración donde califican a los campamentos de prisioneros costosos desde el punto de vista financiero así como también costoso por la imagen que ofrece de EE.UU. en el extranjero.

Clifford Sloan, el enviado especial del Departamento de Estado ha estado trabajando en el informe desde el pasado 1ro. de julio, pero Paul Lewis, su contraparte en el Pentágono, comenzó a trabajar el viernes. En una fotografía que se dio a conocer luego del encuentro aparecen ambos sentados juntos en la Oficina Oval, mientras Sloan habla con Obama.

“La instalación de Guantánamo continúa reduciendo nuestros recursos y dañando nuestra imagen en el mundo”, dijo en una declaración Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca.

Durante la reunión, Carney dijo que Obama “le agradeció a los enviados especiales por el importante trabajo que realizan” y dejó en claro que “sigue absolutamente comprometido a cerrar la cárcel de la Base de Guantánamo”.

Hasta el lunes, el Pentágono tenía 164 prisioneros en Guantánamo, de ellos solo tres condenados por crímenes de guerra y seis en espera de juicios de pena de muerte a cargo de un tribunal militar. Un personal que en gran parte rota donde se combinan efectivos militares y civiles de 2,1000 tropas y contratistas trabajan en la instalación.

Se ha aprobado que un total de 84 de los reos se trasladen a sus países de origen o sean llevados a otra parte, y la Casa Blanca dijo que Obama “enfatizó que los enviados especiales contarán con todo su apoyo en su labor para facilitar el traslado de los detenidos de Guantánamo”.

El Congreso ha utilizado la legislación hasta ahora para entorpecer las ambiciones de Obama de cerrar la cárcel, al tiempo que ha bloqueado el uso de fondos federales para los juicios civiles de algunos prisioneros y sus traslados a cárceles de EE.UU. y otros países. De igual modo el Congreso legisló que las restricciones del Departamento de Defensa previas a los traslados también ha complicado los planes para reducir la población penal.

“Hasta lo que más que pueda”, dijo Carney, “la administración seguirá trasladando detenidos que han sido autorizados a viajar otros países y una vez más le hemos pedido al Congreso que levante las restricciones sobre los traslados de los detenidos, algo que ha limitado enormemente nuestra habilidad de reducir la población penal y a la larga cerrar la instalación”.

En un discurso que pronunció en mayo en la Universidad de Defensa Nacional, Obama anunció la creación de dos puestos especiales en medio de una huelga de hambre en la cárcel en la que llegaron a participar más de 100 reos. “Tenemos que analizar la situación actual, donde tenemos que obligar a comer a los detenidos que están en huelga de hambre”, dijo entonces el Presidente.

El lunes, un portavoz militar de la base dijo que 14 prisioneros estaban en huelga de hambre, todos tan malnutridos que serían obligados a comer si no lo hacen de forma voluntaria.

“Estamos gastando casi $1 millón anual por cada detenido en Guantánamo, lo que equivale a casi $200 millones al año en una época de secuestros y presupuestos apretados”, agregó la Casa Blanca.

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