La cocción terminada

Ana Niria Albo Díaz • La Habana, Cuba

Hace más de dos años, la Casa de las Américas visibilizaba la realidad de la presencia de varios países de nuestra América dentro de la anglosajona, dentro de los EE.UU. En aquella ocasión, el centro era la construcción identitaria de esa “otra” latinidad, y María y Tom se hicieron presentes desde la apología tipográfica y el juego de estrellas, franjas y barreras. El Programa de Estudios sobre Latinos en los EE.UU. anunciaba su primer Coloquio Internacional Identidades Culturales y Presencia Latina en los EE.UU., y de sus encuentros se gestó la idea de un nuevo intercambio en el cual el arte y la literatura fueran focalizados como ejes articuladores, motivadores y objetos de discusión.

Imagen: La Jiribilla

Desde su cartel se anuncia que el cartucho cultural de los EE.UU. dejó de ser gringo en su contenido para adquirir aromas y prácticas diversas de comunidades culturales para quienes ser latino, a veces, solo se resume a una categoría abstracta con que es designado como el “otro”. ¿Serían vistas así también sus producciones artísticas y literarias? ¿Cuáles son los principales juegos de la gestión cultural de esas comunidades y sus interrelaciones con los mercados del mainstream norteamericano y de los países de la América Latina y el Caribe? ¿Hacia dónde se dirigen los caminos de esa creación y producción artística? Esas y otras fueron las provocaciones de este evento.

Pepe Menéndez y Edel Rodríguez (Mola) entregaron un cartucho de la marketa que bien puede estar en Losaida (Lower East Side), Washington High, Miami, Nueva Jersey, San Francisco o California. El cartucho gringo ha sido latinizado por una cultura del comer que incluye sus mezclas y sabores no olvidados. Este paquete anunciaba que el Coloquio Internacional Latinos en las Artes y las Letras tocaba a las puertas de la Casa, que la cocción casi terminaba y sus participantes debían dar el toque final con ingredientes propios en cada una de las discusiones.  

Entre el 15 y el 17 de octubre pasados, bajo la égida de la multilateralidad y el enfrentamiento a discursos discriminatorios, peyorativos y prejuiciosos que insisten en  ver a la población latina en los EE.UU. como una  amenaza, la sala Manuel Galich de la Casa acogió a 28 invitados cuyo origen está en siete naciones, y con la diversidad que las propias naciones latinoamericanas y caribeñas encierran. A la cocción se sumaron, entre otros, la escritora Esmeralda Santiago (Puerto Rico), la académica Jenna Leving  (EE.UU), la profesora e investigadora Aileen El- Kadi (Brasil), el investigador y profesor universitario José David Saldívar (EE.UU- Chicano), la investigadora Sonja Elena Gandert (EE.UU), la escritora Sonia Rivera Valdés (Cuba), la poeta y ensayista Nancy Morejón (Cuba), el historiador Jesús Arboleya (Cuba) y la investigadora Milagros Martínez (Cuba).

El resultado: una mesa servida con variedad de discusiones. El entrante tuvo un mofongo dominicano a través del trabajo del analista cultural José David Saldívar, quien haciendo uso de la complejidad idiomática que viven esas comunidades entre el fuerte dominio del inglés y, a veces olvidado, español, condimentó con “Conjeturas sobre amor descolonial, trans-americanidad y el Fukú Americanus de Junot Díaz, a través de la traducción crítica de un término sociológico en el vocabulario de la literatura: Americanidad y fukú americanus, desarrollado en La maravillosa vida breve de Óscar Wao, como consecuencia de la clasificación racial y la jerarquización del poder mundial realizados por Europa. A él le acompañaron en la cocción el acucioso análisis de Jenna Leving sobre el cambio de paradigma de la literatura cubanoamericana y las reflexiones de Aileen El-Kadi sobre las motivaciones de un libro como Sam no es mi tío. Veinticuatro crónicas migrantes y un sueño americano que parecen confluir en las identificaciones más allá que en las identidades, en las dominaciones y en los subterfugios del ser migrante, del cómo se ven y les ven. La exploración de nuevos mundos poéticos a través de otra antología Malditos sudacas, malditos latinos de Cristian Gómez y la conversación de Esmeralda Santiago sobre la creación desde la biografía personal y los espacios de la traducción cerraron la mañana del primer día.

Un primer día que estuvo acompañado —al igual que los otros tres— por la exposición Vestigios /Vestiges que, muy a tono con el Año Fotográfico de la Casa, curó Nahela Hechavarría, especialista de la Dirección de