El cine chileno inaugura
Festival de La Habana con Gloria

Joel del Río • La Habana, Cuba

Tres largometrajes de ficción en concurso, todos ellos avalados por la prensa y el circuito festivalero internacional; dos óperas primas también prometedoras, otro par de documentales en competencia y un trío de animaciones constituyen la decena de obras con posibilidades de alcanzar algún premio Coral en la próxima edición, la número 35, del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

El cine chileno, sobre todo el realizado por jóvenes cineastas, de uno y otro sexo, se encuentra ahora mismo entre los más elogiados y premiados en cualquier festival. Como “una ola de aire fresco para la audiencia y para los críticos” es calificada la presencia de esta cinematografía en numerosos festivales a lo largo del mundo. Y el aire fresco se incentiva cuando se percibe la notable juventud de la mayoría de sus realizadores. En esa lista figuran, con uno, dos, o tres largometrajes, Andrés Wood, Matías Bize, Nicolás Acuña, Cristián Jara, Cristián Jiménez, Sebastián Lelio, Alicia Scherson, José Luis Sepúlveda, José Luis Torres Leiva, Andrés Waissbluth, Andrés Wood, Esteban Larraín y Pablo Larraín, quien sin dudas resulta el más conocido internacionalmente por su trilogía Tony Manero, Post Mortem y No. Esta última terminó siendo nominada al Oscar en 2012, el mismo año en que Violeta se fue a los cielos ganó el Gran premio en Sundance.

Imagen: La Jiribilla

El éxito internacional se mantuvo a lo largo de 2013. Para inaugurar oficialmente el Festival de La Habana, el 5 de diciembre, se proyecta el filme chileno Gloria, cuya protagonista Paulina García recibió el Oso de Plata que se concede a la mejor actuación femenina en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Con su cuarto largometraje, Gloria, el realizador Sebastián Lelio, conocido por sus anteriores La sagrada familia, Navidad y El año del tigre, regala una película sencilla y amable sobre las desventuras tragicómicas de una mujer sesentona. Gloria es uno de esos escasos films que consiguen el milagro de convencer a críticos, compradores y público. El resultado: una de las mayores ovaciones que se recuerden en la historia de la Competencia Oficial del festival alemán y seguramente el aplauso llegará hasta La Habana.

Otra de las películas que estará en La Habana, y que sonó mucho en festivales como Sundance y Rotterdam, cosechando ciertos reconocimientos, y el estreno en salas de Chile e Italia, se titula El Futuro, y constituye el tercer largometraje de la egresada de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Alicia Scherson, quien se basó el libro Una novelita lumpen del escritor chileno Roberto Bolaño.

La historia nos muestra el descenso social y moral que sufren los hermanos Bianca (Manuela Martelli) y Tomás (Luigi Ciardo), luego de que un accidente automovilístico acabara con las vidas de sus padres. Ambos hermanos intentan seguir con su vida normal, pero pendiendo de una cuerda floja que amenaza con hacerlos caer y tocar fondo en cualquier momento. Paralelo a la escuela, Bianca encuentra trabajo en una peluquería y Tomás en un gimnasio donde conoce a dos jóvenes que pronto pasan a formar parte de sus vidas cuando comienzan a vivir en la misma casa.

En 2006, Alicia Scherson logró al fin comprar los derechos de Una novelita lumpen, último libro publicado en vida por el escritor, para llevarlo al cine. Tras siete años, la directora de Play logró que su filme El futuro fuera seleccionado por el jurado del Festival de Cine de Sundance, para competir en World Cinema, la principal categoría del evento. “Hace tiempo que no hay festival en el mundo donde no haya un chileno compitiendo. Se está produciendo mucho y saliendo más afuera, además hay más apoyo de instituciones. Cinema Chile ha sido un aliado. Los directores nos sentimos más arropados que antes”, declaró Scherson en Rotterdam.

Un veterano como Orlando Lübbert, quien triunfara a principios de la pasada década en La Habana, y buena parte del mundo, con Taxi para tres, también ha decidido retomar el pasado dictatorial chileno, una vertiente temática que contribuyó al éxito mundial de la trilogía de Pablo Larraín integrada por Tony Manero, Post Mortem y No. Lübbert regresa con Cirqo, la historia de  la escapatoria de un profesor y un estudiante de un inminente fusilamiento por parte de los esbirros pinochetistas. Perseguidos por un agente de la policía, deciden refugiarse en un circo pobre, y luego deberán optar entre vivir como payasos, en un mundo de grotesco, de risas y malabares, o salir de la carpa, al reencuentro con sus familias y con la represión fascista.

A pesar de ser una ópera prima también cuenta con una larga andadura por festivales internacionales, El verano de los peces voladores, la historia de Manena, joven de 16 años quien veranea junto a su familia, en un fundo en el sur de Chile. Pancho, su padre, está obsesionado con la idea de exterminar las carpas de su laguna y para eso, no duda en usar explosivos. Todos aplauden las extravagantes ideas de Pancho, a excepción de Manena, que parece ser la única que percibe una tensión creciente en el ambiente y la amenaza del conflicto mapuche que los rodea.

Y también en la sección de Óperas Primas, que desde hace cinco o siete años resulta tan llamativa como la competencia “principal”, está Las analfabetas, de Moisés Sepúlveda, en la cual se cuenta la relación profesional primero y amistosa luego, relación de mutuo aprendizaje, entre dos mujeres: Ximena y Jackeline. La primera es una cincuentona analfabeta, la segunda es una joven profesora de primaria, desempleada, que intenta convencer a Ximena de que tome clases de lectura. Jackeline logra convencer a Ximena de la importancia de saber leer solo cuando la analfabeta descubre como su único tesoro una carta que guarda desde su niñez porque se la dejó su padre antes de abandonarla.

En cuanto a los documentales, la representación en competencia la integran El otro día, de Ignacio Agüero, y La última estación, codirección de Cristian Soto Hermosilla y Catalina Vergara. El primero de los mencionados cuenta la historia personal del director a través de su casa y su puerta, y de la relación con el espacio exterior: la ciudad de Santiago de Chile. El segundo documental mencionado se acerca al testimonio de cinco ancianos, en una casa de reposo, mientras se enfrentan a la última estación de sus itinerarios vitales.

La lista de animaciones recoge tres títulos: Chile imaginario docu-animado, de Claudio Díaz Valdés; La cacería, de Margarita Cid Lizondo, y Los Andes, de Joaquí­n Cociña y Cristóbal León. Por su sinopsis, y por lo poco tratado de estos temas en este soporte, llama la atención Chile imaginario docu-animado, que contiene nueve relatos sobre la memoria y el testimonio social de jóvenes nacidos entre 1973 (año del golpe militar) y 2010, cuando se celebró el bicentenario de la República de Chile. Estos jóvenes responden a ciertas preguntas sobre ese periodo y se evocan los contextos visuales de cada etapa.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato