Teresita Fernández, la amiga
de los titiriteros

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Titiritero, tu fantasía
fue la alegría
de mi niñez.
Y echo a navegar
mi barco de cristal
de letras al revés y calle abajo.

El mundo del retablo no fue algo extraño en las canciones de Teresita Fernández. Su primera incursión en la televisión, en 1960, fue como artista del programa “La casita de azúcar”, un espacio infantil que la vinculó estrechamente a los muñecos, los niños y niñas a través de los títeres Pitusa y Eusebio. Nadie como ella para describir musicalmente, con todos sus atributos coloridos y fantásticos, a la parejita de tela y papier maché: “Mariposita anaranjadita de cartón”, Pitusa; “Pastillita de chocolate”, Eusebio. Solo alguien con la sensibilidad singular de Teresita, pudo describir de manera tan tierna la imagen plástica de una niña rubia y un niño negro que se profesan inmensa amistad. Negra es también la otra muñeca agraciada con su letra y música: Libélula, un títere de guante, protagonista de programas televisivos y obras de teatro, diseñado por Pepe Camejo, con animación y voz de su hermana Carucha. “Libélula chiquita, negrita linda, corderito prieto y hada mandinga”. Para alguien que le cantaba a los cocuyos, las flores y la lluvia, hacer canciones para personajes del teatro era una relación muy afín. Teresita supo traducir la magia de las cosas más sencillas, vivas o inanimadas, las convertía en metáforas, otorgándoles alma y corazón. Una vez confesó que se sentía muy bien cantando donde había corazones:-por eso canto para los niños, porque ellos no los han perdido todavía”.

Imagen: La Jiribilla

La muñeca Libélula

 

Titiritero, tu fantasía
trae la alegría
de un amanecer.
Recortas mariposas
y grillos de papel
y una rana llena de melancolía.

En la Peña de los juglares, que funda en 1975, en el Parque Lenin, junto al poeta, dramaturgo y narrador oral Francisco Garzón Céspedes, también estuvieron los títeres. Pedro Valdés Piña era el encargado de animar la marioneta Ramillete, un pañuelo, un juguete o una flor. Así comienza precisamente la letra de la canción Titiritero, que también se titula A una flor:

Eres más bella que la luz del día,
eres más bella que toda mi ilusión,
eres más bella que mi fantasía
y de tu perfume brota el amor.

Imagen: La Jiribilla

Teresita con el titiritero Adalett y la cotorra Alegría

 

La canción Joaquinito, el osito azul, desconocida por muchos, se inspira en un juguete que llegó un día a Teresita para vivir junto a ella en un perenne despedirse y regresar, pues todo dependía de cuantas veces ella regalaba el muñequito y otros niños volvían a obsequiarle uno nuevo, siempre azul y siempre yendo a vivir al mismo sitio, el huequito oscuro del estuche de su guitarra, la hondísima que ella amó tanto. Pepi, es otra de sus canciones menos aplaudidas, la dedicó a un payasito títere que divertía a los niños, y a ella, en una caseta del antiguo Parque Coney Island, en Miramar. Amor, muñecos y niños la llevaron a encontrarse con otro juglar de la escena, el titiritero Adalett Pérez Pupo, quien confesó haber quedado hechizado con un concierto que Teresita ofreció en el Teatro Ismaelillo. Años más tarde, de la mano del propio Valdés Piña, la pudo conocer personalmente y entablaron desde entonces una profunda y duradera amistad. No hubo agrupación o titiritero cubano que no estuviera ligado a la trovadora -Carlos González, Lolita Rodríguez, el Teatro Nacional de Guiñol-, ya fuera a través de la interpretación de sus canciones o mediante la animación y realización de muñecos en diferentes técnicas, que lo mismo fueron el Grillito acatarrado, Zafirito, el pececito azul; Vicaria, la lechucita; Mamá Caracola o el inolvidable Vinagrito. Si como ha dicho Teresita “Una canción es un pájaro que está buscando nido en alguna parte”, un títere es un pájaro que está buscando ser una canción.Teresita Fernández es y seguirá siendo para siempre la autora de la canción-himno de los titiriteros cubanos, nuestra mejor amiga.

Como los niños
cuento las estrellas
y ya sin huellas
no temo a mi vejez.
Y me pongo a cantar
y tu títere a bailar
y los niños a soñar con cosas bellas.

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