El amigo y maestro

Olga Lastra • La Habana, Cuba

Para mí haber conocido a Abelardo, o Pepe como solía llamarlo, ha sido un privilegio grande. Fue un amigo y un maestro, me aconsejó y me enseñó a ver la vida desde una óptica que yo llamaría "del tiempo iluminado". Lo visité en su casa -tan habanera- en muchas ocasiones; visitó mi casa en 2010 con motivo de su visita a Miami, y después en el 2011 nuevamente.  Siempre fue algo travieso, como si lo asistiera una juvenil inmortalidad; reímos y lloramos juntos como si estuviéramos actuando en una obra de teatro que él escribiera solo para mí. Me queda por siempre su inteligencia y su suspicacia, algunos regaños, mucho amor y un nudo tremendo en el centro del pecho que no sé hoy si me dejará vivir en paz.

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