Encuentro con Yissy García, Jorge Aragón y Alejandro Falcón

Del JoJazz y sus protagonistas

Yentsy Rangel • La Habana, Cuba

La 16 edición del JoJazz se ha convertido, nuevamente, en el espacio propicio para la confluencia de experiencias vividas entre los que hoy se presentan como jóvenes talentos del jazz y otros que han resultado ganadores en pasadas ediciones. La vigencia del sentir renovador de este certamen hace que, cada año, sean más los interesados en  proponer su discurso, ante la expectativa de llegar a ser una “joya” de Cuba. A propósito de su participación como jurado de esta edición del 2013, estuvimos conversando con tres compositores e instrumentistas que, pasados algunos años de su desempeño en estas salas, siguen matizando su carrera con el orgullo de pertenecer al movimiento de jóvenes del jazz.  

Yissy García es una figura novel de la percusión cubana, que no solo llama la atención por el virtuosismo de su desempeño sino, además, por la versatilidad estilística que expresa en cada una de sus presentaciones. Por su parte, Jorge Aragón ha escogido el piano y la creación como prisma fundamental de su propuesta artística, la cual se solidifica en la interacción con otros jóvenes proyectos del jazz. Alejandro Falcón renueva, a través del piano, géneros tradicionales de nuestra cultura popular,  fusionando en cada uno de sus textos musicales la simbología de un bolero, la cubanía de un danzón o la contemporaneidad de una timba. Estos y otros adjetivos pudieran reseñar la creación de los tres JoJazz que participaron en esta conversación para intercambiar criterios profesionales sobre la escena joven del jazz cubano.

Inicios en  JoJazz

Yissy García (YG): Los primeros acercamientos fueron desde la escuela, como sucede con casi todos los que participamos en este concurso. De hecho, coincido en esta época con Jorge Aragón. Cuando estábamos en el nivel elemental hicimos un grupo de jazz que se llamó Pentajazz y así comenzó nuestra historia en este género. Concursé en 2006 y  obtuve segundo premio en interpretación, aunque ya venía participado hacía varios años acompañando a otros instrumentistas y compositores. Por esta labor, en 2005, el jurado me otorgó un premio especial por acompañamiento.

Jorge Aragón (JA): Gané JoJazz, en 2008, con un  segundo premio en composición. Me sucedió lo mismo que a Yissy y otros jazzistas, ya que me fui familiarizando con el concurso a través del acompañamiento a otros jóvenes. Incluso, el año pasado, coincidimos en la propuesta que llevó el trombonista Eduardo Sandoval.  

Alejandro Falcón (AF): En el año 2002, obtuve Premio Especial del Jurado por interpretación. Fue la oportunidad de iniciar mi carrera como solista en este circuito de creación. 

JoJazz  como paradigma

YG: En sentido general, el JoJazz otorga visibilidad a los músicos. Es una carta de presentación que siempre tiene valor, tanto para instrumentistas como para compositores de jazz. Ahora, al participar como jurado, he visto a muchos jóvenes a los cuales me gustaría invitar a tocar con la banda, por lo cual también se convierte en una plataforma profesional.  A partir del JoJazz, comencé a tocar con músicos ya reconocidos como Alexis Bosch, Orlando Sánchez (Cubajazz), Bobby Carcassés, Yasek Manzano  y otros. El concurso fue la oportunidad que tuve para darme a conocer porque, anteriormente, cuando me recomendaban para realizar algún trabajo, preferían percusionistas hombres. Pero el concurso fue la ocasión de demostrar todo lo que podía hacer con la música, y la batería en especial. Actualmente, sigo colaborando con estas figuras ya mencionadas del jazz y otros jóvenes artistas como Emir Santa Cruz, Héctor Quintana y Eduardo Sandoval que se lanzan con nuevos proyectos; pero la necesidad de hacer mi propia música surgió de la  participación en este evento, lo que hoy ha dado sus frutos en el proyecto que lidero.

JA: Es el concurso más importante para los jóvenes que se quieren iniciar en el mundo del jazz. El jurado ve a cada muchacho y se enfoca en trabajarlo para el futuro. En sentido general, abre las puertas para todos los que participan porque, incluso si vienes solo para acompañar, también vas tomando experiencia y, a la vez, te das a conocer entre los músicos. Lo más importante es tener la valentía de venir y participar, aunque a lo mejor ese año no obtengas premio; pero te da el empuje para seguir preparándote y subir cada día más el nivel. Cuando concursé, las personas enseguida comenzaron a llamarme para tocar con ellos, algunos que habían sido mis maestros se me acercaban y me felicitaban.

AF: El JoJazz ha recogido varias generaciones dentro de la música. Nosotros vivimos una primera etapa del Festival donde todos lo que participaban eran grandes músicos, por lo cual el solo presentarse ya era todo un reto. En estos momentos, forma parte del JoJazz otra generación que, por supuesto, propone otras formas dentro del discurso; pero lo más importante es que es un concurso donde se ha formado la mayor parte de los jazzistas cubanos. Gracias al JoJazz logré realizar mi proyecto y mi disco Claroscuro, además de tocar con grandes orquestas cubanas como Paulo FG y su elite y, más tarde, con Orlando Valle (Maraca). Fue un momento en la música cubana donde había mucho nivel y para mí fue un privilegio que estas personalidades contaran conmigo para formar parte de su trabajo.

Mujeres y jazz

YG: Las mujeres se cohíben de presentarse a un evento como este. En su mayoría tienen miedo de tocar este tipo de música, no sé por qué. Para mí, el jazz es un género de amplitudes musicales que permite fusionar todos los estilos. Lo mismo puedes empezar tocando un latin jazz y luego convertirlo en una timba, que mezclar un son, una rumba o un bolero. Generalmente, las mujeres que se presentan son cantantes, aunque existe un número reducido de instrumentistas.

JA: Las mujeres que se han presentado, han dejado la parada muy alta. Es el caso de Yissy, de Tamara Castañeda (Vibrafonista, Primer Premio en Interpretación mayores, 2001), Sexto Sentido (Primer Premio en Interpretación menores, 2001), Camila Cortina (Pianista, Primer Premio Composición, 2007), y otras.

Inserción de los jazzistas  en otras escenas musicales

YG: El jazz da la posibilidad de ampliar las formas de tocar y de llevar a su estilo otros géneros. Es más difícil cuando ocurre a la inversa. A mí me pasó que cuando estaba en la escuela lo que tocaba era jazz y al graduarme fui directamente a tocar con Anacaona. Nunca había tocado timba, pero me fue bastante fácil acostumbrarme al discurso de estos géneros bailables.  

AF: El jazz es el punto de partida dentro de mi música, lo que me ha permitido insertarme en orquestas de música popular. En esta edición del concurso, en la propia categoría de Interpretación menores, se presentaron jóvenes virtuosos haciendo diversos estilos y con muchas ganas de superarse, lo cual va a proporcionarles, en el futuro, una versatilidad dentro de la música.

Virtuosismo y jazz

JA: El jazz desarrolla mucho las ideas. Las armonías y la agilidad de leer, acompañar e improvisar. Tienes que estar leyendo mucho cifrado, ritmos difíciles, melodías y luego ir desarrollándolas. También se puede ser virtuoso de muchas formas: a la hora de componer, de interpretar, de trabajar un tema o en la técnica. Ahora mismo aquí, en el concurso, alguien hace un solo de tres notas y para muchos en ese momento no fue virtuoso, pero puede que ese solo exprese la capacidad de síntesis que tiene este creador, sin necesidad de alardear con un reguero de notas. 

Nuevos proyectos en el jazz cubano

JA: Es difícil hacerse visible en el contexto jazzístico cubano con un nuevo proyecto, mucho más si eres joven. Cuando se empieza de cero, sobre todo, te golpea mucho la producción, que a veces no se corresponde con lo que luego se recupera. Lo bueno es que vas desarrollando tu propio proyecto y respondes de esta forma a tus inquietudes. Logras que las personas escuchen tú música y ya eso tiene un gran valor.  

YG: En sentido general, se dificulta mucho, porque cuando eres joven cuesta mucho trabajo lograr que te programen en los lugares importantes o comercializados y, sobre todo,  hacer la promoción necesaria para cada una de las presentaciones. 

Promoción de los jóvenes jazzistas

JA: En principio se trata de un género que no responde a grandes masas, sino que los consumidores son personas a quienes les gusta este tipo de música. No obstante, nos sentimos reconocidos cuando nos llaman para tocar o para pedirnos un tema o un arreglo. El hecho de ser joven y que ya estén contando con nuestro criterio es importante. 

YG: El estar participando en esta edición del JoJazz como jurado ya es parte de ese reconocimiento, porque logras compartir con figuras importantísimas dentro del jazz como Bobby Carcassés, por ejemplo. Los maestros, a su vez, reconocen que como artista no te has quedado parado, sino que estás luchando por tus ideas y eso se percibe a partir de cualquier medio de difusión.  

AF: Lo cierto es que hay un movimiento enorme, tanto los que estamos en Cuba como los que están fuera, que sigue poniendo en alto nuestra música. Es un  fenómeno que se hace sentir en los medios, aunque no sea hegemónica la promoción dirigida al jazz. También hoy estamos utilizando otros medios como Facebook, YouTube y otras páginas digitales para lograr hacer extensiva la información de nuestro hacer profesional. Mis conciertos, los de Michel Herrera, Harold López-Nussa y otros, se llenan porque logramos ―a través de la difusión radial, televisiva y digital― hacer llegar nuestro mensaje, pero no dejo de reconocer que es muy difícil este acercamiento. 

Experiencias como jurados

YG: Es complicado evaluar los talentos que están surgiendo, porque cada cual tiene su estilo y sus particularidades. Además, el sentarme en la mesa a debatir con otras personas de mayor experiencia como Enrique Pla, Bobby Carcassés, Alexis Bosch, Lucía Huergo y  Carlos Manuel Miyares es siempre un reto, tan alto como estar tocando. En realidad, me asombro un poco porque nunca había tenido la posibilidad de opinar y decidir por el premio. De hecho Bobby, como presidente del jurado, nos dio la oportunidad de expresar   lo que pensábamos en relación con la propuesta que fuimos creando de los ganadores del evento.

JA: Fue justo escuchar todas las opiniones y luego llegar a un consenso, sobre todo porque de la propia participación como jurado también se aprende mucho. Se escucharon  diferentes miradas y formas de  entender y disfrutar el proceso musical.

AF: Siempre se aprende muchísimo porque ya no somos los jóvenes que nos presentamos a competir, sino que hemos realizado una carrera en solitario. Uno observa a los muchachos de 16 años y se ve reflejado en ellos aunque las épocas no son iguales. Lo importante es que existe una continuidad en este hacer, que defiende su cubanía y le impregna una nueva originalidad.

JoJazz para el futuro

JA: Es preciso mejorar las condiciones para tocar. Cuando fui a concursar tenía mucha ilusión de tocar en el Stenway & Sons  del teatro Amadeo Roldán donde siempre se hizo este concurso. Ese año, las jornadas de competencia fueron en la escuela Amadeo Roldán, entorno que en ninguna medida cumplía con nuestras expectativas. Cuando no están los instrumentos, ni el lugar idóneo, es más difícil logar una presentación como lo requiere  el JoJazz

YG: El nivel de la competencia depende de la preparación de cada uno de los participantes. Para mejorarla creo que sería importante implementar intercambios, talleres, clases magistrales con los propios hacedores del  género, que contribuyan  a la superación de los alumnos interesados. También sería relevante articular a estos compositores e instrumentistas dentro del programa curricular de los estudiantes. Un caso, por ejemplo, es la Jazz Band que ahora lleva Orlando Sánchez (Cubajazz) en la Escuela Nacional de Arte, donde los estudiantes pueden consultar no solo estilos diferentes de interpretar, sino también lo correspondiente a la armonía y la orquestación del género.  

AF: Todavía el evento necesita lograr un mayor impacto en la sociedad. Siempre la promoción que se haga será poca y el objetivo pienso sería que, aunque el público no pueda asistir a las galas o las competencias, sepa de qué se trata el concurso y quienes fueron sus ganadores. Además de utilizar espacios con condiciones, debe ser en lugares céntricos de nuestra ciudad, porque así es mejor el acceso para las personas que quieren  escuchar este tipo de música.

Por otro lado, en apoyo a los concursantes, los grupos de jazz debieran participar con clases demostrativas en la formación de estos jóvenes. Esto mismo que se estuvo haciendo en relación con las proyecciones de documentales, making of y videos clips de jazz en las escuelas es muy fructífero, porque los muchachos conocen y se informan de cómo se genera dentro de un estudio o de un concierto el propio proceso de creación y grabación.  Además, todos no tienen acceso a comprar el disco original y se pierde la posibilidad de difundir la información completa.

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