La bienvenida a un gran narrador,
a un reivindicador del periodismo

Jorge Fornet • La Habana, Cuba

Tal vez estaba predestinado a protagonizar una Semana como esta. No solo porque pertenece a la estirpe de las notables figuras que lo antecedieron, sino también porque con algunas de ellas ha establecido fructíferos diálogos literarios. Sus intercambios con Ricardo Piglia en El Colegio de México y en la Casa de América de Madrid, por ejemplo, siguen la estela de lo mejor del género, desde las conversaciones con Eckermann.

Por otra parte, los lectores de El arte de la fuga, de Sergio Pitol, recordarán aquella divertida anécdota en la que este recordaba cómo ―recién llegado a México tras varios años de ausencia― lo invitaron a realizar una lectura compartida con Villoro, siguiendo un formato en que alternaban un autor joven y uno de mayor edad. Pero llegado el día, y para sorpresa de aquel ―la cual no tardaría en convertirse en pánico―, no le correspondería a Pitol compartir espacio con el veterano Luis Villoro, sino con su hijo Juan, a quien, desde entonces, lo une un afecto particularmente profundo.

Hace pocos días, el ámbito literario de lengua española se congratulaba con la noticia de la concesión del Premio Cervantes a Elena Poniatowska (de quien la Casa de las Américas, por cierto, ha publicado las novelas Hasta no verte, Jesús mío, Tinísima y Querido Diego, te abraza Quiela). No ha escapado a nadie que tal galardón es un merecido reconocimiento no solo a una escritora excepcional, sino también a una forma de entender y ejercer la literatura al que en modo alguno es ajena la propia obra de Juan Villoro. Él mismo ha hecho notar la capacidad de su compatriota para registrar con minucia las voces de los otros, para dar cabida en sus textos a los chismosos, los indignados, los desesperados y los denunciantes. De alguna manera, ese premio está dirigido también a un autor como Villoro, un gran narrador que es al mismo tiempo un reivindicador del periodismo, un privilegiado ejercitador de la crónica, y que al igual que Poniatowska, como los sioux, ejerce su oficio con el oído pegado a la tierra.

Pero si la presencia de Juan Villoro hoy entre nosotros parecía estar anunciada en quienes lo precedieron aquí, si el más reciente Cervantes venía a confirmar la excelencia de una poética en la que él mismo puede encontrar acomodo, esta Semana puede ser entendida también como preámbulo de la presencia que la literatura mexicana tendrá el próximo año en esta misma Casa, cuando conmemoremos el primer siglo de esos extraordinarios escritores que fueron, que son, Octavio Paz, José Revueltas y Efraín Huerta. También, justo es decirlo, los de otros autores centenarios como Cortázar, Bioy Casares y Nicanor Parra.

Villoro ―de quien la Editorial Arte y Literatura había publicado el libro de cuentos Albercas y la novela El disparo de argón― es desde hace años conocido por el público cubano. Autor de casi una treintena de títulos que se mueven en los géneros más diversos, del cuento y la novela, al teatro y la crónica (abierta ella, a su vez, al más amplio espectro), pasando por la crítica y la literatura para niños, nada humano parece serle ajeno. Esta semana podremos escucharlo y dialogar con él, discutir con estudiosos y traductores de su obra, y acercarnos a su creación en el terreno audiovisual y teatral, para lo que han venido desde México, a propósito, el actor Diego Jáuregui, de la Compañía Nacional de Teatro, y la directora Sandra Félix, quienes nos ofrecerán esta misma tarde la obra Conferencia sobre la lluvia.

Finalmente, y como colofón de estas jornadas, el Fondo Editorial Casa de las Américas presentará el próximo viernes la colección de cuentos y crónicas Espejo retrovisor, preparada por el propio Villoro, la cual recoge parte de su trabajo de tres décadas, una excelente retrospectiva que nos lo muestra en toda su extensión y profundidad.

Antes de ceder la palabra a nuestro invitado para que ofrezca la conferencia que ha titulado “La desaparición de la realidad”, queremos agradecer a la embajada de México en La Habana, y especialmente al señor embajador Juan José Bremer, la colaboración que nos ha prestado para contribuir al éxito de esta Semana.

Gracias a Juan Villoro por honrarnos con su presencia. Reciba, en nombre de todos los presentes, la más cordial bienvenida a la Casa de las Américas.
 

Palabras de bienvenida en la inauguración de la Semana de Autor dedicada al escritor mexicano Juan Villoro. La Habana, 26 de noviembre de 2013. Cortesía de la Casa de las Américas.

Tomado de La Ventana

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato