Juan Arrondo: un bohemio por excelencia

Josefina Ortega • La Habana, Cuba

Lo cuenta su hermana Dalila. Cada mañana hasta su muerte, venía a mi casa, tomaba café, se fumaba un cigarro y me tarareaba lo que había compuesto la noche anterior. “La letra de sus canciones es bonita y fina”. Él mismo me contó que un día se quejó al maestro Adolfo Guzmán de su falta de conocimientos musicales y que entonces este le dijo: “No importa que no sepas de música, tú la llevas por dentro”.

Y es cierto. Juan Arrondo fue un compositor asombroso. No tenía formación musical académica ni tocaba instrumento musical alguno, excepto las claves, pero ―como decía su esposa Lilia Rosa Acuña― tenía un oído muy bueno y detectaba cualquier nota que desafinara la guitarra. “Como dormía poco, aunque llegara temprano, era difícil que se acostara antes de las cuatro de la madrugada. Entonces se paraba en el balcón, miraba hacia el cielo y al poco rato estaba escribiendo una canción. Luego me la llevaba a la cama y me decía: ¿Qué te parece esto?”.

Juan Manuel José Bonifacio Víctor de la Caridad Arrondo y Suárez ―tal era su nombre completo― nace el 14 de mayo de 1914, en el pueblo de Regla. A los tres años, la familia se muda para la vecina villa de Guanabacoa, donde muy pronto el joven empieza a componer canciones que su hermana Zaida, maestra de piano, musicaliza mientras él las interpreta.

“Nuestros padres ―decía Dalila― querían que Juan estudiara una carrera; pero él era un muchacho inquieto y se escapaba siempre de la escuela. Lo que le gustaba era bailar. Siempre escogía a la muchacha que mejor bailara y la hacía su pareja. Cuando se ponía el sombrero de jipi, con lo alto que era, todo el mundo se detenía a mirarlo porque era una verdadera atracción”.

Dueño de una bien timbrada voz, la figura alta, delgada y elegante, desde 1929 se le ve en diferentes agrupaciones soneras, como el Septeto Montecarlo, Brisas de Guanabacoa, Unión, Delicias y La Lira de Luyanó. De esta etapa es su primera canción conocida, “Estela”.

En 1934 forma dúo con Diego Linares y se presenta en la radioemisora CMCX de Guanabacoa. En 1938 sobresale como bailarín de la comparsa de Los Guaracheros.

“Arrondo ―recordaba Luis Arango― era un bohemio por excelencia, un bohemio natural. Las mujeres y la bebida, junto a la música, eran sus grandes aficiones. En medio de una noche de farra cogía un papel y escribía la letra de una canción. Al día siguiente retenía perfectamente la música”.

Los años 40 significan para él un notable avance en su carrera como compositor profesional. En 1946 es miembro de la Sociedad General de Autores de Cuba. Pronto hará causa común con otros creadores en la lucha por sus derechos autorales.

En 1947 integra el Conjunto Romántico, del cual es uno de los cantantes y también compositor. Sus obras son interpretadas por las voces más reconocidas de la época. Su ascenso es impetuoso.

Laíto Sureda acompañado por Senén Suárez y su conjunto ―como afirma Juan G. Cuadra― le graba ‘Camino de perdición’; Leo Marini llevó al disco ‘Mendigo’; ‘Yo siglo gozando’, va al acetato en la voz de Abelardo Barroso; Nelo Sosa, con el Conjunto Colonial, recrea ‘Más daño me hizo tu amor’. En tanto Panchito Riset escoge ‘¿Qué te pasa conmigo?’. Y el conjunto de Roberto Faz ‘Para mejor ocasión’ y ‘Mi juramento’; ‘Escuelita de Barrio’ es interpretada por Domingo Lugo; adquieren gran popularidad ‘Fiebre de ti’ y ‘Qué pena me da’, grabadas por el inigualable Benny Moré; lo mismo sucede con ‘¿Quién, pero quién?’ en las voces del dúo de Clara y Mario, mientras que Antonio Machín en España y Celeste Mendoza en Cuba, llevaron al disco ‘Ya no puedo creerlo’.

“Entre otros muchos cantantes y agrupaciones musicales que popularizaron piezas de Juan Arrondo estuvieron: Ñico Membiela con la orquesta de Joaquín Mendivel; Marta Justiniani, Ramón Veloz, Elena Burke, Bienvenido Granda, la orquesta Riverside, Moraima Secada, Vicentico Valdés, Pacho Alonso, Barbarito Diez con la orquesta de Antonio María Romeu, Lino Borges, Miguel de Gonzalo, José Tejedor, Orestes Macías, Niño Rivera y su conjunto, Leonora Rega, el mexicano Juan Torres, Orlando Vallejo, Felo Martínez con el conjunto de Luis Santí, Pello el Afrocán, Pío Leyva, Carlos Francis, el Conjunto Caney, Roberto Sánchez, la Sonora Matancera y la Orquesta Aragón”.

A mediados de la década del 50, el bardo guanabacoense empieza a cantar en La Bodeguita del Medio, acompañado en la guitarra por Luis Arango. Por cierto, el 8 de enero de 1959 se estrena su bolero “Como la soñó Martí”, dedicado a las madres de los combatientes del Ejército Rebelde. Las grabaciones de este número, en discos Panart, cantado por Orlando Vallejo, superan los cien mil ejemplares, además de situarse en el primer lugar del “hit parade nacional” durante varias semanas.

Juan Arrondo fallece el 16 de agosto de 1979, a los 65 años de edad, en la Villa de Guanabacoa, la ciudad cuna de sus grandes éxitos.

En su honor, la Casa de la Trova de ese municipio lleva su nombre y se celebra anualmente el Concurso Juan Arrondo, que incluye los géneros que este grande de la música popular cubana cultivó.

Juan Arrondo ―al decir del musicólogo Helio Orovio― fue un autor romántico, creador de canciones de amor. Enamorado impenitente. Romántico de todo: de la mujer, de los hombres, de la vida. Deliciosamente bohemio. Sus letras nos hablan de desengaños amorosos, de amores logrados, de anhelos. Pero también de la patria, y de su querida Guanabacoa”.

 

Fuentes: Textos de Leonardo Depestre, Senén Suárez y Juan G. Cuadra

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