Una zafra contra el olvido

Gabriela Sotolongo • La Habana, Cuba

La callada molienda, libro de Maylan Álvarez Rodríguez, removió recuerdos y nostalgias en Matanzas, el 23 de noviembre. Hubo cabezas asintiendo, tristezas en los rostros y aplausos emocionados al final, en agradecimiento a una escritora de 35 años que les trajo de nuevo el pitazo del central, el olor a mieles, la infancia.

Fue en la Casa de la Cultura Bonifacio Byrne de Matanzas, en la feria de proyectos socioculturales y comunitarios Todas las manos todas, organizada por la UNEAC provincial y en la que participaron integrantes de Articularte como el CIERIC, el Centro Juan Marinello y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Vivian Núñez, editora jefa de Ediciones La Memoria, del Centro Pablo, recordó que en esta jornada se ha hablado mucho de comunidad y de violencia familiar, “pero hay otro tipo de violencia que no es un golpe en el rostro, que no se ve; la violencia digamos estructural, o la violencia institucional, a veces sin proponérselo o por razones que pueden estar más o menos justificadas; pero, al final, el resultado es que una comunidad desaparece, que desparecen las raíces, las esencias de la gente”, aseguró.

Explicó que eso es lo que se refleja en este libro: el desamparo, la pérdida de la razón de ser, de personas que nacieron y vivieron vinculadas con la producción de azúcar y que se quedaron sin rumbo cuando se desmanteló buena parte de los centrales.

La editora jefa informó que el proyecto del que surgió ese libro fue ganador del Premio Memoria, que organiza el Centro, especialmente en la categoría de autores jóvenes, razón por la cual la impresión fue financiada por Articularte. “Por ello, era imprescindible presentarlo hoy aquí”, sentenció, tras señalar que La callada molienda “es el resultado del talento de su autora, pero también de su sensibilidad, de su dedicación y de su esfuerzo”.

Maylan Álvarez, por su parte, agradeció “la magia del Centro Pablo” por haber hecho el libro en tan poco tiempo, y recordó que la idea surgió por su experiencia personal, por haber estado ella vinculada desde su infancia con la producción azucarera en su provincia, Matanzas.

Explicó que el texto tiene dos capítulos: uno donde aparecen los documentos oficiales “a los que tuve acceso” sobre este proceso ―en especial sobre la Tarea Álvaro Reynoso―, y un segundo capítulo donde aparecen más de 20 testimonios. “Algunos de los testimoniantes los escogí yo; otros se me acercaron voluntariamente al conocer que estaba haciendo el libro, porque querían que se conociera su verdad”, acotó.

“Yo no hago valoraciones ni doy opiniones; yo presento hechos y son los lectores quienes sacan sus conclusiones”, enfatizó.

La joven periodista y escritora expresó su satisfacción porque esta primera presentación de su libro haya sido en Matanzas, y anunció que se hará otra en enero, también en la provincia, en el central Puerto Rico libre, “donde la gente lo está esperando, porque en estas páginas están sus vidas, sus recuerdos, sus tristezas”.

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