Entrevista con Tanya Rodríguez

Tiempos para volver

Rachel D. Rojas • La Habana, Cuba

Luego de 20 años, Tanya Rodríguez ha regresado a Cuba. La intérprete de éxitos como Ese hombre está loco y compositora y/o arreglista de otros como Mi Latino y Acorralada, se presentó (fugazmente) por estos días en algunos escenarios junto a David y Ernesto Blanco. Y esta vez sale del país con la intención de regresar “lo más pronto posible”, para lograr el sueño de ofrecer un concierto en La Habana.

La generación conformada hoy por madres y padres de veinteañeros tenía ese mismo rango de edad cuando Tanya se hizo popular en Cuba, en la década del 80. De modo que para los jóvenes del siglo XXI existen muy pocos referentes de su trabajo y de la popularidad que disfrutó por aquellos años la Reina del Pop-Rock en Cuba, como todavía algunos la llaman.

Han sido 20 años. Y aunque Gardel —amoroso— insista en decir que no son nada, para otros se trata de toda una vida, lo cual es muchísimo. “He crecido; he madurado mucho como artista y como persona —dijo a La Jiribilla. No digo que he mejorado, porque siempre fui buena, pero uno crece y aprende a mirar desde otro punto de vista. Este tiempo fuera me ha ayudado a entender el mundo, que es algo que se las trae. Incluso escribí temas sociales, cosa que nunca había hecho”, explicó, refiriéndose a La Reforma, un tema suyo que aborda la situación de los emigrantes en EE.UU.

¿Qué pasó con Tanya en este tiempo? Se impone la pregunta. Ella responde que vivió, solo eso. Escarbando entonces, cuenta de su estancia en Suecia durante cinco años: “A veces las cosas pasan por accidente. Eso no estaba programado, pasó porque el destino me puso allí. Cuando uno se va de su país no sabe qué se va a encontrar. Pero hay que darle la cara a esas cosas y salir adelante como sea, trabajar en lo que se pueda. En Suecia estuve estudiando más bien, y cantando de vez en cuando. Cuando uno decide irse de su país es como caigas, donde caigas y sálvate como puedas”.

Ella se suelta un poco, aunque regresa en el tiempo a cada rato y es difícil saber cuándo habla de “Tanya y su banda” y cuándo se refiere a su largo periplo antes de llegar a EE.UU.: “He trabajado con algunas personas, pero no famosas [ríe]. Casualmente Arte Vivo —el primer grupo del que formó parte— llegó a EE.UU., se reestructuró y empezamos a trabajar juntos de nuevo. Pero antes de eso tuve otras bandas y me presenté con ellas en muchos lugares. También en 2008 se lanzó un disco mío en Puerto Rico, en el Festival de la Bahía. Eso fue lo más fuerte que pasó, el disco En este pueblo, que se presentó en ese país y fue de lo más lindo.

“Además he escrito y arreglado mucha música. He escrito canciones para mí, como siempre hice. Después de tanto tiempo tengo muchas, y no doy abasto. Es ahora que he querido que alguien cante cosas mías. Antes, aquí, en la época de la locura de conciertos y presentaciones, escribía y arreglaba mis temas. Pero eran para mí, y nunca me interesó dárselos a nadie, ni colocarme como compositora. Era una niñita inmadura que estaba en la bobería. Bueno, no en la bobería, pero estaba metida en la música para mí. Aunque realmente hubiera sido más inteligente hacerlo desde antes, sobre todo si hubiera tenido una asesoría como compositora y arreglista, porque es lo que soy realmente. Prácticamente nadie sabía que Acorralada era mía, por ejemplo. Entonces pensé que si regresaba, lo haría diciendo quién soy y qué hago”.

Imagen: La Jiribilla

Se siente orgullosa de lo que ha pasado durante estos años. “Sí, claro”. Y se encomienda a Dios, porque había que sobrevivir. Sencillamente lo asumió de la mejor manera que encontró: “No soy millonaria ni nada de eso, pero he hecho cosas y he aprendido mucho. Nada pasa por gusto. Todos estos años me han dado muchas experiencias que yo necesitaba: Un palazo por la cabeza [ríe], y eso es lo que he tenido. Para despertar, para poder aprender y para tener la capacidad de hacer otras cosas, a las que no me hubiera enfrentado si no hubiera salido de Cuba. Incluso la información no era suficiente, y en estos años he recibido mucha. Me han dado mucho como músico, como persona; ves las cosas de un modo diferente. Y también he vivido. Porque cuando era ‘Tanya y su banda’ no había vacaciones, nunca paré. Entonces llegó un momento en que pude parar y vivir un poco para mí”.

Ausencia no quiere decir olvido

Realmente la imaginaba más alta, y en minifalda, obvio. Sin embargo, aunque el tiempo no parece haber dejado huellas fuera de su rostro, ella caminaba por 23 en jean, con un pañuelo de colores vivos enrollado en el cuello. Las personas la reconocen, la paran en la calle: “Contra, pero si eres tú”, exclaman.

“La gente me ha recibido como si me hubiera ido hace unos meses. Esto ha sido muy emocionante. No se trata de que no me lo esperara. Simplemente estaba sin expectativas. Sabía que la gente me quería, pero no pensé que sería de esta manera, que sería algo como: ‘te fuiste, y me dejaste’, como un abandono. Me he dado cuenta de que ha sido fuerte la ausencia y la desaparición. La gente se quedó sin saber. Y ahora me lo dicen. Creo que en la música se quedó un espacio vacío, porque no había nadie que hiciera algo parecido. Ha sido muy emocionante esta reconexión”, comenta mientras se acomoda en un sofá del hotel Habana Libre. Y mira a su alrededor, se concentra en lo que pasa por su cabeza: “Este lugar es muy bonito, pero ya no se ve igual”. ¿El hotel? “Sí”.

Tanya ha dicho que, allá por los ochenta, sentía muchas trabas para hacer su música, y piensa que aquel concurso de la OTI en el que no le dieron el premio de la popularidad, aun con tanta gente siguiéndola, fue una evidencia. Pero hoy, afirma, está lista para pensar en el futuro: “A partir de ahora habrá que ver cómo se siguen abriendo las puertas. Quiero hacer cosas aquí. La próxima vez que regrese quiero hacer un concierto, porque ahora he sido invitada por algunos artistas, pero creo que las condiciones están dadas para hacer un concierto propio. Pienso que la gente lo desea. Me da un poco de pena que las cosas no se hayan podido amarrar para hacerlo esta vez. Porque este viaje fue un poco loco. Saqué el pasaje y dije: ‘voy para allá’. Además me están poniendo en la radio, y entonces sentí que tenía que dar la cara, que tenía que venir de una buena vez. Me dieron la mano, entonces yo agarro la mano y entro”.

Lo primero que hizo (como artista) fue Arte Vivo. Tenía 16 años. Aquella era una banda peculiar, porque no hacían música precisamente para bailar. Allí estaban Mario Dali, Enrique González, Alfredo Gómez y luego Juan Antonio Leyva (uno de los productores de Habana Blues), todos músicos de academia, a diferencia de Tanya, que se acercó al arte por pura vocación. Según Joaquín Borges Triana, periodista especializado en temas musicales, aquello era un especie de “rock in opposition”, “el único que ha habido por esa cuerda en Cuba, con un estilo parecido a Magma, un grupo francés, o a otros europeos”.

Arte Vivo comenzó como grupo instrumental, y luego incorporaron dos voces: Viviana García y Tanya. Las utilizaban como un instrumento más, era algo bastante inusual. El grupo además trabajaba con los pintores del boom de los ochenta —el despertar de la plástica cubana—, musicalizaban textos de algunos poetas y versionaban en rock la música de Leo Brouwer; sus presentaciones eran muy performáticas, experimentales y, según cuenta Triana, “no tuvo muchas posibilidades, porque era muy difícil para el contexto de la época asimilar esa música. Entonces se creó Monte de Espuma y se convirtió en un fenómeno popular”.

Imagen: La Jiribilla

En ese segundo momento de su carrera, Tanya comienza a cantar temas del hermano, el compositor Fernando Rodríguez. Él era asiduo a las peñas de 13 y 8 (antecedente directo de Habana Abierta) y fue el autor del conocido tema Ese hombre está loco, el cual compuso a raíz del divorcio de sus padres. “Cuando ella hace su debut como solista —explica Triana—, Tanya fue la figura que más popular se ha hecho en Cuba, en esa estética de un pop medio rock, un poco más subido. Siempre tuvo un ángel, no porque sea una gran cantante, sino porque tenía mucha bomba, swing, y una proyección distinta”.

Ahora Tanya se propone terminar un nuevo disco. “A mediados de 2014 tendré algo ya en la mano —adelanta—. Todavía no está registrado así que no anunciaré el nombre todavía. Se parece a lo que yo hago, pues sigo siendo la misma persona, pero es música totalmente nueva, porque lo que hacía aquí era un poco más suave. Es en español, nunca he cantado en inglés; no me ha interesado”.

De hecho, la compositora deja en Cuba algunos de sus temas, que serán interpretados por artistas como Osamu Menéndez, Luna Manzanares y Milada Milhet,  “a quien acabo de escuchar cantando Acorralada y me dejó loca, porque está muy bien. Hay otros proyectos, pero no están asegurados todavía. Además, me ponen en la radio. Esto es bueno, porque hay mucha más diversidad musical que antes. Y sobre todo por los jóvenes, que están muy lanzados, no tienen nada que ver con nosotros cuando teníamos esa edad. Eso me gusta. Por eso voy a regresar, lo más rápido que pueda”.

Comentarios

Realmente ella llamó mi atención, me fijé en ella, en la música que hacía, talentosa, irreverente, fue parte de mi vida en esos tiempos, le encantaba a mi difunta primera esposa, siento sentimientos encontrados de nostalgia y tristeza, me alegre mucho su regreso y su reencuentro con su gente porque esta es su gente, no otra, Suerte Tanya

La espero en Camagüey, soy fans a ella

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