Cita 67 de Silvio

La Jiribilla • La Habana, Cuba
Silvio Rodríguez, el poeta de los sueños compartidos por tantas generaciones, el cantor de encumbrados escenarios y humildes barrios, llega este viernes a la cita 67 con su cumpleaños. En esta oportunidad, el Coronel (R) Nelson Domínguez Morera (Noel), mediante su libro inédito “Silvio el combatiente” —del cual tomamos hoy un fragmento—, nos permite evocarlo también en sus disímiles batallas a favor de una única lucha —la de la plenitud de la condición humana—, con pasajes que van “desde el Servicio Militar, hasta sus incursiones, pretendidamente solo artísticas, que devinieron en acciones militares, no solo en Etiopía, Angola, Nicaragua y otros países, sino también en las calles del Chile de Allende frente a las acciones represivas que ya se entronizaban por el ejercito pinochetista”.
 

INTRODUCCIÓN

Trataré de hacer abstracción de mi particular conocimiento y admiración sobre el emblemático compositor, a quien considero un filósofo y poeta de guitarra en mano, que emana de una intensa amistad entrañablemente sostenida, a pesar de disparidades, a lo largo de más de 30 años. Comenzó cuando el galardonado artista habitaba aún en un oscuro apartamento del 3er. piso de calle 23, esquina a 24, en el Vedado con el número de acceso al revés. La presento sin rimbombancias, pavoneos ni adulaciones, por demás, innecesarias. Iré al grano en ocasiones con incisivas indagaciones que nos conducirán sin dudas, al final, a poder valorar la estatura revolucionaria y patriótica, de quien es figura paradigmática de la Nueva Trova. Sus canciones, que viajan de la épica del surrealismo a la realidad surgente e impactante, no provienen del acaso, sino de la constancia en el oficio, la fe en el ser humano y en las perfecciones e insuficiencias de nuestro proyecto social, que siempre abrazó y abraza como suyo –no olvidar que fue el primero en lograr, desde 1967, que en nuestro país, lo ideológico y lo político jugaran un papel de primer plano en una canción.

Imagen: La Jiribilla

Silvio y el autor, 1988
 

Mediante sus seguras y profundas reflexiones, quiero rescatar la memoria (la suya de privilegio al recordar más de 500 canciones, según Víctor Cassaus) de temas desconocidos o insuficientemente abordados, que con proverbial y sempiterna modestia, no sólo ha eludido, sino hasta ocultado ex profeso, como es el caso de la empatía, la cual conozco personalmente a través de vivencias y ejemplos anecdóticos, que le profesa al Jefe de la Revolución Cubana, y que tan recientemente como el pasado 26 de julio del año 2010 nuestro pueblo pudo y supo apreciar.

No faltará la sana perspicacia, la confrontación cariñosa o el resquicio que provocarán las preguntas, muy a pesar de que el interlocutor conozca desde muchos años anticipadamente algunas de las respuestas, por demás, no tratadas siempre esquemáticamente, entre signos de interrogación, sino atípicamente llenas de antecedentes y abiertas para que sea, precisamente el entrevistado quien las desarrolle a  su antojo y mejor consideración.

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