Silvio, el combatiente II

Nelson Domínguez Morera • La Habana, Cuba

Noel: Ud. escribió desde 1968 temas sobre la lucha infatigable del heroico pueblo vietnamita, (…tres mil pájaros negros, dejaron de volar, tres mil descansen, nunca en paz…) hasta en 1974 (…madre en tu día, tus muchachos barren minas en Haiphong…) ¿Qué representó para Ud. la lucha del pueblo vietnamita?

Silvio: Vietnam fue una guerra, pero también un paisaje de la humanidad. Por eso llegó a convertirse en símbolo. Lo que se veía era una acumulación monstruosa de ingenio tecnológico, descargada contra la dignidad humana. Con Vietnam aprendimos la relatividad de lo frágil. Hubo fotos que resumieron todo, como aquella del invasor inmenso, sometido por la pequeña combatiente.

Vietnam fue un chorro de verdad, una definición. Recuerdo que uno de los primeros programas de TV “Mientras Tanto” lo dedicamos a su gente. Yo había invitado a Pablo Milanés, que tenía una canción sobre Vietnam que me gustaba mucho, aquella que decía “yo vi la sangre de un niño brotar”. Lo anuncié la semana anterior y, cuando llegó el día, el ICR no nos dejó. Por eso dije en cámara que nuestro invitado no había ido por razones ajenas a nuestra voluntad. Por aquellos tiempos también escribí y canté un par de canciones en una obra de teatro universitario, llamada “Vietnam por ejemplo”, escrita por Víctor Cassaus. Nicola estaba componiendo “Por la vida”, Martín Rojas “Cuento para un niño”, y yo “Bajo el arco del sol” y “El rey de las flores”. Los poetas hacían poemas al pueblo vietnamita. La danza imitaba el dolor de Indochina. El cine… Santiago Álvarez fue el gran cantor de Vietnam, si es que hubo uno entre cubanos. Y aquellas, sus obras de defensa, resultaron ser obras maestras.

Vietnam fue el espíritu de una época, parte esencial de la identidad de los que vivimos los años 60. Luego el Che recomendó a la Tricontinental: “Crear dos, tres, muchos Vietnam…”. Y espíritus mayores, como Leo Brouwer y Luigi Nono, hicieron arte de sus palabras.

Imagen: La Jiribilla

Noel: Angola, 1976, primera misión internacionalista de muchos meses. Profunda amistad con Arides Estévez (Comandante de la CIM, Contra Inteligencia Militar) quien cayó en combate (…si caigo en el camino, hagan cantar mi fusil, porque él no debe morir…). Hubo otros jefes cubanos que allí mismo en ese escenario, le exigían que sólo se dedicara a tocar la guitarra y Ud. se molestó, y lo incumplió. Háblenos de Arides,  ¿cómo surgió esa amistad y qué le dijo a sus hijos, años después en Cuba, cuando el General de División de la CIM, Félix Baranda Columbié, le facilitó un encuentro con ellos y usted se negó tozudamente a llevar la guitarra?

Silvio: Conocí a Arides Estévez en el pueblito costero de Landana, en Cabinda, en 1976. Cabinda era una provincia donde había muchas emboscadas. Nadie sabía qué arma iba a tener que usar en cualquier momento. Por eso coincidimos en una práctica combativa múltiple que se hizo un 8 de marzo, en la que se tiraba con pistolas, fusiles, RPG-7, granadas ofensivas y defensivas, y por último había que conducir un enorme camión soviético, Gaz-66, de muy especial manejo por la ubicación de la palanca de cambios y los puntos de las velocidades.

Arides era muy hábil disparando con la Makarov de 20 tiros, el arma corta que siempre llevaba.  Él se ofreció a instruirme en su uso, diciéndome que dominarla no era tan difícil como parecía.

Yo había intentado tirar con esa pistola, pero en ráfaga no pude hacer ni un solo blanco. Sin embargo él los abatía con una destreza asombrosa. Al ver mi frustración me prometió ayuda, para darme ánimos.

No tuve tiempo de continuar con sus lecciones, porque estuvimos allí sólo una semana y luego seguimos rumbo a otras unidades. Aproximadamente un mes después, cuando ya estábamos en otra provincia, el afable y joven Arides Estévez cayó en una mina y murió junto a otros compañeros.

Años más tarde, tuve la oportunidad de conocer a sus hijos y de hablarles de aquel breve encuentro que tuve con su padre, a quien sobre todo recuerdo como una excelente persona.
 

Fragmento del libro inédito “Silvio el combatiente”. Autor: Coronel (R) Nelson Domínguez Morera (Noel).

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