Tulio Raggi (1938-2013)

No es tiempo de que te vayas

La Jiribilla • La Habana, Cuba

Abre diciembre y nuevamente tenemos que despedirnos de otro hombre imprescindible. A partir de este martes Tulio Raggi ya no estará más entre nosotros y por lo tanto la lista de sus “muñequitos”, habitantes por muchos años del imaginario infantil cubano, se queda trunca.

Imagen: La Jiribilla

No basta que fuera de los responsables del estreno y posterior progreso  de la animación en Cuba; ni que a lo largo del tiempo nos permitiera aprendernos de memoria cada diálogo  de Las orejas de Canela, El primer paso de papá, El zángano y la rosa, La medicina del brujo, La gamita ciega, El reloj roto, Las vasijas, El negrito cimarrón y del siempre recordado El paso del Yabebirí. A la infancia que vendrá, entre tantos adelantos tecnológicos, muñequitos manga o con factura de Pixar, le hará falta el trazado sencillo y sugerente de sus criaturas.

Seguramente, de tener un güinche a la mano, muchos niños,  padres y también abuelos que engatusaron a los nietos en las horas difíciles con sus dibujos animados – esas clases de historia y de vida, cortas e ingeniosas -  saldrían a pelear por Tulio contra la muerte; porque no es tiempo de que se vaya, quien siempre eligió estar.

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