Saxo

Alberto Guerra Naranjo • La Habana, Cuba

Un negro avanza con calma entre campos de algodones, tararea con ramita entre los dientes y el jolongo en la espalda permite una rítmica cadencia, pero el beduino que saca un móvil en medio del desierto, a muchas leguas de allí, marca un número y grita, Mustafá, Mustafá, el dromedario no soporta la carga, ¿qué debo hacer?, mientras el policía ruso, con traje de marca, pistola colgando en el sobaco, sonrisita aprendida en un filme de Humphrey Bogart, advierte que su mujer y su hija ya están desayunando y se despide con un beso apurado antes de bajar las escaleras, cuando la señora que atiende la librería de antigüedades en una calle de Londres, por fin abre la puerta, suena la campanita de aviso, Estas cerraduras siempre se congelan, dice soplando el ai