Universo Audiovisual de la Niñez Latinoamericana y Caribeña:

Abriendo puertas y ventanas

M. Gómez • La Habana, Cuba

Hace unas décadas, tomábamos cursos de computación para aprender a trabajar en Windows; hoy, los infantes conocen todos los intríngulis de esa ventana y, muchas veces, ellos nos enseñan. A través de las nuevas tecnologías las niñas, niños y adolescentes pueden ser agentes directos de la comunicación y, de hecho, son capaces hasta de recrear una porción del mundo a voluntad. Es evidente que los pequeños son nativos de un cosmos de ceros y unos, surgido tras la gran explosión digital de los últimos años.

Atrapados por las infinitas posibilidades de Internet o sumergidos en la apasionante realidad virtual de un videojuego, muchos de los más jóvenes parecen habitar una dimensión que no es la de sus padres. Entonces, ¿cómo atraerlos otra vez a la sala oscura del cine —o a los libros, los periódicos—, hacia las pequeñas pantallas de los telerreceptores? ¿Cómo convencerlos de la magia ancestral del contador de historias?

Imagen: La Jiribilla

Desde hace 27 años el Universo Audiovisual de la Niñez Latinoamericana y Caribeña (UNIAL) se viene haciendo estos cuestionamientos. Este espacio, que tiene su momento cumbre durante el Festival de Cine, centra su mirada en un tema medular como es la comunicación audiovisual desde todas sus variantes y lo hace desde un grupo etario trascendental al ser los cimientos de cualquier sociedad.

Por eso el equipo de trabajo de UNIAL propuso este año la creación de la Plataforma Audiovisual Latinoamericana para la Niñez y la Adolescencia. Este era el sueño de desaparecido Pablo Ramos, coordinador de la Red UNIAL desde su fundación, así que su constitución era el mejor homenaje que se le podía hacer.

La propuesta de integración en la que Pablito, como todos le conocían, venía trabajando hacía años está centrada en cuatro líneas fundamentales: festivales para niños, niñas y adolescentes; experiencias de educación para la comunicación en espacios comunitarios y escolares como parte de un proceso de participación activa de comunicación de nuestros niños, niñas y adolescentes; producción audiovisual para niñas, niños y adolescentes en América Latina y el Caribe; así como la investigación y docencia de la Educación para la Comunicación como una alternativa de visualización de sus potencialidades.

Eileen Sanabria, actual coordinadora de la red UNIAL, considera que esta plataforma aboga por crear puentes entre todas aquellas personas e instituciones que han enfocado su trayectoria en el trabajo con y para la niñez y la adolescencia.

“Somos muchos —dice— los que apostamos por la utilización de la comunicación desde una propuesta desarrolladora; pero también son muchas las barreras que marcan día a día nuestro decursar y que nos impulsan a convertirnos en islas independientes que, en ocasiones, lo son tanto que les cuesta trabajo comunicarse hasta con la isla más cercana. La plataforma busca la creación de redes, la concepción de proyectos comunes, la propuesta colectiva —siempre más enriquecedora que la individual—, y, fundamentalmente, la posibilidad de aprender a soñar juntos y a luchar porque esos sueños se hagan realidad”.

El grupo de trabajo de UNIAL tiene bien claro que no se puede entender un nuevo cine latinoamericano sin hablar de un “público nuevo”. Es por ello que desde el 9 y hasta el 13 de diciembre en Centro Hispanoamericano de Cultura se expusieron numerosas ponencias relacionadas con las cuatro líneas fundamentales de la Plataforma Audiovisual y de forma paralela se impartieron talleres, algunos dirigidos a profesionales de la comunicación y otros a niños y adolescentes.

Al UNIAL no solo concurren representantes de esta región, sino también especialistas, investigadores y realizadores de otros continentes, en particular Europa, de esta manera se analiza y se piensa el actual y posible universo audiovisual de la infancia con una visión bien abarcadora.

Además, el cine 23 y 12, la Vitrina de Valonia de La Habana Vieja y diversos centros hospitalarios y escolares exhibieron la muestra internacional “Para todas las edades”, la cual incluyó una variada selección de filmes que se alejan de esas cintas que, a través de sus estrategias de marketing, a menudo imponen gustos, valores y necesidades torcidos, o, cuando menos, superfluas.

Todos los expertos que se reunieron durante estos días y compartieron sus experiencias están conscientes que no solo se trata de buscar impulsos tecnológicos (transmisiones de alta definición, pantallas planas, cámaras más eficientes); sino que es preciso experimentar con el (los) lenguaje (s), ese invento primigenio y maravilloso.

El empleo de fórmulas comunicativas más eficientes y atractivas, que incluyan lo mejor del orbe digital, sin perder las esencias de cada medio, pudiera ser una vía expedirá hacia las sensibilidades más febrilmente posmodernas. La interactividad, la intertextualidad y las aventuras transgenéricas tal vez deban, por consiguiente, actuar como novedosos transportes para los más genuinos valores humanos: la amistad, la solidaridad y el amor que necesitaremos mañana.

Claro que el panorama resulta complejo y los infantes están ahí justo en medio de un entorno —real y virtual— que, en muchas ocasiones, suele ser nocivo. Toca a la Red UNIAL, a la nueva plataforma y en todos los que apostamos por un futuro mejor seguir, como expresaba Alfredo Guevara, abriendo puertas y ventanas.

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