¿Estar becado o ser premiado?: esa es la AHS

Martes, 17 de Diciembre y 2013 (4:51 pm)

La diatriba shakesperiana parece cobrar fuerza cuando se trata de jóvenes y de creación artística. Y no es de extrañar que hasta la lengua de Cervantes se estremezca en ademán expansionista cuando, a instancia de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), se rebautizan en el contexto nacional términos como “beca” y “becado”, de tradición peyorativa en nuestro ámbito lingüístico. Asimismo aduce de semejante fatalidad la expresión “estar premiado” que se lee: “caer en desgracia” o “portar sobredosis de mala suerte”.

Quiero hablar entonces no de los sabidos y temidos significados de los vocablos entre comillas, sino de su hondura en busca de acepciones más universales y también más humanistas. “Beca” y “becado” no resumen tampoco, desde una mirada panegírica, las pretendidas estancias de investigación en el extranjero. Son, en manos de la Asociación de los jóvenes artistas y escritores cubanos, un vehículo para conquistar las estrellas, con los pies en tierra. Aunque dicho así pareciera un episodio extraído de una visita al planetario, se trata, eso sí, de una eficaz vía que por casi una década cumple los sueños creativos de núbiles asociados y no, que andan en busca de una apuesta y de un postor, de alguien que proteja y al mismo tiempo, fomente su condición artística.

Entonces, superada la polisemia de los términos, podemos unívocamente referirnos a ellos a través de un sistema –fortificado en su decursar- de becas de creación que estipendian, de la manera más profesional posible y por un plazo de 6 meses, a jóvenes de todo el país que alcancen el estatus a través de un concurso. El campanazo comienza siempre en el mes de diciembre, que reconoce en una ceremonia nacional a los becados y premiados en el año concluido y por las distintas manifestaciones. Es el momento propicio para emprender el sprint hacia la beca o el premio, cotizada flor que florece solo una vez en el año, y para algunos casos, unitariamente en el terreno de la persona afortunada, bajo el entendido de poder ser equitativos con las generaciones más jóvenes dentro del movimiento artístico cubano.

Muchos de los grandes empezaron poniendo sus nombres en un sobre que por triplicado hacía llegar a los distintos jurados, su pinino literario, audiovisual, escénico..., según fuera el caso de su naturaleza y así se hicieron grandes: labrando el camino desde un Calendario, en literatura, o pasando por una Beca de Pensamiento para desarrollar textos ensayísticos a posteriori. Mencionar el espesor en términos de cantidad y no de inasible, del conjunto de becas y premios que instituye anualmente la Asociación es, sin dudas, un ejercicio de fatiga visual para usted, estimado lector. Lo preservo de la abultada lista, primero convidándolo a consultar la página oficial de la Asociación: www.ahs.cu con el ánimo de pormenorizar sus inquietudes como creador y luego a aplicar, incluso con la perspectiva no solo de convertirse en un(a) becado(a) o premiado(a), sino de poder en próximas ediciones fungir como jurado en la deliberación de los que detrás suyo, siguen garantizando la continuidad del noble proceso, que es ya parte de la cultura nacional.

Punto aparte merecen los premios, cuyo planteamiento difiere de la beca en cuanto no establece el pago de cuotas mensuales, sino que materializa en un pago único la cantidad prefijada en las bases de la convocatoria anual. La obra gestante por estos premios casi siempre da paso además de una carrera profesional ya prestigiada y reconocida, a volver la vista de instancias culturales del país sobre el talento portado en la distinción y definitivamente, a pivotar el desempeño del ganador como profesional de las artes y la literatura. Algunos de estos escaños reciben nombres de artistas vivos como Ramiro Guerra que presta su capital cultural al premio que reciben los bailarines de hasta 35 años en interpretación danzaria folclórica y contemporánea, y otros recuerdan desde la más profunda síntesis de grandeza, nombres como Antonia Eiriz, Juan Francisco Elso o Milanés para agasajar a cultores de las Artes Visuales y las Escénicas.

Después de la erupción de ideas y buenas prácticas emanadas de su II Congreso, la AHS avanza con paso firme por los senderos del arte joven que defiende y estimula. Rumbo a su 28 natalicio quiere, como siempre al finalizar cada año, hacer entrega de sus Becados y Premiados en el 2013, esta vez, el 19 de diciembre a las 5:00 p.m. en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba. Y sin ceder al reposo dejará abierta con este acto una nueva edición para los que apuestan por el arte joven cubano.

 

 

 

 

 

 

 

 

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