José M. Crego, el Greco

La Leyenda del Latin Jazz

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Si un trompetista cubano en los últimos algo más de treinta años se ha destacado por su enorme poder de improvisación, en mi opinión esa sería José M. Crego, el Greco. Más de una vez al asistir a presentaciones suyas, siempre me quedaba sorprendido ante la ingeniosidad de este músico para armar con su instrumento ideas interesantísimas y soluciones melódicas de alto vuelo, sin la menor necesidad de caer en alardes técnicos (tan comunes en otros) al corte de pretender dar notas superagudas todo el tiempo, sino solo moviéndose por el registro medio de la trompeta.

Creo que esa capacidad que ha tenido el Greco de resultar un auténtico improvisador fue lo que motivó al desaparecido Pucho López en un momento dado del decenio de los noventa del pasado siglo, a conformar con José Miguel una mancuerna de trabajo que dejó varios discos grabados en torno a composiciones del ya fallecido tecladista villaclareño, materiales que, en mi modesta opinión, figuran entre lo mejor de la discografía cubana de fines de la anterior centuria.

En fecha reciente, la EGREM ha puesto en circulación un fonograma que bajo el título de La Leyenda del Latin Jazz, vuelve a testificar la colaboración que durante años mantuviesen José Miguel Crego y Víctor López Jorrín, más conocido como Pucho. Contentivo de trece cortes, este álbum se arma en lo fundamental en torno a un repertorio de origen internacional.

Son piezas muy conocidas en su mayoría y que gozaron de mucha popularidad en sus versiones originales. Tales son los casos, por ejemplo, de You are the sunshine of my life, del estadounidense Steve Gonder, Here come the sun, del británico y ex Beatle George Harrison, Pequeña serenata diurna, de nuestro Silvio Rodríguez, o The Island, del brasileño Ivan Lins.

De lo antes expuesto, cualquier conocedor de la materia ha de intuir que este CD transita esencialmente por los terrenos de lo que se conoce como smooth jazz, variante que por sus características estilísticas logra conectar con audiencias no acostumbradas a las complejidades del discurso jazzístico.

En el fonograma, una vez más el Greco evidencia sus enormes potencialidades para hacer hermosas improvisaciones. Asimismo, el tristemente desaparecido Pucho López se ratifica como uno de los músicos cubanos que mayor dominio ha registrado en el universo de las programaciones y como uno de nuestros grandes orquestadores.

Disco que quizá no complazca mucho a los amantes ortodoxos del jazz, sin embargo resulta una propuesta que puede atraer a audiencias no entrenadas en la escucha del primer gran lenguaje sonoro del siglo XX.

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