Selección de poemas de Hojas de Cal

Candle

a Ramón E. Lafita

Soy un viajero en el empedrado camino.
desde niño he fabulado una ciudad
por cuyas calles me pierdo
cuando comtemplo sus imágenes.
Temo que transcurra el tiempo
sin que descanse en sus entrañas
una de mis huellas.

Desde el primer paso tengo un madero.
sobre él puede fundarse una casa
o aparecer un animal
                 que duerma los abismos.
Por las lavas del mundo he sido rey,
esclavo que se escapa y regresa
y despedaza a su amo,
artista vitoreado, amante de bellas damiselas.
He sido mendigo en Londres,
Profeta en Gólgota,
monstruo que rechaza la gente.
Sobre las lavas del mundo escojo el verso
como lámpara encendida
en la inmensa oscuridad.

 

El pez que salta

I am the poet of de Body and I am the poet of de Soul
W. Whitman

Vengo de Dios y se hace la mañana.
Viajo hacia Dios para convertirme en Universo.
Pero de Dios vengo y hacia Él viajo en todas partes,
Hasta en las intimidades, donde no existe el tiempo.

Dios es el agua. Yo soy el pez que salta.
Es Dios el pez y todas las escamas.

Dios es el pan
como también es el hambre
Dios es el parto
como es también la muerte.

Entonces, para qué arrepentirme, maldecirme,
si yo soy Dios en lo insondable de la niebla
como soy Dios en las altas claridades.

Yo soy el agua. Es Dios el pez que salta.
Yo soy el pez y todas las escamas.

Yo soy el pan
Yo soy el parto
como soy también la muerte. 

Como si la muerte hubiera sido
un sueño

 

1

Perplejo está el viajero
ante tanto alivio de sus ojos.
la ciudad, los puentes, los barcos;
la plenitud del día cayendo sobre el agua.

No recuerda los esqueletos en el fondo,
la sangre corriendo por una ciudad helada,
el vuelo del albatros hacia el boulevard Haussmann.
Sólo sabe mirar, ensimismarse,
como si la muerte hubiera sido un sueño.

 

2

Parecía una muchacha en el intento
de revelarse ante los ojos del viajero,
pero en sus calles existe lo de siempre:
los esqueletos en el fondo,
la sangre corriendo por una ciudad helada,
el vuelo del albatros hacia el boulevard Haussmann.

Se despoja del sueño el caminante,
retoma el camino y se hace la palabra.

        Una ciudad es el mundo,
       máscara sutil con que la muerte
             nos invoca.

Contemplarla desde el miradero
es contemplar lo inexistente.

Una ciudad es el mundo.
En la distancia los cuerpos
     son más suaves. 

VIII

Las manos tiemblan en la espera.
La cortina se rompe y los cuerpos se aproximan.
Los labios retozan, humedecen.
Los cuerpos ya son la imagen.
Las manos descubren puntos invisibles.
Del cabello a la piel,
de la piel al infinito.
Y cuando llegan a saberse
es tarde en la memoria.
Las manos tiemblan en la espera.

 
Israel Domínguez (Placetas, 1973). Licenciado en Lengua Inglesa. Ha publicado los poemarios Como si la muerte hubiera sido un sueño (Ediciones Vigía, 1998), Poemas tempranos (Ediciones Aldabín, 1999), Invitaciones (Ediciones Vigía, 1999), Hojas de cal (Editora Abril, 2001), Collage mientras avanza mi carro de equipaje (Ediciones Vigía, 2002), Sobre un fondo de arena (Colección Sur, Ediciones Unión y Diputación de Córdoba, 2004), Después de acompañar a William Jones (Editorial Letras Cubanas, 2006), Del ciruelo y otras observaciones (Ediciones Vigía, 2010), Glorieta sin agua (Ediciones Vigía, 2011) y  Viaje de regreso (Ediciones Matanzas, 2011). Poemas suyos aparecen en revistas y antologías del país. Reseñas y traducciones de su autoría han aparecido en diversas publicaciones periódicas, entre ellas Matanzas, Amnios, El Caimán Barbudo, La Revista del Vigía y La Letra del Escriba. Se le han otorgado los Sellos Conmemorativos por el XX y XXV Aniversario de la AHS.

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