Patrimonio nacional

“Solo he sido una promotora al servicio de la cultura cubana”

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba
Foto: Luis Bruzón

Frisa los 78 años de edad y hasta hace unos pocos meses se desempeñó como Presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, ya lo había sido un poco antes del de las Artes Plásticas, cuando devino entre las protagonistas del rescate de la Bienal de La Habana. Sin dudas, esta mujer —inteligente, culta y de una belleza madura poco común a las ocho décadas de vida— ha transitado los diferentes momentos del arte en tiempos de Revolución. Unas veces como protagonista, otras como espectadora, pero siempre muy cerca del escenario de la cultura cubana en estos últimos 55 años.

Imagen: La Jiribilla

Así es Margarita Ruiz, uno de esos nombres sin los cuales sería muy difícil contar la historia de las Artes Visuales y la conservación patrimonial cubana en su última etapa para las cuales ha trabajado desde importantes puestos de gestión y que ella muy modestamente califica de “promoción cultural”. Sobre sus fructíferos años al frente del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC) donde le dio continuidad a la obra de la muy recordada Martha Arjona dialogó con La Jiribilla, a propósito de estos 55 años de cultura en tiempos de Revolución.

“El trabajo con el Patrimonio Cultural es uno de los más lindos e importantes que he realizado en más de medio siglo de vida laboral, solo había tenido algunos contactos cuando Martha (Arjona) estuvo al frente del Consejo, por eso, me sorprendí tanto cuando a mi regreso de México —donde estuve ocho años como Consejera Cultural de la Embajada de Cuba— el entonces ministro Abel Prieto me convocó a asumir la presidencia del CNPC.

Durante esos años al frente del Consejo se declaran varios centros históricos del país como Patrimonio de la Humanidad y se establece una Ley unitaria para que todos los museos del país sean vistos como un sistema para su inventarización, independientemente del ministerio al que pertenezcan. Esos destacan entre los principales logros en cuatro importantes y fructíferos años.

La labor del CNPC, comenta, es una de las más importantes del Ministerio de Cultura, y aunque quizás el pueblo sienta más cercanos el trabajo de otros consejos como el de las Artes Escénicas o Plásticas, desde Patrimonio Cultural se trabaja, a veces, de manera anónima para preservar los valores esenciales de la identidad nacional, no solo desde la legislación o  metodología para la protección, el rescate o enriquecimiento, sino también desde la difusión y la investigación para conocer mejor lo que se tiene o lo que hace falta.

El CNPC, explica, es la entidad encargada de precisar y declarar los bienes que deben formar parte del patrimonio cultural de la nación, amparado por el 118 del Consejo de Ministros, y ello evidencia la importancia que se le concede desde el Estado a esta labor y de manera especial desde el Triunfo de la Revolución en enero de 1959. “Aunque todavía se precisa incrementar la sensibilidad de algunos funcionarios hacia el trabajo de los artistas y la protección del patrimonio, así como para entender la importancia de galerías y museos para el enriquecimiento espiritual de la nación y sus habitantes.

“En esas labores en Patrimonio Cultural me encontraba cuando a mis 76 años, con una gran juventud acumulada —sonríe nuevamente— decido por motivos personales asumir una de las decisiones más difíciles de vida que es el retiro laboral, aunque no profesional, pues actualmente pertenezco a varias comisiones nacionales como la de monumentos y soy miembro de múltiples organismos regionales e internacionales del ramo.

“Desde los propios inicios de la Revolución comienzo a trabajar para la cultura cubana, en ese entonces junto a las doctoras Vicentina Antuña y Rosario Novoa en el Museo Nacional de Bellas Artes. Poco tiempo después, en el año 1965, me designan como Directora de Exposiciones de Artes Plásticas en el Consejo de Cultura, y es ahí cuando comienza una etapa interminable de gestión o dirección en el ramo y que yo prefiero definir como de promoción cultural.

“Esos años fueron muy felices, pues en ese entonces realizamos el Salón 70, una gran exposición donde por primera vez exhibía la primera generación egresada de las escuelas de arte creadas por la Revolución, pero como directora de exposiciones también transcurrieron los momentos más tristes de pues coincidió también con el tristemente recordado Quinquenio Gris, una etapa que no fue la mejor para amigos entrañables; excelentes artistas a la vez, como con Servando Cabrera, Antonia Eiritz y Raúl Martínez.

“Años más tarde trabajo con Rita Longa al fundarse el Consejo de Desarrollo Monumentario (CODEMA) y en 1994 me designan como Presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas. En esa etapa se rescata la Bienal de La Habana, perdida años antes por la crisis económica que afectaba al país. En el CNAP estaría hasta 1999, cuando un día me llama el entonces ministro Abel Prieto y me convoca a una tarea que debía ser de dos años, que luego se convirtieron en ocho, como Consejera Cultural de la Embajada de Cuba en México, al regreso asumo la presidencia del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural”.

Así resume Margarita Ruiz medio siglo y un lustro de su vida dedicados a la cultura cubana en tiempos de Revolución. Muy ligada a las Artes Visuales y el patrimonio del país recuerda que estos han sido 55 años de aprendizaje, de conocimiento, de intercambio y de apuesta por lo mejor y verdadero de la identidad cultural cubana, así como de su talento, nazca donde nazca.

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