“Me gusta sentirme libre y quedarme si quiero (…)”

Juan Gelman • Roma, Italia

Hace tres semanas que estoy con taquicardia —me escribe—, y no lo puedo impedir. No porque me sienta culpable (cristiana, estúpidamente culpable) sino porque estoy lejos y, sobre todo, porque la gravedad de lo que ocurre allí choca aquí con una pared de goma. Me agarran furias y tristezas imparables, y como resultado final esta taquicardia que no me deja ni me deja respirar.
“Perdona la solemnidad. Hace rato que no descargo. Me resulta muy difícil escribir para Buenos Aires. No sé si es autodefensa o ganas de eludir, no el dolor, sino decirlo. Sé que está mal y eso me da pesadillas de noche.
“Como ves, soy jodido para querer. La mayor parte del tiempo, me basta con hacerlo. Sé que no es suficiente. Somos muchos los que andamos con el cariño estropeado, pero hay que tener valor para sacarlo de adentro con estropeaduras y todo. Me parece ahora que es algo que hay que aprender, como tantas cosas en la vida. Nos moriremos aprendiendo, si queremos vivir distraídos del morir.”
Me parece