Presencias de Juan

Roberto Fernández Retamar • La Habana, Cuba

Me ha pedido La Jiribilla algunas líneas urgentes para el homenaje que preparan al gran poeta y periodista Juan Gelman, recientemente fallecido. Y de momento no encuentro nada mejor que hablar de su presencia en algunos textos que le dediqué o él me envió a lo largo de muchos años. Lo conocí personalmente cuando en diciembre de 1961 fui  por primera vez a Buenos Aires. Allí y entonces nos hicimos amigos para siempre, y él me dio libros suyos a los que me referiré más adelante. De regreso a La Habana en ese año 1961, lo evoqué en el artículo “Varios recuerdos argentinos” (recogido, al igual que otros textos que mencionaré, en mi libro Fervor de la Argentina, del que hay edición cubana aparecida en La Habana el año pasado). Allí lo llamé “poeta de voz que ha reunido el trepidamiento de Vallejo y el silbo de Éluard”, y refiriéndome a él y a otros jóvenes de entonces, como David Viñas, añadí: “Los años venideros oirán hablar de estos escritores”. Así ha sido, como se sabe.  Al año siguiente Juan me envió el poema “carta a roberto fernández retamar, habana”, al que respondí con otro mío: “Carta a Juan Gelman, en Buenos Aires”.  Ambos aparecieron originalmente  en la revista Casa de las Américas, que yo ni sospechaba que iba dirigir más tarde. A raíz del asesinato del Che en Bolivia, solicité a muchos amigos colaboraciones para rendirle homenaje al héroe en dicha revista, y Juan me mandó su impresionante poema “conversaciones”, con cariñosas alusiones a mí. En 1991 escribí el largo poema “Mi hija mayor va a Buenos Aires”, en cuya primera parte se dice: “Poco después conocí a mis hermanos destinados,/ Como Juancito Gelman, que me regaló sus breves y ya estremecedores libros primeros,/ Y en el juego en que andamos me puso esta dedicatoria:/ A Roberto revolución de por medio tu hermanísimo Juan Baires diciembre 61,/ Y empezamos a intercambiarnos poemas-cartas del uno para el otro,/ Y su poesía, su dolor, sus preguntas crecieron tanto que su luz, su sombra se extienden sobre todo el Continente”. Al frente del libro Fervor de la Argentina afirmé que solo incluiría textos de autores que no estaban vivos. Pero de inmediato añadí: “A esto último hice solo una excepción, la de Juan Gelman, por tres razones: porque me  es imposible evocar mi relación con la Argentina sin involucrarlo a él, mi primer hermano en el país; porque la ausencia de quien es además uno de los mejores poetas vivos del idioma haría poco entendibles algunas líneas mías; porque, aunque le deseo larga existencia (de hecho ya se murió, y, como en un poema suyo, le abrieron el corazón y lo devolvieron a la vida), a mis ojos y a los de muchos otros tiene ya el rostro de la posteridad”. Cuando hace unos días el periódico bonaerense Página 12 me pidió unas palabras sobre él, concluí diciendo que lo esperábamos para que en la  Casa de las Américas, a la que estuvo tan vinculado, protagonizara este año  la Semana de Autor. No podrá ser. Pero lo seguiremos sintiendo a nuestro lado.

Imagen: La Jiribilla

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