Vivir la trova

Dainerys Machado Vento • Villa Clara, Cuba
Lunes, 20 de Enero y 2014 (1:03 pm)

Una canción importada desborda la ciudad de Santa Clara desde centros gastronómicos y comerciales. Satura el aire y vuelve a repetirse casi recién finalizada la grabación. Así ha sido en radios y reproductoras de casi toda Cuba desde los últimos días del año 2013. El salsero puertorriqueño Marc Anthony repite a viva voz “Vivir mi vida...”, mientras quienes lo escuchamos una y otra vez nos preguntamos hasta cuándo durará la moda, y quiénes la avivan en este punto.

Sin embargo, Santa Clara es una ciudad afortunada: un grupo de personas apasionadas por la nueva trova rompe con éxito la inercia en la que se convierte el ritmo del puertoriqueño.

El 18 Encuentro de Trovadores Longina canta a Corona se celebró entre el 9 y el 12 de enero, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Sus conciertos y descargas fueron acogidos en espacios tradicionalmente claves para la permanencia del género en el imaginario musical de esta región.

El céntrico Museo de Artes Decorativas, El Mejunje, el Teatro La Caridad y el Patio de la AHS fueron los principales escenarios de los encuentros que nos desintoxicaron por varios días de los géneros foráneos que contradictoriamente siguen conquistando un país con tanta tradición musical.

Más allá de los aciertos o desaciertos en la programación del evento, de sus condiciones materiales, fue hermoso y esperanzador ver cómo, durante días, mujeres y hombres cargaron al hombro con estuches de guitarra, atravesaron el parque Vidal, las calles del boulevard y toda la ciudad para compartir cientos de versos desde sus cuerdas. Aquí sonó una canción de amor, allá una crónica social, acá la improvisación desbordó simpatía, entre filin y bolero. Amamantando fenómeno tan bello, resonaron también las canciones de excelsos compositores como Manuel Corona y versos dedicados a poetas como Rubén Martínez Villena.

Fundadores de la Nueva Trova como Santiago Feliú y Frank Delgado llegaron hasta la provincia para regalar sendos conciertos. Mientras la fusión se hizo música en las interpretaciones de Luis Alberto Barbería, uno de los integrantes de Habana Abierta, muy aclamado por el público.

Por fortuna esta es también Santa Clara, donde el fenómeno musical, reconocido y aupado como La Trovuntivitis, sigue creyéndose el papel que juega en la historia musical de la ciudad. Alain Garrido, el inconfundible Roly Berrío, Yaima Orozco, Leonardo García, Raúl Marchena, Yordan Romero y Karel Fleites, con Longina y sin él, continúan compartiendo las noches de jueves en El Mejunje para regalar canciones a la algarabía del lugar. Así ha sido por años, y así continuará siendo.

Durante este Longina 2014 compartieron sus escenarios de siempre, con invitados e invitadas de otras provincias como Cienfuegos, Granma, La Habana y Matanzas. Ariel Díaz, Audis Vargas, Richard Gómez, Reidel Bernal (Fito), Alieski Pérez, fueron algunos de los nombres que suscribieron las descargas de cada noche y probaron la influencia de la generación musical que les precede.

El movimiento generado alrededor del encuentro probó que cientos de jóvenes pueden reunirse en un patio a tararear canciones cubanas tradicionales, tal como señaló Barbería durante la presentación de su concierto, el sábado 11 de enero. Versos de amor y de identidad logran convocar sin nostalgias reguetoneras cuando se propicia el encuentro alrededor de ellos. Mientras la taquilla del Teatro La Caridad también puede obtener beneficios.

Acallados los ecos del Longina, la cita para “consumir” trova se sabe nuevamente pautada en la ciudad de Santa Clara para este jueves, en El Mejunje. Se repetirá el próximo jueves y el próximo y el próximo. Aunque quizás es tiempo de pensar más espacios a favor del movimiento, y no solo en esa ciudad. Es cierto que los trovadores de La Trovuntivitis tienen mucho trabajo —no accedan a darme una entrevista porque dicen que estarán muy ocupados y solo podrán verse todos y todas en la próxima peña de El Mejunje, cuando ya yo haya regresado a mi ciudad mucho menos trovadoresca. Es cierto que algunos viajan a La Habana para su cita de miércoles en la noche en el Club Barbarán. Es cierto que los centros nocturnos alternan en sus carteleras los nombres de algunos trovadores. Pero también es cierto que ninguna intervención genera un movimiento tan amplio como el de los encuentros del género. Sedientos de música, es mucho más saludable cuando tenemos los espacios para vivir la nuestra.

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