Literatura

Operación Peter Pan, cerrando el círculo
en Cuba

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

Gracias al empeño infatigable de la realizadora Estela Bravo, quien tuvo a su cargo no solo la dirección y conducción del documental de igual nombre, sino la recogida de testimonios que durante veinte años hiciera a víctimas y a victimarios de lo que se considera con justeza un episodio oscuro y triste de la historia de las relaciones cubano-norteamericanas, y también por el compromiso ético de la Casa de las Américas, contamos con el importante libro Operación Peter Pan, cerrando el círculo en Cuba. A pesar de la trascendencia en términos humanos y sociales que tuvo dicha conspiración, y los intentos que se han hecho en Cuba, y también en Estados Unidos por esclarecer los móviles y denunciar las organizaciones implicadas en dicho proceso, esta nueva visión aporta una indiscutible y necesaria luz, que abre aun más el camino hacia la revelación de lo que nunca debió llevarse a cabo.

Imagen: La Jiribilla

A través de veintiocho declaraciones, entre las cuales se encuentran la de Monseñor Bryan Walsh, en apariencia jefe de la operación,  y responsable de firmar las visas waiver; la de personas entrañables como la artista plástica Ana Mendieta; la de Wayne Smith, diplomático norteamericano que dirigió durante muchos años la Sección de intereses de su país en Cuba, además de víctimas cuyo futuro resultó desde terrible hasta muy bueno, obtenemos de primera mano el drama de la escisión de la familia cubana durante los años 1960 y 1962. Resulta estremecedora la lectura de declaraciones donde priman la violencia, el desarraigo, el espantoso desamparo que aquellas criaturas, hoy adultas, sufrieron como consecuencia de maniobras políticas a la cuales, como es lógico, estaban ajenas.

De entre todos los entrevistados, quien mejor expone el contexto histórico donde se inserta la macabra Operación Peter Pan es el historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal. Recomiendo comenzar la lectura del libro por su testimonio, dada su doble y prestigiosa condición de revolucionario y de católico. Leal, quien era muy joven en los momentos en que sucedieron hechos tan profundos como la invasión de Girón y la Crisis de los misiles, integraba el Secretariado de la Juventud de Acción Católica. Su experiencia, por tanto, parte de la postura de un religioso cuya formación obligaba a determinadas concepciones. El papel desempeñado por la Iglesia Católica es fundamental en la urdimbre y desarrollo del proyecto bautizado como Peter Pan, y de ahí que las respuestas que ofrece un activo militante religioso como Leal impactan por su franqueza y su valentía.

El hecho de que quince mil niños y niñas de Cuba fueran despojados de sus hogares para ser enviados, solos, a un país cuya lengua y cultura desconocían, además de indefendible provoca la interrogante de cómo fue posible que sus familias se dejaran engañar por una ley apócrifa que proclamaba la pérdida de la patria potestad sobre los hijos. Al margen de ideas de un extremo o del otro, de una ideología afianzada o de ideas precarias con respecto a la política, resulta difícil creer que personas medianamente inteligentes, limitadas o brillantes, cayeran en semejante trampa de manipulaciones. Solo entendiendo la perversidad que existía detrás del proyecto, el afán destructor hacia una revolución recién nacida, y la emergencia de intereses mezquinos, es posible imaginar la plataforma circunstancial de aquellos momentos. El linotipista que descubrió la falsedad de la ley, ya impresa y parcialmente distribuida, aporta su testimonio,   enriqueciendo la veracidad del material que se ofrece como muestra  del rigor investigativo de Estela Bravo.

El interés de un grupo de los cubanoamericanos denominados Peter o Pedro Pan, por regresar a Cuba, reencontrarse con sus raíces, sus familias, sus recuerdos, se convierte en un intento de sanación de las heridas que llevan abiertas más de cinco décadas. La autenticidad de los relatos destaca incluso por encima del desgarramiento narrado: no quedan dudas del dolor profundísimo de las víctimas, y de la necesidad de exorcizarlo.

¿Quién era realmente Walsh, y cuál fue su comportamiento con respecto a los niños y niñas que ayudó a salir del país? ¿Estaba la CIA detrás de toda la Operación, financiando las acciones? ¿Perdonaron o maldijeron los hijos  a sus padres por la decisión tomada?: son algunas interrogantes que suscita la lectura de este libro. No se trata de una versión oficialista, sino del desgarrador relato nacido del dolor, donde el lector encontrará, asimismo, la declarada participación de los artífices de aquel  episodio, muchos de los cuales ratifican su orgullo por haberlo hecho. Hay de todo en la viña del señor, se sabe, aunque en este caso enfrentamos un campo minado por la perfidia, la irresponsabilidad y el espanto de una maldad sin límites. Más que una selección de opiniones, Operación Peter Pan, cerrando el círculo en Cuba es un documento histórico de insoslayable valor, a cuyas páginas  habrá que acudir a partir del momento mismo de convertirse en obligada referencia cuando se estudia la Historia en su sentido más amplio.

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