A Guitarra Limpia

Cantos del sur al ritmo de unas Fulanas

Leyda Machado Oramas • La Habana, Cuba

Bordeando el Río de La Plata emprendieron las Fulanas Trío un viaje que hizo escala en los ritmos negros del Perú y en el carnaval brasilero, que conoció el Uruguay al compás de una marcha camión, se detuvo en Colombia con el toque de tambor propio del bullerengue, para finalmente aterrizar en Cuba en busca de la trova de todos los tiempos… una expedición por la poesía y las sonoridades de un continente que llegó a su fin en una tarde sabatina donde la guitarra limpia compartió el escenario con el piano, la verdulera y el charango.

Imagen: La Jiribilla

“Y es que la cultura encuentra lugares donde intercambiar y reunirse, lo hace desde espacios que pudieran ser considerados pequeños, pero que tienen riquezas que incluso otros territorios macros no tienen”, dijo Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, dando la bienvenida a las integrantes de Fulanas Trío en un concierto que estuvo acompañado de la exposición “La resaca de lo vivido”, de Andrea Fernández, cumpliendo de ese modo con el propósito de A guitarra limpia y del Centro Pablo de atraer, mezclar, sumar las diferentes expresiones artísticas y no verlas de manera separada o en compartimentos estancos, porque, como dijera Casaus, todas ellas conforman la cultura de un país, e incluso de un continente.

El trío en formación de cuarteto, e integrado ahora por Cecilia Picaroni, Silvina Cañoni, Victoria García y Victoria González, culminó con su presentación en el espacio A guitarra limpia el ciclo de esta gira que lo llevó a Santa Clara, Trinidad y La Habana, en un recorrido que sin dudas le deja muchas enseñanzas en el plano musical: “una de las cosas más interesantes que creo debemos rescatar de nuestra presencia aquí es que hemos visto cómo se valora en el circuito en que nos movimos la producción original, la propia composición de cada uno de los músicos, porque en Argentina hay mucha tradición de valorar al intérprete, pero ver cómo aprecian acá al compositor de sus canciones es algo muy alentador para nosotras que somos músicos individualmente, pero que también nos interesa la composición”, comentó Victoria García.

Imagen: La Jiribilla

“Azúcar de caña” es el tema que da nombre a su segundo disco y que en este recital no podía faltar, porque como contó Cecilia, es muy representativo de Latinoamérica por lo que implica el trabajo en las azucareras acá en Cuba, en Colombia, en Chile, en Argentina, “todos tenemos ese factor común en un trabajo que es dulce y a la vez amargo, y lo tomamos como título del disco justamente porque representa una unión entre estos países”.  

“Queremos agradecer al Centro Pablo y a todo su equipo de trabajo que tanto hacen por la cultura el habernos invitado a Cuba, una experiencia que ha resultado más que trascendente en nuestra vida musical”, dijo Silvina mientras se deshacía poco a poco de los nervios y daba paso a la siguiente canción.

Así llegó la historia de Digna Ochoa, una abogada que luchó por los Derechos Humanos en México, asesinada en 2001 y cuya muerte no ha sido aún esclarecida, pero que vive hoyDignificada”,  cada vez que esta cumbia y esta poesía creada por Lila Downs, Paul Cohen y Armando Villarreal, e interpretada ahora también por Fulanas Trío, nos penetra el corazón”, como escribió Héctor Sánchez para la emisora argentina El patio trasero.

Después de ese momento, cuando Silvina y Cecilia ya habían intercambiado sus instrumentos (el tambor por el cajón), y para seguir descubriendo nuevos estilos de la música latinoamericana, nos cantaron un guainito típico del norte argentino que estremeció a todos por la dulzura y la melodía con que Victoria González decía: “Ay vidita, olvidarte tanto cuesta, no he podido arrancarme esta tristeza, ay vidita, los recuerdos que yo tengo, me lastiman enterita todo el cuerpo, y a pesar que es carnaval, en otra cosa no puedo pensar, voy a gritar, se me vuelve agüita el alma, el dolor ya pasará”.

La lluvia, que estuvo toda la tarde-noche amenazando con llegar, les dio un respiro y ellas aprovecharon otra vez para conversar. “Teníamos una enorme motivación por venir a Cuba y a este ciclo A guitarra limpia que ya conocíamos desde Argentina. Fuimos conversando con María Santucho la posibilidad de poder venir y así se fue gestando esta relación, y estamos muy contentas de poder estar compartiendo hoy nuestra música con todos ustedes en este patio tan lindo”, dijo Cecilia.

Luego el mar, acaso el mismo mar pixelado en una reproducción de 3,5 x2 metros que nos recibió a la entrada de la Casa de la Poesía y que Andrea Fernández escogió como la pieza de mayor dimensión de su exposición, es el motivo de otra canción. Pero un poco antes, sobre su mar, Andrea había escrito al reverso del catálogo: “antes de venir aquí siempre estuve cerca de los cerros y lejos del mar; había visto el mar algunas veces, pero nunca había vivido un tiempo prolongado ante su inmensa presencia”.

“Zanja del mar” es un tema compuesto por Alejandra Cañoni –la hermana de Silvina- que las Fulanas cantan a cuatro voces imitando el ritmo uruguayo de una marcha camión y que tiene su origen en la Ciudad de La Plata hace seis mil años, donde una vez penetró el océano aunque de ese suceso hoy solo queden algunos caracoles sepultados en una calle.

Tanto los temas de fuerte denuncia social como los pasajes particulares de un región de Latinoamérica son otros denominadores comunes en el repertorio de Fulanas Tríopor eso interpretaron en este concierto completo “Graciela la tamborera”, de Martha Elena Hoyos y “No Valentín”, de Pepe Vázquez.

El primero está dedicado a Graciela Salgado, una tamborera que fue muy importante en Colombia, porque según cuenta Cecilia, ella rompió con una tradición muy fuerte en la comunidad de San Basilio del Palenque donde el tambor no lo podían tocar las mujeres, entre otras razones porque se decía que si la mujer tocaba el tambor no iba a poder tener hijos; y Graciela tuvo quince, así que actualmente es un emblema en Colombia.

Por otro lado, “No Valentín” es una canción peruana que se adentra en un barrio del Quingo Mondongo para contar una historia familiar, específicamente una pelea entre hermanos porque “hay uno que se había sacado muchas macanas, Abelardito, y Valentín lo quiere sacar con un palo, pero los hermanos le dicen: No Valentín, con palo no vale”, cuenta Silvina.

Se acercaba el final y después de haber recordado con sus interpretaciones a grandes autores latinoamericanos como Violeta Parra, Nora Benaglia y tantos otros mencionados, Fulanas Trío quiso despedirse con un tema muy sentido que forma parte de su próximo disco, compuesto por León Gieco y Luis Gurevich, titulado “El ángel de la bicicleta”,  una cumbia que rinde homenaje a Pocho Lepratti, un trabajador social que en el año 2001 fue asesinado de balazo en la garganta, mientras le pedía a la policía: “bajen las armas que aquí solo hay chicos comiendo”.

Imagen: La Jiribilla

Con esa historia de vida convertida en canción las Fulanas cerraban su concierto: “Estábamos muy contentas esperando este momento de compartir nuestra música y se nos pasó volando”, dijo Cecilia, y el público pidió otra, y ellas volvieron sin instrumentación con un canto africano en el que sus voces limpias, sin ningún amplificador, alegraron al público con la gracia de sus manos y el repicar de cuatro latas de cerveza.

Más tarde, detrás del escenario, las Fulanas se mostraron nostálgicas por esta visita que recién terminó y hablaron sobre la  posibilidad de incluir a su regreso algún tema cubano en su tercer álbum discográfico.

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