Editar, traducir, divulgar el Caribe

Camila Valdés León • La Habana, Cuba

En el No. 91 de la revista Casa de las Américas (julio-agosto, 1975) se convocaba en inglés y español, por primera vez, a los autores “antillanos y guyaneses de lengua inglesa” a enviar sus obras como concursantes en el Premio Literario de 1976. No solo por tal llamado en las páginas finales reviste ese número particular importancia, puesto que todo él es prueba de un acercamiento progresivo de la institución, fundada por Haydée Santamaría en 1959, al espacio Caribe. Precisamente ese no. 91, que se llamó “Las Antillas de lengua inglesa”, contaba entre sus casi 230 páginas con las primeras traducciones de poesía y narrativa anglocaribeña al español.  Tal proceso de trasvase de voces literarias lo habían efectuado, por solo mencionar algunos nombres, Roberto Fernández Retamar, Adelaida de Juan, Eliseo Diego, David Chericián, Ambrosio Fornet, Luis Suardíaz, Samuel Feijóo, Antonio Benítez Rojo, Manuel Moreno Fraginals.

De esa forma pasaba a formar parte no solo de Cuba sino de la región caribeña hispanohablante y de Latinoamérica, la literatura de las Antillas de lengua inglesa. A su vez, el Premio, inaugurado para el Caribe en este número, otorgaría de manera anual –con posterioridad abriría también la posibilidad de concursar a las obras caribeñas escritas en francés o creol– la posibilidad de la traducción y edición en español de las voces caribeñas ganadoras, las que, en muchos casos –como ha sucedido con el barbadense Kamau Brathwaite–, son ya, en el momento del reconocimiento cubano figuras reconocidas. Por esa puerta abierta en 1975, gracias a la gestión cultural, el celo editorial y la humildad traductora de los hombres y mujeres que colaboraban cercanos a la Casa de las Américas, transitarían en los años posteriores innumerables autores y libros del espacio Caribe, para ir construyendo esa red de conocimientos necesarios entre las voces literarias del área y con Cuba.

A casi cuarenta años de ese primer llamado transmarítimo, la Casa de las Américas ha convocado nuevamente a su Premio Literario 2014 y, atendiendo a la convocatoria, llegaron no solo los manuscritos sino sus jurados. En la modalidad de literatura caribeña en inglés o creol, la responsabilidad recayó en los cubanos Pablo Armando Fernández, poeta y figura imprescindible en la escena cultural cubana y –aunque menos conocido– también traductor del inglés para las páginas de la revista Casa; y María Teresa Ortega, traductora de amplia trayectoria en la institución, pues a ella se deben, entre tantas otras, las versiones al español de George Lamming, Jan Carew, James Carnegie o Mark Macwatt.

El tercer integrante de jurado, invitado por segunda vez a la Casa, es el poeta, editor y también traductor Lasana M. Sekou, quien en 2011 presentara el volumen antológico de su poesía titulado Musa desnuda (Editorial Arte y Literatura) y cuya traducción se debiera, precisamente, a María Teresa Ortega. Este intelectual, de reconocida trayectoria, nació en Aruba pero fue criado en la vecina isla de San Martin. Apenas una mención de sus acciones, no solo literarias, en los últimos treinta años sería atinada muestra de su inmensa gestión cultural. En 1982, fundó la casa editorial House of Nehesi y en el 2003 co-fundó la Feria del Libro de San Martín. Algunos de sus textos se han utilizado como material de lectura en universidades del Caribe y los Estados Unidos de América.

El pasado lunes 27 de enero tuvo lugar la intervención de este jurado en la mesa Editar y traducir la literatura caribeña hoy. Como aclarara en sus palabras de presentación Yolanda Wood, directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas, tal encuentro patentizaba una vez más el camino recorrido por la institución en función de “abrir los canales de comunicación” en el área Caribe, de ahí la razón del nombre seleccionado como incentivo para la reflexión y el debate entre los tres ponentes. En esta oportunidad, sin embargo, tanto Pablo Armando Fernández como María Teresa Ortega optaron, con exquisita amabilidad, ceder su tiempo de palabra a Lasana M. Sekou para escucharle ellos también, comentar sobre su labor como director de House of Nehesi Publishers y los problemas que enfrenta la dinámica editorial caribeña.

En primer lugar, comenzó diciendo Sekou, su encuentro con la Casa, se produjo cuando, hace ya cuarenta años, mientras estudiaba en el instituto en Nueva York, llegó a sus manos un catálogo de publicaciones del Fondo Editorial que lo dejara asombrado. “Nunca, en mis más alocados sueños, imaginé estar en contacto con Casa”, dijo. La existencia de esta institución, y su gestión editorial, ha sido, según él, un ejemplo de las posibilidades presentes para cada autor caribeño de dar a conocer su obra y a la vez conocer las de sus coetáneos y coterráneos, para acercarse así a un entendimiento de la “civilización caribeña”.

Con un total de 30 millones de posibles lectores, el Caribe permanece como “un enorme mercado a explorar”. Aun cuando existan numerosas editoriales en los diferentes territorios, la cuestión de base yace en la creación de una plataforma editorial que visibilice y articule los modos de darse la comunidad literaria caribeña y las relaciones entre los sujetos creadores en su interior. En este sentido son, a opinión de Sekou, pocas las casas editoras que publican autores de otras islas o regiones lingüísticas. Al respecto, resultó ilustrativo el comentario que trajo a colación, escuchado de otro caribeño mientras se encontraban ambos en China en el 2005: las tres editoriales más importantes en estos momentos en el Caribe son la perteneciente a la Universidad de las Indias Occidentales (UWI-Mona), el Fondo Editorial de la Casa de las Américas y House of Nehesi Publishers. Lo son precisamente porque encabezan una tarea editorial fundamental: romper las brechas espaciales y lingüísticas entre pueblos hermanos.

Para ubicar la complejidad a la que siempre se alude cuando se intenta definir el área caribeña, Lasana M. Sekou se valió del rico ejemplo proporcionado por el país en donde transcurre su vida intelectual: Sint Maarten/San Martin, nombre doble de una isla dividida entre dos metrópolis, Holanda y Francia, en donde se es en la mayoría de los casos “hablante funcional, que no fluido, en al menos cinco idiomas, generalmente francés, español, holandés, inglés y papiamento”. Sin embargo, esta condición, afirma el poeta –quien, a su vez, asienta su creación en la asunción simultánea de todas estas voces– no es motivo de parálisis, puesto que “no nos sentimos intimidados por el lenguaje”. Por ello, House of Nehesi Publishers tiene como política de trabajo la edición de volúmenes bilingües y trilingües. De tal forma se le hace frente al monolingüismo atávico de tantas editoriales y se abre camino al estado de permanente disponibilidad lingüística y contacto cultural al que aludiera en su obra el pensador martiniqueño Édouard Glissant.

Esta problemática de la edición y traducción es un constante motivo de debate toda vez que se discuta sobre la literatura caribeña hoy. Así lo han tenido muy presente los tres Congresos de Escritores del Caribe, celebrados en Guadalupe en 2008, 2011 y 2013, respectivamente. Por su parte, la propia Casa, a través de su Centro de Estudios del Caribe, ha gestionado en los últimos años varios encuentros en esta línea. Tal ha sido el caso, por ejemplo, del Foro Caribe: Escritura y Contemporaneidad (febrero de 2012), que tuvo una sesión de diálogo entre varias editoriales caribeñas para compartir experiencias y métodos de trabajo; igualmente, en el pasado mes de diciembre, con motivo del día Cuba-Caricom, se presentó una reimpresión de la antología Poetas del Caribe anglófono (Fondo Editorial, 2011, coordinada por el jamaicano Keith Ellis), lo cual fue incentivo para conversar sobre la relevancia de dar a conocer, en edición bilingüe, la obra poética anglófona en la región caribeña de habla hispana.

A todo lo anterior se suma con igual fuerza el tema de la distribución, pues no solo importan quiénes y en cuántas lenguas se publican, sino cuáles son las estrategias de divulgación a desarrollar para hacer efectivo el conocimiento que se pretende. Sobre este particular, nuevamente la experiencia de House of Nehesi Publishers resultó válida: desde los contactos directos con los principales sitios de venta en las islas y territorios, no solo para colocar los volúmenes sino para promover presentaciones específicas, hasta la atinada decisión de insertar las nuevas ediciones en los momentos en que, al inicio del curso escolar, los adultos se acercan a las librerías con más frecuencia. Todo ello constituyen posibilidades abiertas a la gran mayoría de los escritores e intelectuales caribeños quienes, ante la ausencia de editoriales nacionales o regionales que asuman sus publicaciones, suelen acudir a editoriales extranjeras, muchas veces del antiguo espacio metropolitano o en su defecto, a las de los receptores diaspóricos, como es el caso de Canadá y Estados Unidos.

A dos años de su primera presentación en la Casa de las Américas, aquella vez en la sala Che Guevara, Lasana M. Sekou repitió una experiencia única, cuando Rosa Beltrán –miembro del jurado de narrativa, pero que se encontraba como parte del público en la sala Manuel Galich– le solicitó la lectura de su poesía. Fragmentos de “Nativity”  –largo poema publicado por primera vez en los años ochenta– fueron escuchados por los asistentes, sorprendidos ante la progresiva conversión de la palabra poética en cuerpo actuante y sonante: Lasana concluyó alzado ya sobre su silla –desde la que hablara sentado sobre edición y distribución momentos antes– y fue recibido por un estruendoso aplauso. Compañero y heredero de la fuerza de los poetas jamaicanos como Linton Kwesi Johnson, Mutabaruka, Klyde Brooks o Afua Cooper, el intelectual de San Martín hizo evidente con su performance, otro de los canales por los que transcurre la actual poesía anglocaribeña: la dub poetry, una de las variantes de la poesía hablada o spoken poetry. En este caso, vuelve House of Nehesi Publishers a ser un ejemplo pues en 2009 publicó el CD The salt reaper, una reedición, en formato de audio y con fondo musical, de los textos poéticos de Sekou, aparecidos previamente como libro.

Editar, traducir, divulgar fueron, en resumen, las tres palabras claves a partir de las cuales se pensó la literatura caribeña contemporánea, en la mesa del jurado de literatura caribeña en inglés o creol, convocado esta vez por el Premio Casa. No solo la reflexión repetida sobre ellas sino también la labor paralela de House of Nehesi Publishers y el Fondo Editorial posibilitará, cada vez más, la gestación y consolidación de un espacio editorial caribeño común que soporte la rica producción de una comunidad de lectores y escritores que hace mucho han desbordado las fronteras geográficas del mar Caribe.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato