Tres voces, una historia

L. O. Fernández • La Habana, Cuba

"¿Quiénes son mis contemporáneos? - se pregunta Juan Gelman.

Juan dice que a veces se cruza con hombres que huelen a miedo, en Buenos Aires, París o donde sea, y siente que esos hombres no son sus contemporáneos. Pero hay un chino que hace miles de años escribió un poema, acerca de un pastor de cabras que está lejísimos de la mujer amada y sin embargo puede escuchar, en medio de la noche, en medio de la nieve, el rumor del peine en su pelo; y leyendo ese remoto poema, Juan comprueba que sí, que ellos sí: que ese poeta, ese pastor y esa mujer son sus contemporáneos".

(Eduardo Galeano, El arte y el tiempo, "El libro de los abrazos")

 

I

El año pasado se paseaba por las Universidades de París y Barcelona de la mano de Lezama y María Zambrano. Hoy, espera ser profanada en alguna biblioteca estadounidense al compás del El jazz ácido de Nueva Zelanda. Y es que su saber y espíritu trascienden las fronteras de la Isla para revelar aquello que aprendió en un rincón de la Habana. La obra de Amanda Pérez, aquella filósofa de tan solo 24 años que ha conseguido dejar su marca literaria; es la hechura también de quienes años atrás contribuyeron a su formación como escritora, como narradora cubana.

II

Solo ha pasado un año desde que salió de allí. Todavía es un niño, habrá quien diga. Apenas hoy está aprendiendo a contar historias. Sin embargo, sus primeros pasos, después de haber sido lanzado al mundo literario, dieron como resultado una mención en el Concurso David 2013 en el apartado de cuento. Su periplo como escritor apenas comienza. Este otro David de apellido Corcho, aprendiz de periodista, aún balancea su honda para, cuando llegue su hora, rendirle tributo a aquellos que lo ayudaron a proclamarse narrador.

III

Si les dijera que un amante de las ciencias ha sido galardonado en innumerables concursos de narrativa, ¿creerían que esa persona existe? La verdad es que sí, y no solo existe, sino que continúa con su doble y original militancia. Ingeniero Mecánico, diseñador web y narrador. Al parecer el arte de contar historias se ha convertido en una constante en la vida de Ahmel Hechavarría, que a pesar de los lauros conseguidos, no ha logrado borrar las memorias de aquellos días en el Onelio. Él, como muchos otros, decidió quedarse en sus aulas, deambular por sus pasillos, en el intento de devolver todo lo que una vez le brindaron. Porque como sus contemporáneos, en la tenacidad y sapiencia de su obra está la huella de sus días en el Centro Onelio Jorge Cardoso.

Imagen: La Jiribilla

La narrativa cubana, ¿un peldaño por encima después del Onelio?

Si les preguntan sobre las pautas que ha marcado el Centro Onelio durante estos 15 años en la narrativa cubana dirán que ninguna. Pues para ellos Cuba tiene una tradición literaria que trasciende a la fundación del Centro. Lo cual, no significa que esta institución no haya contribuido de manera constante y eficiente a la formación de jóvenes escritores.

Ahmel

"Decir que un centro haya marcado una pauta, una manera de hacer y de decir es en buena medida «meterse en camisa de once balas». Yo lo que considero es que el Centro Onelio, su hacer, su alcance, forman parte de toda un tradición en la cual de manera indudable forma parte su director, Eduardo Heras León".

Es casi imposible determinar cuánto incide un centro en el aumento de nivel
de la narrativa cubana. "Pero sin lugar a dudas, el Onelio, desde mi punto de vista, si ha servido como plataforma de encuentro, de reconocimiento, e incluso de lanzamiento de jóvenes cubanos. Y como ya saben en estos 15 años han pasado bastantes jóvenes por acá. Con esto no quiero decir que la totalidad de jóvenes que entran y egresan se conviertan en jóvenes escritores. Pero si hay que tener en cuenta que una buena parte de ellos se mantienen en este oficio o en el placer de la zozobra como yo le llamo, y han ido dejando cierta huella".

Amanda

Cuba siempre ha tenido buenos escritores. A su vez, es complicado discernir sobre el "nivel y mejoramiento de la calidad de la narrativa". Me parece un criterio demasiado subjetivo. Lo que sí me atrevería a afirmar es que con la creación del Centro Onelio, las nuevas generaciones de escritores tuvieron y siguen teniendo muchas más oportunidades en lo que respecta a ser tomados en cuenta y ser publicados. Sobre todas las cosas ellos promueven eso, que los literatos jóvenes dejen su rastro en la cultura cubana.

El placer de romper las reglas, y convertir las herramientas de aquellos en propias

Los maestros de redacción siempre dicen que para saborear el placer del éxito debes escribir solo lo esencial y de manera simple. Evitar las combinaciones rebuscadas. Que los párrafos sean cortos. No abusar de las negaciones. Dejar actuar a los actores, que los protagonistas de la frase suban al escenario, que actúen de sujetos y objetos gramaticales. Pero… cuántas de estas herramientas realmente tienen en cuenta los noveles creadores.

David

Los estudiantes son los que deciden frente a la página en blanco.

Ahmel

Como son jóvenes, están todavía en un proceso de formación que no concluye una vez que acaba la etapa de preparación aquí. En la medida que van avanzado en este proceso, su obra se va a ir concretando e incluso pudieran llegar a verla plasmada en Premios Literarios.

David

Al final, como mismo aseguran los profesores del Centro, las mejores herramientas para convertirse en buen escritor son: leer mucho y muy bueno, y escribir mucho, y si se puede, muy bueno también.

Amhel

Estas herramientas no son elaboradas solamente por los profesores de acá sino que forman parte también del devenir de la literatura a nivel internacional, de los modos y maneras de hacer de los grandes escritores de la literatura universal. El Onelio combina la teoría con la práctica. Desde mi punto de vista es muy útil para todo aquel que, como yo, desde un gran desconocimiento se va acercando al oficio del narrador.

El oficio de narrar

Amanda

Se aprehende escribiendo y escribiendo.

David

"Desde adentro" logro entender mejor la estructura narrativa de una obra. Conocer un poco más sobre la creación. Ahora me gustan menos escritores, pero los que me gustan, los aprecio con fervor redoblado.

Amhel

En teoría, pasar por aquí en buena medida podría transformarte, y una vez que salgas de este recinto podrías convertirte en alguien no solo que sabe más o menos cómo escribir sino que contamina a las demás personas, ya sea en el interés de acercarse a la literatura, de escribir o de acercarse a las artes.

Aprendiendo a caminar de la mano del maestro

En el trabajo de cada estudiante esta latente la huella de aquel que los enseño a leer, a descubrir que hay detrás de cada una de las palabras que forman el corpus homogéneo.

Amanda

Ese lugar me dio la oportunidad de conocer a personas que me ayudarían muchísimo. El más especial fue el subdirector del centro en aquel momento, Ernesto Pérez Castillo, el cuál impartía varias conferencias durante el curso. El me explicó todo en cuanto al estilo, en cuanto a la manera de escribir en general, respetando siempre las temáticas que trataba y la forma en que las abordaba. "El taller me hizo definir muy bien qué quería escribir y qué no y de qué manera quería hacerlo".

Amhel

Y por lo tanto el centro Onelio vino a formar parte de esa preparación que no acaba sino con la muerte. Y sí hay como un antes y un después de mi paso por el Onelio, que se puede ver en lo que he hecho hasta el momento.

15 años para celebrar…

Amhel

Devolviéndole todo el saber que me brindaron.

Amanda

Que los profesores del taller tengan la oportunidad de brindar por estos 15 años, con la mayor cantidad de egresados.

El centro Onelio equivale a…

David

Sorpresa

Amanda

Admiración

Amhel

Definitivamente a Eduardo o a Heras.

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