Selección de canciones

Santiago Feliú • La Habana, Cuba

De la reencarnación y otras fotografías del amor

Y si vuelvo a nacer será preciso ser lo mismo:
volveré, ya lo sé, a este mundo.
Acaso no es verdad que vive oculta la respuesta
de para qué, ni por qué, ni hasta cuándo.
Será que desde aquí comienza a respirar
lo eterno de otra vida,
sombra que arrasa en la muerte y da luz.

Quisiera recordar lo que enterré para aliviarme:
soledad, locuras y tristezas.
Amor, ¿qué pasará si al despertar somos felices?
¿dónde irás? ¿dónde iré? ¿dónde irse?
Regreso del ayer, navego a contraluz,
cantándole a dos mundos,
cerca y tan lejos, vivir y el amor.

Qué te puedo pedir, hasta cómo será,
más menos imposible;
maravilla perdida en el bosque de dos.

Y si vuelvo a nacer será imposible ser distinto:
volveré, ya lo sé, a este mundo.

 

La canción y yo

Vieja luz, me enamora versos en mi voz.
Nueva quietud, amanéceme
desde mí hasta donde quiera que no está
la claridad, la mismísima verdad.

Un nuevo cantar,
un ser del azar,
una libertad,
una canción milagrosa
que en mi voz se queja.

Una demente paz,
una obsesionada cruz,
un eclipse de ira,
una canción que no nace
y otra que se me muere.

Nueva luz, desamora versos del adiós.
Vieja quietud, anochéceme
sin final, imaginándolo,
pura canción, que me encuentra, que me olvida.

Ningún dolor supo terminar
la fatalidad, la sincera subida.
Ningún dolor se quedó sin amor:
lejos de doler, me devolvió el corazón.

Ningún dolor supo terminar
la fatalidad de los sueños perdidos.
Ningún dolor se quedó sin morir:
me volvió en canciones la razón de vivir.

 

A la deriva

Se le ha vuelto un barco, su corriente se ha hecho un rodar;
termina un camino donde hay otro que puede empezar;
se aparece el diablo y de eso nadie le alertó:
ahora sí que el día diferente le amanecerá.

Horizonte nuevo, huecos en el alma y suspirar;
no sirvió de mucho si el futuro no iba a resultar;
ya no existe un guía, ni siquiera una buena señal;
ya llegó la vida donde no hay otra más que luchar.

Son los veinte años, para todos no siempre es igual;
ya no entiende mucho, ahora es cuando tendrá que pensar;
terminó un camino diferente al que va a comenzar;
ahora sí que el día diferente le amanecerá.

Se le ha vuelto un barco a la deriva su vida,
va sintiendo que su herida comienza,
está inmerso en el misterio violento
que acontece difícil.

Sólo está buscando una verdad,
un modo de guarecerse,
de romper con su fatalidad,
de no poder detenerse.

Se le ha vuelto un barco, su camino se volvió un rodar;
tiene que buscarse, que encontrarse y que buscarse más,
tiene más problemas que la propia triste realidad,
muy distinto el día, muy distinto le amanecerá.

Sólo está buscando su verdad,
su modo de guarecerse,
de romper con su fatalidad,
de no poder detenerse.

Sólo está buscando su verdad,
su modo de guarecerse,
de romper con su fatalidad,
de no poder detenerse.

 

Buenos Aires, muerte del 92

Siento que queda muy poco,
siento que siempre fue así.
Siento que todo es lo mismo:
final del principio,
comienzo del fin.

La vida llegó antes que el hombre,
nosotros seguimos la historia:
las guerras, las drogas, el hambre,
la gloria, el poder y, por suerte, el amor.
Y algunas cosas más,
y muchas cosas más.

La noche y el día, mirándonos.
Pide por todos nosotros perdón.
Matarnos no tuvo sentido,
no fuimos más nada
que sólo lo peor.

No sé por qué nunca sabremos
que sólo entre todos podemos ser Dios.
Salvémonos de este desvelo,
de este desconsuelo,
de este desamor.

No quiero olvidarme de nada,
yo siempre estoy vivo por ti.
No quiero mañana morirme
sin ser ni el recuerdo de lo que viví.
No quiero mañana estar muerto
y no ser ni el recuerdo de lo que viví.

Siento que queda muy poco,
siento que siempre será así.
Siento que todo es lo mismo:
final del principio,
comienzo del fin.

 

Beso

Dame un beso
desmedido y saturado
de cualquier intención
de amor,
oscuro y preso,
largo, infeliz,
sin tener por qué,
escondido, infiel,
beso por querer.

Dame un beso
de lujuria calculada,
descarado y total,
sin fe,
bueno y culpable,
asustado y cruel,
solo hasta los dos,
verbo de besar.

Sin perdón, sin dios,
de otra pasión,
de la desamorada felicidad.

Dame el beso
de la duda sin ternura,
de los tristes y cansados del amor,
mojado y valiente,
que no se me pueda olvidar,
solidario y bien,
bésame el besar.

Sin perdón, sin dios,
sin terminar,
beso tuyo en este ahora y nada más.

Sin perdón, sin dios,
lleno de no,
beso tuyo para recordar.

 

Cuando en tu afán de amanecer

Te llevo en mis cantares como un río
que late de mi pecho hasta tu boca,
y bésote la vida cada vez que se estremece
esta montaña de ansiedad que me enloquece.

Te llevo a flor del pecho entre las manos
cavando hacia lo intenso de tu dicha,
y poco se hace todo lo que merma mis sentidos
cuando en tu afán de amanecer me cultivo.

Y encuéntrome a cada paso de tu amor febril,
en cada poro de mi porvenir que va a vivir
hasta donde mi voz sepa existir por otra voz
que sólo dé palomas, será para ti,
para mil más.

Y siempre sol, mi voz le trepará a todo el amor,
todo el ardor que nazca de mi andar
por este azar de total convulsión,
loca y terrible convulsión que quiere estallar
con un loco final para ti,
para mil más.

Resonará la vida en cualquier existencia,
un canto y la verdad serán las riendas
de un universo pleno y decidido por los hijos
de una tremenda humanidad que construimos.

 

Santiago Feliú Sierra: Cantautor, músico, guitarrista y compositor cubano. La Habana, 1962 – 2014. Perteneció al movimiento conocido como La Nueva Trova y trascendió también a la Novísima Trova, junto con trovadores de su generación como Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado y Donato Poveda. Feliú dio un giro revolucionario al género de la trova por medio de canciones en las que se elabora una guitarra más detallada que la que se usa normalmente como mero acompañamiento. Se presentó junto a grandes exponentes de las dos generaciones de trova como: Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Luis Eduardo Aute, Luis Pastor, León Gieco, Vicente Feliú (su hermano), entre otros. Su discografía contiene los álbumes Vida (1986), Trovadores (1987), Para mañana (1988), Náuseas de fin de siglo (Estudio) (1991), Náuseas de fin de siglo (En vivo) (1994), Ansias del alba (con Vicente Feliú) (1997), Futuro inmediato (1999), Santiago Feliú en vivo (2000), Entre otros (junto a Noel Nicola) (2002), Sin Julieta (2002) y Ay, la vida (2010).

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