Entrevista con Jesús David Curbelo, coordinador del Programa Literario:

Miradas al interior de la feria

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Uno de los más grandes y esperados eventos de la cultura cubana ya está tocando las puertas del complejo Morro-Cabaña: la 23 Feria Internacional del Libro (FIL) Cuba 2014. Capaz de convocar a todas las generaciones de cubanos en la búsqueda de novedades literarias nacionales e internacionales, la presente edición del evento extiende su diapasón hacia el resto de las manifestaciones artísticas y aumenta el número de sus sedes para acoger las diversas actividades que tendrán lugar del 13 al 23 en La Habana, y hasta el 9 de marzo en el resto del país.

Dedicada a la hermana República del Ecuador, la feria rinde tributo a la escritora Nersys Felipe, Premio Nacional de Literatura 2011, y al historiador Rolando Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2008, además de conmemorar los 200 años del natalicio de Gertrudis Gómez de Avellaneda.

Para conocer lo que acontecerá en la cita cultural, La Jiribilla dialogó con el escritor Jesús David Curbelo, coordinador del Programa Literario.

¿Qué eventos protagoniza Ecuador, país invitado de honor, en el ámbito de la literatura?

Ecuador va a tener una destacada presencia protocolar, incluso se espera que esté el presidente. Van a asistir además varios ministros que son intelectuales y participarán como autores presentando sus libros, concediendo entrevistas en el espacio Encuentro con… y dictando conferencias en el Coloquio de Ciencias Sociales, donde estará el canciller presentando la revista Línea Sur. En general, contamos con una importante asistencia de autores de casi todas las generaciones actuantes en este momento en la literatura ecuatoriana.

La selección de los libros que se publican en Cuba obedeció, sobre todo, a completar el panorama que Ecuador ha ido facilitando al lector cubano con Casa de las Américas por una parte y la editorial Arte y Literatura por otra. Casi todos son autores contemporáneos, desde  Pablo Palacios, que es un autor de principios del siglo XX, hasta escritores de nuestros días. Se publica también un libro de Miguel Donoso Pareja, uno de los grandes autores vivos ecuatorianos, que no pudo venir por asuntos de salud.

La delegación de Ecuador también ha aportado mucho, pues trae diversos títulos y representaciones de distintas editoriales en terrenos que van desde la poesía hasta la narrativa, las Ciencias Sociales y la literatura para niños.

En la Sala Pablo Palacios de La Cabaña, desde el viernes 14 de febrero a las 4:00 de la tarde hasta el domingo 23 al mediodía, se estarán efectuando continuamente presentaciones de libros ecuatorianos, junto a un significativo número de conferencias y paneles acerca de la literatura en esta nación. La persona que quiera saber y aprender sobre el ámbito literario de Ecuador va a encontrar allí una oportunidad realmente buena y exclusiva.

¿Qué actividades se realizarán para homenajear la vida y obra de Nersys Felipe y Rolando Rodríguez?

La presente edición de la feria publica 8 títulos de cada uno de estos autores, acompañados de encuentros teóricos y otros espacios.

Nersys Felipe va a estar presente el 16 de febrero en el Coloquio dedicado a su vida y obra, en La Cabaña, donde una serie de investigadores que han trabajado el devenir de su quehacer literario dialogarán acerca de sus características. Se presentarán reediciones de los títulos más importantes de la autora, junto a una novedad absoluta: Pepe y la Chata.

El 17 se le dedicará una jornada en el encuentro teórico “Niños, autores y libros: una merienda de locos”, sobre literatura infantil y juvenil, que tendrá lugar en la Sociedad Cultural José Martí. El 18 le consagrarán también una jornada en el foro literario de la UNEAC, que va a estar igualmente encaminado a dialogar acerca de la literatura para niños y jóvenes.

En el caso de Rolando Rodríguez, se va a celebrar un coloquio sobre su vida y obra el día 15 en la Sala Nicolás Guillén, a las 10:00 de la mañana. Allí compartirán ideas un conjunto de estudiosos de su obra y personas que a lo largo del tiempo han trabajado con él. Se presentarán varios de sus libros, tanto de historia propiamente que son la mayor parte, como una novela: República angelical.

El lunes 17, Rolando tendrá otro momento importante en el Encuentro de Historiadores, por la tarde, en la Casa del Alba, donde se presentarán nuevamente sus obras y él realizará una intervención. También inaugurará el Encuentro de Editores y ofrecerá una conferencia, ya no sobre su labor como historiador, sino acerca de su experiencia durante la etapa en que fue presidente del Instituto Cubano del Libro.

¿Cuáles son las iniciativas de la FIL dedicadas al bicentenario del natalicio de la Avellaneda?

Los días 20 y 21 de febrero, en la sesión de la mañana, se celebrará en la Universidad de La Habana el Coloquio Bicentenario de la Avellaneda, al que están invitados los más importantes estudiosos de su vida y obra en Cuba: Antón Arrufat, Roberto Méndez, Ana Cairo, Cira Romero, Zaida Capote, y hay algunos profesores extranjeros también, sobre todo italianos. Es un evento con un nivel académico alto, pues muchas de las personalidades que van a intervenir son miembros de la Academia Cubana de la Lengua.

Se van a presentar además libros de la autoría de la Avellaneda y otros dedicados a su figura: Obras, que es una antología cuya novedad radica en que introduce ensayos de crítica literaria de la Avellaneda prácticamente desconocidos y menos visitados por el público; Tres novelas, el cual incluye Sab, Dos mujeres y El artista barquero, y un tercero titulado Autobiografía y cartas de amor, donde se da a conocer la edición completa, porque de la que se tiene referencia habitualmente es una publicación que estuvo mutilada. También se ofrece de forma íntegra la edición del centenario de 1914, un libro bastante revelador de otras zonas, que en su momento se decidió no publicar.

¿Cómo funcionarán el resto de las sedes de la FIL, erigidas espacios alternativos de intercambios teóricos y venta de libros?

Además de La Cabaña, desde el punto de vista comercial, la segunda sede es el Pabellón Cuba, que acoge un conjunto de presentaciones todos los días. Allí está el Centro Provincial del Libro de La Habana, que se ocupa de atender ese espacio junto a la Asociación Hermanos Saíz (AHS). En el Pabellón se presentan todas las obras concernientes a las editoriales de la AHS, además de otras casas editoras. Cuenta asimismo con un programa teórico, música todas las tardes, proyecciones de películas, cafés literarios y tertulias. Es muy similar a La Cabaña pero en el centro de la ciudad.

Como ya dije, la Sociedad Cultural José Martí acoge el encuentro de literatura infanto-juvenil “Una merienda de locos”; el Centro de Estudios Martianos será sede del Coloquio Martiano; en la Biblioteca Nacional José Martí tendrá lugar el Encuentro de Bibliotecarios, y la Casa del Alba celebrará fundamentalmente el Encuentro de Historiadores del 14 al 17, aunque incluye otros espacios de presentaciones de libros.

En la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se efectuará el foro literario el 18 y 19 de febrero, pero durante todos los días van a realizarse presentaciones de las editoriales de la UNEAC: Unión y Colecciones Sur Editores. A su vez, se generarán las Lecturas Compartidas en el espacio Hurón Azul.

El Centro Dulce María Loynaz tendrá el Encuentro de Jóvenes Escritores de América Latina y el Caribe; la Editorial Félix Varela será el entorno del libro universitario; en la Asociación Cubana de Naciones Unidas estarán el Coloquio de Antropología y el Coloquio de Medio Ambiente principalmente, no obstante, brindará espacios a otras presentaciones relacionadas con el universo de temáticas que atiende la organización.

El Complejo Cultural Raquel Revuelta se erige como sede del ámbito teatral; en la Universidad de La Habana se efectuarán los coloquios de Ciencias Sociales, Ciencias Exactas, y el dedicado a la Avellaneda; la Casa de la Poesía en La Habana Vieja cuenta igualmente con un programa de presentaciones relacionadas con el arte poético y, por último, la Casa Guayasamín devendrá espacio para las lecturas de los autores ecuatorianos.

Como parte del comité organizador, ¿qué obras cubanas resalta dentro de la amalgama de ofertas literarias de la FIL?

Todas las editoriales tienen propuestas interesantes. Creo que además de los autores cubanos muy conocidos que están representados por libros en la feria como Daniel Chavarría, Ciro Bianchi, Leonardo Padura, Miguel Barnet, hay una serie de jóvenes escritores que han sido publicados a través de premios como Pinos Nuevos, Calendario, David, etc. y otro conjunto de autores de las ciencias sociales en cualquiera de sus ramas que también son importantes.

Entre las novedades que pueden ser relevantes se encuentra la publicación de una novela de Wendy Guerra, autora cubana que tiene mucho éxito internacional pero que apenas ha sido publicada en Cuba en los últimos tiempos, sobre todo su narrativa. El libro se titula Posar desnuda en La Habana y es de la editorial Letras Cubanas.

En cuanto a la participación foránea, estarán representados 33 países con la presencia de varios autores y expositores. ¿Cuáles serán las principales figuras que enriquecerán la FIL en este ámbito?

La presente edición de la feria está muy nutrida en cuanto a presencia de autores. Junto a importantes figuras de Ecuador, tenemos una fuerte representación rusa; igualmente vienen muchos autores venezolanos a través de distintas instituciones, también argentinos y puertorriqueños. Acudirán autores de casi toda América, incluido el Caribe, EE.UU. y Canadá, y de algunos países de África. De Europa estarán escritores de Portugal, España, Italia, Azerbaiyán.

Asistirá el escritor Sergéi Lukiánenko, que es el más reconocido autor ruso de ciencia ficción, muy famoso a nivel internacional. Otros autores lo acompañan, como el novelista portugués Gonçalo Tavares, uno de los más destacados en lengua portuguesa, y el colombiano Santiago Gamboa.

Estará también el chileno Alejandro Zambra que presentará un libro suyo, titulado Bonsái, en la Universidad el 17, y el 19 en La Cabaña. Contaremos igualmente con la participación de la periodista argentina Stella Calloni, el sociólogo francés Salim Lamrani y el profesor italiano Luciano Vasapollo.

Hay expositores latinoamericanos, europeos, asiáticos y africanos, entre los que destacan naciones como Arabia Saudita y Vietnam, que no traen autores, pero sí sus libros y su cultura. España y México son otros de los stands que suelen tener alta demanda popular.

¿Cómo se desarrollará la FIL durante su recorrido por las diversas provincias del país?

La feria se celebrará del 26 de febrero al 2 de marzo en occidente (Pinar del Río a Sancti Spíritus) y del 5 al 9 de marzo en oriente (Ciego de Ávila hasta Guantánamo). La clausura será el día 9 en Santiago de Cuba.

Nosotros la organizamos de manera simultánea, aunque las ferias provinciales son una responsabilidad de cada centro provincial del libro y de la dirección provincial de cultura. Este año, como la producción estuvo lista con más tiempo, la distribución también se ha comportado de mejor manera. Antes solía suceder algo que creaba mucho disgusto en la población, y era que se presentaba un libro en La Cabaña, se le daba mucha promoción y después no llegaba ni siquiera a Matanzas. Este año esperamos que casi todos los libros producidos en Cuba estén a tiempo en las provincias.

Algunas novedades editoriales de la presente edición hacen referencia a los cambios que se están produciendo actualmente en el contexto económico y social cubano…

En efecto, esos libros se produjeron porque el Estado le ha puesto interés al asunto. Muchas veces, uno de los grandes problemas es que la sociedad cubana va por una parte y las ciencias sociales por otra. Ahora, si te fijas en el programa del Coloquio de Ciencias Sociales, hay muchos libros destinados al cuentapropismo, a la nueva empresa, al reordenamiento económico… Siempre es importante que los cambios pragmáticos que se hacen en la realidad tengan un sustento teórico sobre el cual trabajar, porque por lo general en esos temas la improvisación puede ser muy peligrosa. Creo que es un momento importante para eso y deben ser libros que tengan una interesante demanda, no solo de los especialistas sino del público en general que pueda dialogar con estos temas, los cuales, además, son de interés nacional.

Muchas de las editoriales del Instituto Cubano del Libro han pasado de ser entidades presupuestadas a empresas autofinanciadas, ¿han influido estos cambios en la política editorial de las ofertas literarias que se presentan en la FIL?

Casi todas las editoriales del ICL ya son empresas, salvo Letras Cubanas y Nuevo Milenio. De todas maneras, aunque las empresas pagan los libros, los planes se concilian de forma colegiada para que la producción no se convierta en un ejercicio tecnocrático de “vamos a hacer el libro que más se venda”, y se dejen de lado los valores culturales, sociales y políticos. Creo que ese es un peligro que no se va a correr.

Pero, al mismo tiempo, sí vamos a tener en cuenta que la excesiva producción de libros que no se venden es tan mala como no hacerlos, porque se gasta dinero y los libros se echan a perder en los almacenes. Muchos no se venden por falta de promoción, pero otros porque realmente son muy malos y la gente no los quiere comprar. Antes se hacía una tirada estándar y se repartía de manera arbitraria por todo el país, ahora la tirada se fija según la demanda de los centros provinciales del libro. Esto permite mantener una cantidad de ejemplares y reducirlos o ampliarlos según la necesidad; así puede moverse el dinero de manera más coherente hacia un título que tenga más o menos demanda.

¿Qué importancia le concede a la FIL como evento cultural para el desarrollo de la lectura en nuestro país?

Este es un espectáculo que resulta más social que propiamente cultural, porque aparte de los libros y el programa artístico, todo lo que engloba la feria en sí misma y en su entorno se convierte en una opción de esparcimiento para la población. Es una feria rara en América Latina, en el sentido de que no existen dentro de ella demasiados negocios editoriales. Se produce una gran venta de libros, pero a la vez hay una significativa presencia popular, se trata de una feria netamente popular y eso siempre tiene su repercusión.

No estoy tan seguro de que incida realmente en la lectura, son dos cosas distintas, porque después, el resto del año, languidece un poco este tema. Tenemos un centro que se llama Observatorio Nacional del Libro, compuesto por personas especializadas en ese tipo de estudios sociológicos sobre la literatura. Se han realizado algunas investigaciones, pero las encuestas aplicadas durante la feria no arrojan una verdad creíble, debido a que hay muchas personas que quieren quedar bien y dicen cosas para cumplir con el deber ser, más que con la realidad de lo que les están preguntando. En ese sentido, es muy difícil obtener información válida y científica al respecto. Al menos las personas compran los libros en la feria y no hay dudas de que es un evento influyente en el imaginario popular y de repercusión social y política, no solo nacional, sino también internacional.

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