Entrevista con Neyda Izquierdo, Premio Nacional de Edición 2013:

Vida y pasión de una editora

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

La edición es una labor preciosa. Ver cómo unas cuartillas se van a convertir en un libro, es algo maravilloso”, confiesa Neyda Izquierdo Ramos, quien acaba de recibir el Premio Nacional de Edición 2013 por la obra de toda la vida,  concedido por el Instituto Cubano del Libro.

Esta mujer, que lleva más de cuatro décadas vinculada a la edición de libros, nunca imaginó, cuando comenzó estudios universitarios de química y biología, que llegaría a convertirse en una de las más reconocidas editoras de la literatura científico-técnica cubana de entre siglos.

¿Cómo se vincula al trabajo editorial?

El trabajo de edición llegó casi sin pensarlo. En 1972 conocí a César Ramos, redactor y jefe de la redacción de Historia de la Editorial Pueblo y Educación, quien me propuso vincularme a esa institución. En esa época el calificador de cargo no exigía ser graduado universitario, con solo haber terminado el bachillerato y tener iniciada alguna carrera universitaria se podía trabajar como redactor, pues todavía no se llamaba editor. Así empecé y me gustó muchísimo. Editaba libros de ciencias, aunque se hacía de todo, no solo obras dedicadas a la educación. Mucho después, entre 1976 y 1981, estudié la carrera de Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la especialidad de Lingüística Hispánica, en la Facultad de Artes y Letras.

¿Por qué si se especializó en estudios literarios se decide por la edición de libros de ciencia y técnica?

He editado libros de todas clases, novelas, cuentos, poesía, pero prefiero los de ciencias, especialmente los de medicina. Quizás porque he sido asmática toda mi vida y siempre me ha llamado la atención la dedicación de los médicos, cómo curan y, de alguna manera, le hacen la vida más fácil a aquella persona enferma.

¿Cómo ha logrado, sin haber estudiado una carrera de ciencias, editar libros de esa especialidad?

Cuando leo siempre trato de entenderlo todo. Lo que no comprendo lo marco y le pido al autor que me lo explique. Eso me pasó con un libro de cirugía del doctor Rómulo Soler. Con él he trabajado en varias ocasiones y mantengo buenas relaciones. Él sabe que todo es por el bien del libro.

Lograr que el lector interesado entienda el libro y que la literatura científica de divulgación popular sea de fácil comprensión son también labores del editor. Tampoco se puede cambiar todo. En la medicina, como en la pelota, existe un lenguaje propio que se tiene que respetar.

¿Qué otras tareas desempeña el editor?

En realidad, muchas personas piensan que el editor es quien coge las erratas en los libros y esa no es la única labor que realizamos. El libro lo escribe el autor, pero quien tiene la imagen primera y le da forma, en muchos casos, es el editor. Además, es su primer lector profesional.

El editor es el encargado de trabajar con diseño, que las imágenes tengan calidad, que estén referidas en el texto, en las notas al pie, con el propósito de lograr coherencia en la obra.

¿Cree que el trabajo del editor es reconocido en su justa medida?

Cuando el libro queda perfecto se elogia el trabajo del autor, pero cuando hay un problema el editor es el culpable. Por ejemplo, si se le va un acento a una palabra le echan la culpa al editor y no al autor, quien también tiene que leer el libro cuando está terminado.

Es una labor, a veces, muy desagradecida, muy poco reconocida, pero es preciosa. Es, además, un trabajo que se hace de conjunto, no solo con el autor, sino también con el diseñador para lograr una buena cubierta. Asimismo, la nota de contracubierta debe reflejar el contenido del libro y ser atractiva para los lectores, pues es lo primero que leen para decidirse a comprarlo.

¿Puede afirmarse que en Cuba existen pautas a nivel nacional para la edición de libros de cualquier especialidad?

A mediados de la década del Ochenta aparece una norma ramal para el trabajo editorial. Con los años este trabajo se fue especializando. En el 2005 trabajé en un proyecto de norma editorial, pero tuvo sus problemas porque no fue completamente colegiada.

A partir de esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro se circulará por todas las editoriales una nueva norma para todo el país. Cada editorial puede tener sus modificaciones, pero hay cosas de obligatorio cumplimiento que no se pueden cambiar.

¿Qué opinión le merecen los empeños realizados por crear una asociación de editores?

Estamos luchando por eso hace más de 20 años. Los hemos realizado desde el gremio, de manera independiente, porque no pertenecemos a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Esa asociación tiene sus estatutos y la cantidad de miembros para iniciarla, pero como sería una organización no gubernamental necesita la aprobación del Ministerio de Justicia. Está toda la documentación preparada y ahora mismo esperamos una respuesta. Cuando tengamos una asociación vamos a ser, estoy segura, un poco más considerados y respetados.

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