El espíritu Santi

Ariel Díaz • La Habana, Cuba

Qué mañana tan extraña en esta no-ciudad de este casi-país que defendías tan rabiosamente. Es como si el mundo de repente pusiera sus cuerdas al revés. Mi corazón es un iceberg y mi barba empieza a desdentarse apenas en un día muy largo en que todos tratamos de procesar, sin éxito, que no te veremos más. Ese que dormía no eras tú, estaba demasiado quieto, sin aquella electricidad que nos pasabas como un electroshock contra nuestra pereza endémica. Una amiga dijo: “como vamos a extrañar que se equivoque y empiece de nuevo las canciones” y es cierto, nos acostumbraste al ser humano desnudo, no a la pose, ni a la foto preparada. Eres el mago de la vida toda, qué más nos pudieras tú decir de ella.

Ahora recuerdo una vez que te vi en la más tierna escena posible, corrías por el patio de aquella casa en Ginebra detrás de tu hijo, muy peque