Razones y esencias de una colección llamada Ámbar

Enrique Pérez Díaz • La Habana, Cuba

Recuerdo que hace muchos años, allá en los 60, cuando era un voraz niño lector, descubrí unos libros blancos en cuya cubierta siempre había letras de color diferente y el logotipo de un pequeño saurio envuelto en una especie de aro mágico.

Aquellos libros, de cartulina basta y frágil, cuya blancura duraba poco tiempo en manos de un lector y que siempre venían con una propuesta literaria diferente y atractiva, pertenecían a la colección Dragón de Arte y Literatura, una de las veteranas casas editoriales fundadas en 1967, y solían publicar relatos que excitaban sobremanera m