Reedición de La isla en versos. Cien poetas cubanos

El peso de los versos insulares

Erian Peña Pupo • La Habana, Cuba

Los bordes y derroteros de un país tendido al mar están ceñidos por el elemento isla y todas las implicaciones del agua a ambos lados de la geografía. Aguas saladas y místicas que abren los caminos o retienen los pasos —recordemos “la maldita circunstancia del agua por todas partes” que obliga a sentarse en la mesa del café a Virgilio Piñera—. Pero siempre está la Isla recordándonos insistente que la cubanía es también insularidad en su sentido más amplio. Y que la insularidad es además poesía, como aquella isla completa en sí misma de la que hablaba John Donne, la isla de dulces secretos y regocijos del corazón de Baudelaire o la isla-Ítaca en la que solo ya viejo te aconseja anclar Cavafis.

Quizá para recordarnos esto, Ediciones La Luz, en su colección Capella, reedita a solo dos años de su primera edición en 2011 uno de los textos emblemáticos de la editorial: La isla en versos. Cien poetas cubanos, una  selección que estuvo a cargo de Luis Yuseff y Yanier H. Palao y constituye una novedad en la 23 Feria del Libro de La Habana.

Imagen: La Jiribillar

El texto reúne la obra de un centenar de autores nacidos a partir de 1970; en los que, según las palabras de contraportada del escritor Manuel García Verdecia se evidencia “las mil sutilezas con que nos marca la insularidad (…) para acercarse a los latidos y modos de la poesía cubana que hoy se escribe desde, por y con todo el peso de la isla”.

La selección es una mirada-homenaje a la poética virgiliana y su nombre evoca al referente: el conocido poema “La isla en peso”, perteneciente al poemario El oro de los días. En el prólogo “El diálogo infinito con las aguas”, Roberto Manzano escribe: “…en esta hermosa muestra lírica, palpita esa vena profunda, ese modo de dialogar con las aguas, esa infinitud de habla que exhibe nuestra angustia. Aquí están los testimonios de las pérdidas, las lamentaciones del silencio, las increpaciones y las reconciliaciones, la sostenida conversación de nuestro espíritu con los litorales de todo orden que nos han rodeado siempre”.

Con la edición de Luis Yuseff y la fotografía de portada de Jorge Ribaíl Reyes —parte de la maquinaria oxidada de un barco a la deriva—, La isla en versos muestra 100 miradas sobre la insularidad, sus riesgos y pasiones, las tantas maneras de sobrevivir(la) o aferrarse a su significado, al sino tormentoso de sus aguas.

Un volumen que reúne de manera cronológica la obra de autores con estilos y miradas tan variadas como Daniel Díaz Mantilla, Juventina Soler, Yamil Díaz, Norge Espinosa, Ronel González, Yanira Marimón, José Luis Serrano, Mae Roque, Hebert Toranzo, Eduard Encina, Pablo Guerra, Kenia Leyva, Hugo González, Liudmila Quincoses, Luis Yuseff, Frank Castell y Yunior Felipe Figueroa, entre los más cercanos a la fecha de partida de la antología. Y entre los más jóvenes, nombres ya de lectura obligatoria para comprender los avatares de la poesía cubana: Eilyn Lombard, Oscar Cruz, Yanier H. Palao, Jamila Medina, Fabián Suárez, Yanelys Encinosa, Moisés Mayán, Legna Rodríguez y Karel Bofill, entre otros autores marcados por la Isla y los versos.

El libro incluye además por primera vez el dossier La claridad avanzada: itinerario de la luz” con el texto de las presentaciones realizadas durante la gira de 2011 por las provincias del país. También, a manera de presentación-reseñas que enriquecen la propuesta y la convierten en material de consulta para seguir los derroteros de la insularidad en la cultura nacional, escriben sobre La isla en peso autores como Jorge Luis Sánchez Grass, Gustavo Ramos, Arístides Vega Chapú, Mireya Piñeiro, Teresa Melo, Lina de Feria, Manuel García Verdecia y María Antonio Borroto, entre otros. Conforman un grupo de acertadas opiniones sobre el libro y alguno de los poemas que lo componen, miradas críticas a la poesía de la insularidad en Cuba.

“La diversidad de autores que están presentes van a confirmar la presencia de un conjunto de poéticas que incluyen dentro de las mismas a lo insular como característico de esa necesidad ontológica de cada ser humano y en mayor escala, de los poetas, para encontrar una razón a todo lo que le rodea y lo envuelve”, subraya Rubén Ricardo en su ensayo La isla en peso: las resonancias de un poema

Bello homenaje este de Ediciones La Luz a la condición insular de Cuba, que nos anuncia —mejor si es con versos de este libro—, como a Piñera en su poema “Isla”: “que mañana,/ a las siete y seis minutos de la tarde/ me (nos) convertiré(mos) en una isla,/ isla como suelen ser las islas./ (…) Después, tendido como suelen hacer las islas,/ miraré fijamente al horizonte,/ veré salir el sol, la luna,/ y lejos ya de la inquietud,/ diré muy bajito:/ ¿así que era verdad?”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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