Crónica impresionista de La Cabaña

Eileen Sosin • La Habana, Cuba

“¡Válgame!”, habría exclamado el rey Carlos III de España si le hubieran dicho que su fortaleza sería tomada cada febrero. Y no lo digo solo por los ríos de gente y las montañas de libros. El despliegue de cafeterías y restaurantes, un sistema de transportación sorprendentemente ágil y los siempre concurridos stands de artesanía, sugieren que la Feria del Libro es un “gran evento” bastante más allá de intelectuales, lectores y escritores.

Dejemos algo claro desde el principio: las multitudes y altas ventas no equivalen a más y/o mejor lectura, qué decir cultura. Baste comprobar la popularidad de los horóscopos, posters de cantantes y deportistas, pulóveres, almanaques, pegatinas, incluso pseudoliteratura de l