Lectura más que feria

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba

Déborah, la niña de la foto, tiene cinco años. No lee, juega con los libros. En sus dos casas (de la abuela  y la de los padres) tiene muchos libros que le han guardado para cuando ella entienda y se recree con la palabra escrita. Especialmente, su tía abuela Irma se encargó de formarle una minibiblioteca.

Imagen: La Jiribilla

Pero Déborah puede pasarse tres horas viendo muñequitos y otras tantas jugando en la computadora. ¿Cómo hacer para que el libro sea un juego instructivo siempre? En la época de las nuevas tecnologías (que ya no son tan nuevas) es difícil educar a niñas y niños en háb