Gema Corredera

Derramando luz

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Conozco y admiro el trabajo como vocalista de Gema Corredera, desde el primer quinquenio del decenio de los 80 de la anterior centuria, cuando ella era estudiante de Musicología en el Instituto Superior de Arte. De aquella década, recuerdo sus colaboraciones con el grupo de Sergio Vitier, etapa de la que por fortuna se conservan grabaciones.

Tiempo después fue que Gema se unió a Pavel Urquiza, para conformar juntos uno de los proyectos musicales que más ha influido en el contexto de la denominada Canción Cubana Contemporánea. La manera de hacer que ambos impusieron ha dejado una impronta sencillamente imborrable. Ahora, la Corredera ha iniciado carrera como solista con la publicación del fonograma titulado Derramando luz (GC Music LLC).

Contentivo de once temas, se percibe a las claras que en el disco Gema y los músicos que han colaborado con ella en este proyecto (en su mayoría instrumentistas cubanos de mucho prestigio en el ámbito del jazz), han buscado tratar de marcar diferencia con lo realizado por la intérprete en compañía de Pavel Urquiza, tarea harto difícil dado el legado del dueto. Tal intención se trasluce en el repertorio seleccionado para la grabación y, sobre todo, en las orquestaciones de las piezas.

A tono con la idea que señorea en el CD, aquí nos encontramos con una intérprete que no solo se mueve por los terrenos de la canción sino que, a partir de ella, incursiona por otros géneros y estilos, como bolero filin, son, descarga, chachachá, jazz latino, guaguancó, timba, changüisa/afro y hasta algo de R&B. En ese ir y venir por formas disímiles de interpretar, en sentido general Gema Corredera se luce y corrobora una vez más que en el presente ella es una de las cantantes que goza de mayor dominio técnico artístico en el panorama musical cubano.

Entre mis momentos favoritos en el fonograma, yo mencionaría “Tengo” (original de Marta Valdés), donde, además de la sentida interpretación de Gema, sobresale el acompañamiento pianístico a cargo de Gonzalo Rubalcaba. Igualmente, no podría soslayar el corte denominado “Canción breve”, composición del villaclareño Julio Fowler y que en esta versión tiene un muy hermoso arreglo para contrabajo y voz.

Con orquestaciones del saxofonista camagüeyano Yosvany Terry, el único instante del álbum que no me parece del todo logrado es la pieza “Sangre revuelta”, del pinareño Luis Alberto Barbería, en la que la coda con el pasaje de Mozambique no me resulta orgánica con este guaguancó, al que también creo que le falta cierta dosis de la guapería que lleva el género al ser interpretado.

Por lo demás, estamos en presencia de un disco de obligatoria referencia para comprender los actuales derroteros de la Canción Cubana Contemporánea en la que, sin la menor discusión, Gema Corredera es una vocalista fundamental.

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