Notas al fascismo

Que viene el lobo…

El jefe de policía de Mount Pleasant, en los suburbios de Nueva York, que entre sus tareas tenía asignada la de  impartir clases a niños para prevenir el abuso sexual, dedicaba sus horas libres a un hobby particular: consumía horas y horas de pornografía infantil en Internet.
Dígase lo que se diga, lo cierto es que este oficial, cuando hablaba a los niños, sabía de lo que hablaba.

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