Literatura

¡Aquí está Zumbado!

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

Gracias al empeño de la editora y amiga personal de Héctor Zumbado, Ana María Muñoz Bachs, y con fecha del año 2012, disponemos de un nuevo volumen de compilaciones de textos de ese gran maestro de la literatura humorística que fue, es, y será siempre nuestro querido Zumbado. Esta vez, con introducción y corrección de la Premio Nacional de Edición, nos revisitan más de cien artículos nacidos del ingenio, la sapiencia y la originalidad de este escritor devenido icono del costumbrismo cubano contemporáneo.

Imagen: La Jiribilla

Antonio Berazaín, en el mismo año, publicó su importante trabajo Un zoom a Zumbado (Editoral José Martí), que permitió un primer y necesario acercamiento al estilo zumbadiano. Ambos volúmenes, que celebran el arribo a la octava década de vida de Zumbado, lejos de contradecirse, se complementan en términos del conocimiento que, desde distintas aristas, puede asumirse a través de la obra de quien se iniciara como redactor de textos publicitarios a fines de la década de los años 50.

En su “Prílogo a manera de introducción”, Berazaín señalaba que el objetivo primordial de su antología Un zoom a Zumbado era dar a conocer las cosas que el autor homenajeado justamente con el Premio Nacional de Humorismo (año 2000, primera edición de dicha distinción) escribió, su modo de contar y de hacer humor, y dedica su esfuerzo “a aquellos que no pudieron seguir sus crónicas en los periódicos, ni lo disfrutaron en el teatro presentando algún espectáculo”. Ana María, por su parte, dedica su trabajo “a las generaciones que crecieron sin conocerlo” (a Zumbado), mientras que a la que ella pertenece, le toca “ir a reenganche”.

Es una suerte que ambos estudiosos de la obra y del estilo de Zumbado, insistan en la necesidad de perpetuar a través de la divulgación de 69 crónicas en un caso y de más de 100 en el otro, ese género literario en desuso que es el costumbrismo. Ya el mexicano Juan Villoro (Espejo retrovisor, ¿Hay vida en la tierra?)  cultivador sobresaliente del humorismo literario, señalaba en el año 2013 la aparente cualidad de obsoleto de dicho estilo literario.

¡Aquí está Zumbado! muestra lo más representativo de la carrera literaria del escritor cubano, que floreció como nunca en la década de los 80 en Cuba. Estos artículos (Villoro llama a los suyos con acierto “articuentos”) vieron la luz originalmente en publicaciones periódicas como Juventud Rebelde y Bohemia, y fueron reunidos en múltiples volúmenes durante el período comprendido entre 1980 y 1991. Así, encontramos trabajos de Zumbado en los libros  Amor a primer añejo, Riflexiones, Limonada, ¡Esto le zumba!, El american way, Prosas en ajiaco, Nuevas riflexiones, Kitsch, kitsch, ¡bang bang! y de Una de cal, que apareció en 1991 en forma de plaquette, ya en pleno Período Especial.

Dado el carácter prolífico de este autor, y su indiscutible garra de narrador esencial, su obra puede analizarse de varias maneras, y ello explica que Berazaín considerara didáctico subdividir las crónicas según el tema central que se abordara en cada una de ellas. Algunos ejemplos de estas categorías o secciones ideadas por Berazaín son  “La burocracia”, “Horario de merienda”, “Tipos de tipos”, “La televisión”, “Humor político”.

Ana María, por su parte, prefirió agrupar los textos según el orden en que aparecieron los libros, añadiendo las fechas de estos. En cualquiera de estos casos, se agradece la minuciosidad en la selección de los trabajos, y el respeto hacia la autenticidad de Zumbado. No es posible conocer la intimidad social (si se me permite la expresión) de los años 80 cubanos sin estudiar la obra de este extraordinario costumbrista, sin conocer realmente cómo fuimos, nos desarrollamos y resistimos males internos y externos, temas recurrentes en este escritor, que supo retratarnos con particular gracia e inteligencia. Sería imperdonable que los jóvenes ignoraran este ejemplo de literatura, con el humor y la cultura que Zumbado supo imprimirle. Su interés no solo en divertir sino también en ilustrar, pone de manifiesto una característica que permanece inamovible en todo su trabajo: su inconformidad ante lo mal hecho. A través de la sátira, la ironía, y el humor abierto, supo visibilizar errores que de otra forma, hubieran sido inadvertidos, o peor aún, perdonados. Bajo la máscara de simple comicidad, aflora en su obra un profundo sentido de la exquisitez, del buen gusto. Zumbado no fue un escritor más, sino el más alto exponente de la literatura costumbrista cubana después de 1959. Agradecemos que intelectuales como Antonio Berazaín y Ana María Muñoz Bachs contribuyan con sus esfuerzos a la divulgación de una obra que debe servirnos de guía a la par que divertirnos, y en la cual nos vemos reflejados, a pesar del tiempo y de las nuevas exigencias de la vida moderna. Para concluir, transcribo un breve fragmento del trabajo “El difícil arte de comunicar”:

“Fue una verdadera sorpresa descubrir, en un reputado rotativo de la capital, que la ciudad italiana que conocíamos como Verona no se escribe así realmente, sino Berona, pues en esa forma salió publicado cuando el redactor se refería al lugar de nacimiento de un pelotero italiano. De ahora en adelante, cuando hagamos referencia a la famosa ciudad donde se desarrolló la tragedia de aquellos dos adolescentes que cantó Shakespeare, habrá que decir: 'Boy a Berona a visitar la tumba de Bomeo y Bulieta'".

Editorial Letras Cubanas, 2012

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