Artes Plásticas

Revive el mural de las mujeres

Estrella Díaz • La Habana, Cuba

Fotos: Cortesía de la artista
 

En diciembre último fue restaurado El mural de la ciudad, obra de creación colectiva que está emplazada en la calle Martí, una de las arterias más importantes de la occidental provincia cubana de Pinar del Río.

Ese mural fue concebido 17 años atrás y esta es la primera restauración que enfrenta: su estado de deterioro era lamentable y se corría el riesgo de perder una obra que forma parte del imaginario popular que, por cierto, la ha nombrado “El mural de las mujeres” porque fue, justamente concebido por cuatro artistas de la plástica pinareña.

Imagen: La Jiribilla

María de los Ángeles Sánchez, para todos “Maricuqui”, —además de ser la esposa de toda la vida del maestro Mario García Portela, uno de los paisajistas más connotados del contexto pictórico actual— estudió artes plásticas y se licenció en Historia y Ciencias Sociales lo que la hizo, durante muchos años, dedicarse a la pedagogía.

Más de un década después, 17 años para ser exactos, Maricuqui retoma el pincel, y junto a las otras tres artistas, asume el nuevo reto que califica de “muy grande” porque ha pasado el tiempo, pero es sin duda “una deuda personal con mi ciudad: Pinar del Río

Imagen: La Jiribilla

¿Génesis?

La génesis viene de un acercamiento muy grande que hubo con una asociación alemana llamada Farbfievery, en especial por el interés mostrado por Emilia Mitrovich que fue la patrocinadora, quien animó y apoyó la realización del mural: toda la pintura y demás materiales fueron facilitados por la mencionada asociación y nosotras lo realizamos de manera absolutamente voluntaria.

Esta obra da continuidad a una serie de murales que se realizaron en Pinar del Río con el apoyo de esa asociación alemana, por el Consejo Provincial de las Artes Plásticas y el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV) de esa provincia. En aquel momento el CDAV lo presidía Isacc Linares y se hicieron unos siete murales ubicados en diferentes puntos de la ciudad. Incluso se manejó la idea de convertir a Pinar del Río en la ciudad de los murales, pero lamentablemente ese hermoso proyecto se vio interrumpido, aunque quedaron en la localidad varios ejemplos que son muy hermosos y que le alegran la vida a todo el que los disfruta visualmente.

¿Por qué devino mural de las mujeres?

Fue un proyecto específico de Emilia Mitrovich, una alemana líder de un grupo de tendencia feminista y ella solicitó que fuera ejecutado solamente por mujeres. Nosotras lo hicimos todo y prohibimos terminantemente que cualquier hombre se subiera en los andamios. El diseño fue realizado por Reina Ledónque, una pintora naif y por mí y después convocamos a Margarita Fernández, que desde el principio quiso participar y cuyo papel fue decisivo porque es una pintora excelente, y también mi compañera de trabajo en la Escuela de Arte y en el Pedagógico Idania Labrador. Esas fuimos las cuatro mujeres involucradas en el proyecto. En total la pared tiene unos sesenta y siete metros cuadrados. Recuerdo que cuando me paré por primera vez frente a ese espacio tuve mis dudas de cómo emprender la tarea. 

Imagen: La Jiribilla 

¿Y cómo lo hicieron?

Realmente con muchísimo trabajo, pero nos sentimos apoyadas por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de la provincia. Tengo que reconocer que aquellos primeros andamios no tenían todas las condiciones de seguridad y confort. Cada día, al terminar la labor, teníamos que pedirles a los vecinos que nos ayudaran a desmontar aquel tablón para guardarlo en alguna casa aledaña. En esta restauración la situación fue distinta porque han cambiado los tiempos y los andamios son muy seguros. Además, ya estamos algo mayorcitas y el andar trepadas a esa altura es riesgoso.

¿Cómo concibieron el mural? ¿Cómo se pusieron de acuerdo? ¿Cómo congeniaron los distintos intereses?

Yo tenía la idea general: quería reflejar la ciudad en todo su esplendor y, sobre todo, plasmar cómo era el Pinar del Río de aquel momento. Tuvimos, incluso, alguna contradicción con las autoridades de la provincia por ciertas incomprensiones.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, en el mural aparece una mujer equilibrista con una brocha en la mano que pretendía pintar la luna y hubo interpretaciones tan sutiles como absurdas. Tuvo que intervenir el entonces Ministro de Cultura, Abel Prieto, para que todo llegara a feliz término. En aquel momento ¿cuál era el transporte público en Pinar?: los coches tirados por caballos, las bicicletas, pero también las guaguas que transportaban a los turistas; se refleja el paisaje rural y el urbano, los mogotes de Viñales,  las vegas de tabaco y también la arquitectura. Cuando se asentaba un poblado lo primero que se construía era la iglesia y eso está reflejado en el mural, al igual que la arquitectura ecléctica que tipifica a Pinar del Río. Por otra parte, representamos la nueva ciudad y los edificios que se construyeron en el Calero, un reparto alejado del centro urbano.

¿Hicieron un boceto?

Reina y yo estuvimos haciendo un largo trabajo de mesa y en conjunto determinamos qué íbamos a poner y qué no. Hicimos un boceto que avaló el CDAV de Pinar del Río y en una asamblea de la UNEAC fue finalmente aprobado. Días después lo llevamos a feliz término.

Hoy todo el pueblo está muy contento y lo disfruta. Como está concebido desde lo naif incluye elementos ingenuos y por su colorido llama mucho la atención de los niños. Creo que este mural fue hecho para ellos y mientras lo restaurábamos escuchábamos las voces de los pequeños haciendo su propia interpretación de la obra. El proceso de restauración nos ha dado una gran alegría. Quiero señalar que su concepto no es absolutamente primitivo porque Margarita no es una pintora naif, pero desde el punto de vista de la composición se logró una mezcla muy homogénea y un resultado feliz.

Imagen: La Jiribilla

El estado de deterioro del mural era lamentable, ¿por qué demoró 17 años su restauración?

Primero por problemas económicos a los que nadie es ajeno en Cuba y también porque el sol de nuestro país es verdaderamente abrazador. No se puede olvidar que Pinar del Río ha sido una parte del territorio cubano muy azotado por los ciclones y los huracanes. Los artistas del territorio han insistido mucho para que ese trabajo no se pierda y en algún sentido se ha ido logrando. Por ejemplo, hay otro mural de Mario García Portela que está en el Centro Hermanos Loynaz que fue restaurado hace unos años y está muy bien conservado. Eso lo constatamos recientemente.

¿El mural se mantuvo tal cual  lo diseñaron la primera vez o le adicionaron algún otro elemento?

No. Todo quedó igual a como lo concebimos en su momento. Creo que lo más significativo es que lo restauramos las mismas personas que lo creamos y eso establece un nexo. Es, igualmente, una manera de defender la obra y respetar la idea primigenia y también la memoria. Porque el arte es eso en gran medida, memoria.

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