Selección de poemas

Estoy bien, ya no quema

tu perfil retenido en las sombras del techo,

aquella línea exacta de tu rostro

que perseguía mis ojos, abiertos o cerrados.

Todo ha vuelto a moverse,

hay tardes otra vez cayendo en las ventanas

y blanco en el azul, y un viento suave

y transcurren las noches sin temer,

aquel maldito insomnio en que reinaba

el viaje de tu mano por mi espalda,

tu voz medio dormida

dibujando con luz las madrugadas.

Ya puedes regresar, ahora que no recuerdo

haber escrito en las piedras

(con el placer insistente de un niño,

con la energía feroz de un prisionero),

“tu mano, que debiera estar después de cualquier cosa”.

Ahora que ya no llegan noticias

de las regiones devastadas

por aquella ilusión, desmembrada ya y hueca

se podría decir que estoy a salvo,

que “fuera de peligro”

que “ya puedo irme a casa”

queda sólo atender esa secuela,

esa invasión brutal de soledad

que llega, urgente,

a reemplazarte.

 

Alguna vez haces que casi olvide

esa verdad que soy y estoy buscando;

que no vea el libreto, el público, las luces

esta falacia sobre el escenario.

Eres un mal licor que me sumerge

en personajes turbios y rabiosos;

inquietas y das paz, hieres y alivias

cual hechicero de cambiante rostro.

Pero no dejas sombras en mi frente,

te beso placentera y no dolida

y disfruto de ti lo disfrutable

porque tus dagas son únicamente

parte del escenario de mi vida,

tan sólo otro peldaño para hallarme.

 

Cuenta que allí amanecen dóciles criaturas

antes de la estampida,

antes de los quebrados tallos y el silencio.

Dice que para ella danza leve el nogal

que derribará luego la avalancha,

y que seduce, al alba, el olor de ese valle

que como hogar elije.

A los amigos el hechizo inquieta

pues donde habría huido permanece

y acaricia la mano de la fusta.

Confiesa que quizás únicamente

la hermosa faz de los atardeceres retiene allí sus pasos,

en aquella ciudad que no es ciudad

tras el paso furioso de las bestias,

tierra arrasada que una vez al menos

durante cada día reverdece.

Alguna vez intuyo su extraña vanidad

ser quien las furias vence

quien tenue lluvia aguarda cuando otros

partirían hacia los vientos húmedos;

vislumbro la celada de esa fe

—un poderío mayor que todos los ejércitos—

y me empeño en mostrarle escenas en que evoca,

derribada,

el engañoso canto que endulzó sus oídos,

el velo ante sus ojos

cuando en cada palabra pronunciada o escrita

entendíamos márchate

abandona esta tierra de corceles salvajes;

le hablo de una cólera que no admite amazona

pero entonces sonríe

me dice que en las tardes siente como un oleaje

y me cuenta que allí

dóciles criaturas amanecen...

 

De una playa arrasada por los vientos

sólo yo las arenas intocadas conservo,

son mías

las blandas esmeraldas bajo el muelle

y el andar silencioso de la luz bajo el agua

y el agua y el silencio y los maderos.

Poseo la memoria de una perdida playa

y el portal que acaricia la espalda de las olas

y el danzar de los botes hacia la madrugada

y la brisa salobre,

por qué insisto

en habitar este lugar pequeño y en penumbras

que me dejas en ti

aun bajo amenaza de ver mi desalojo

cualquier día.

 

Paulatino

Estamos practicando su distancia

se aleja un poco más de tarde en tarde

deambula largas horas

las orillas del río, los amigos, la noche.

Yo convenzo a su ausencia en un rincón

acaricio el librero,

mis bocetos retoco.

Yo voy despacio regresando el tiempo

en que sólo la brisa me besaba

y en el salitre los deseos todos

y todos los placeres entre el agua.

Miro su espalda siempre que se aleja;

trato de adivinar, cuando me habla,

si acaso sabe que por estos días

estamos practicando su distancia.

 

Tomados del sitio Cuando digo poesía…
 
Déborah García Morales: Poeta, diseñadora y editora villaclareña. Nació en Santa Clara, Villa Clara, el 22 de diciembre de 1971. Es licenciada en Ciencias Farmacéuticas en la Universidad Central de Las Villas (1994). Desde su graduación hasta 1999 trabajó en el Instituto de Biotecnología de las Plantas y a partir de 2000, en la Editorial Sed de Belleza como diseñadora-editora. Se graduó de la Especialidad en Edición de Textos (Universidad Central de Las Villas, 2002). Ha recibido los premios Mario Rodríguez Alemán 2006 y Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2007. Ha publicado En estado de sitio, por la Editorial Sed de Belleza en el 2003 y Sin ángeles tutelares, por la Editorial Capiro en el 2008.

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