Lucía, con ganas de revolución en Cuba

Leyda Machado Oramas • La Habana, Cuba
Fotos: Lianet Pujol

Lucía Socam seduce con la voz, destroza espacios y capta atenciones sin demasiados preámbulos. Guitarra en ristre, esta andaluza de sonrisa plena y militancia roja, desanda los caminos de la historia reciente de España con un solo propósito: no olvidar.

A ello ha dedicado su obra: al recuerdo y la evocación de aquello que han intentado arrebatarle a los suyos, la memoria. Esa memoria imprescindible para entender la vida, para aquilatar en su plena magnitud la importancia del cambio que urge hoy a la sociedad, un cambio que les arrancaron en 1936 a fuerza de tiros y muerte.

Imagen: La Jiribilla

El año pasado visitó Cuba por primera vez, integrando la brigada cultural Andrés Vázquez de Sola que participó en la 22 Feria Internacional del Libro de La Habana; y de ahí quizá surgió la idea de regresar de nuevo a este evento, con un proyecto más personal: “Tuvimos la oportunidad de venir en 2013 a presentar nuestros libros en la feria, algo que para mí que soy miembro del Partido Comunista y partícipe desde niña en muchísimos de los movimientos sociales que hay en España, fue un sueño hecho realidad; además siendo cantautora uno de mis mayores deseos era venir a La Habana de la trova, donde están Silvio, Pablo, Vicente…y finalmente pude cantar en diferentes espacios, incluso aquí mismo en el Café Wichy donde estrené mi disco Nuevos tiempos. Viejos tiempos, antes que en España”.

“Este año nos dieron la oportunidad de volver para presentar algunos títulos nuevos y como yo estaba preparando un disco que quería grabar en vivo, tal y como había hecho con mis discos anteriores, le propuse de manera aventurada al Instituto Cubano del Libro grabarlo en La Habana, en el sitio que ellos me dijesen, y ¿cuál fue mi sorpresa?: me pusieron para inaugurar los eventos musicales en La Cabaña, en la Plaza San Francisco. Allí grabé el disco en directo y ahora solo tenemos que llevarlo a España para editarlo, montarlo y sacarlo”, me dice Socam con una sonrisa en los labios y dándome vía libre para que continúe preguntando.

Los álbumes que preceden a esta cuarta producción discográfica revelan su compromiso político de izquierda, ¿cuál es el eje de este disco titulado Con las mismas ganas de revolución?

“El disco está dentro de un marco concreto: la revolución, no solo la cubana, sino la de los pueblos y las personas por la transformación, por buscar un mundo más justo donde todos podamos ser felices y optar por las mismas oportunidades. En él se le hace homenaje a personas que nos han brindado estas posibilidades como son Dolores Ibárruri, La Pasionaria, como María Teresa León, la compañera de Rafael Alberti, como lo es un poema de Víctor Casaus, el director del Centro Pablo o directamente una canción a Pablo de la Torriente Brau, de Vicente Feliú o “Esperando Abril”, de Silvio Rodríguez, y algunas canciones más que hablan de mi compromiso y de mis ganas de cambiar el mundo.

El nombre es, por supuesto, un paralelismo con el 55 aniversario de la revolución cubana, y también se hace eco de las ganas de revolución que tenemos las nuevas generaciones, todos los que en mi país y en otros puntos del mundo somos los hijos, los nietos, los bisnietos, de aquellos que han luchado para que hoy disfrutemos de estos privilegios y derechos que tenemos. Por lo tanto, es una demostración de que venimos pisando fuerte, de que la juventud está aquí, que no somos pocos como se apuran en decir muchos y también para desmentir eso de que la juventud está escondida, que no se compromete, que no quiere saber nada del futuro. Nosotros somos el futuro, estamos dándolo todo y este disco, Con las mismas ganas de revolución, viene a decir eso.

¿Qué te ha impulsado a emprender esta lucha por la justicia y la recuperación de la memoria histórica de tu país siendo una cantautora tan joven?

La memoria histórica es importante para que pervivan los pueblos, porque estos no pueden crearse y crecer en una mentira, y España se está construyendo sobre la base de eso, los jóvenes nos estamos criando en los institutos sin conocer la verdadera historia de nuestro país. Nos han contado la que los vencedores de la Guerra Civil del 39 escribieron tras esos cuarenta años de dictadura, pero lo que no nos contaron fue la verdad de nuestro pasado. Yo ni siquiera conocía la historia de mi familia, ha sido la Asociación de Memoria Histórica la que me ha tenido que decir quién fue mi abuelo y que fue condenado a once años de prisión por luchar en el ejército republicano defendiendo a su país.

Imagínate los cuarenta y pico de años que ha vivido la gente puerta con puerta con el asesino de su padre, de su hermano, de su hijo. Eso no ha tenido que ser fácil. Ese miedo, esos traumas que han tenido durante tantísimos años los han heredado los hijos de quienes vivieron aquellos momentos y los nietos somos los que estamos intentando rescatar esas historias de nuestros abuelos, primero para que puedan morirse tranquilos y después para conocer la verdad. Nuestros abuelos se nos están muriendo y con ellos nuestra memoria, nuestra historia. Ya sabemos que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, y España sabe muchísimo de repetir esas tragedias porque volvemos a tropezar con las mismas piedras una y otra vez. Hoy el gobierno de España está conformado por los nietos de aquellos mismos fascistas que mataron a nuestros abuelos. Tiene muy poquita memoria el pueblo español.

Imagen: La Jiribilla

¿Cuándo comenzó este vínculo con el Centro Pablo y con Víctor Casaus, y cuánto se identifica tu propia obra con el trabajo de esta institución?

Yo he sabido de Víctor desde que empiezo a tener conciencia con la solidaridad cubana, con los trovadores de Cuba, con la poesía y la cultura de acá que a nosotros nos fascina y que no tiene mucha diferencia con la nuestra. Conocía desde hace mucho tiempo a Víctor a través de su poesía, pero el año pasado tuve la suerte de conocerlo personalmente aquí en la feria del libro y entablamos esa conexión, porque además yo me he dedicado a la recuperación de la memoria histórica de mi país y esa es una de las premisas de la institución que él dirige. 

En estas presentaciones de libros del Centro Pablo a las que asistí en estos últimos días pude ver en vivo lo que llevamos haciendo en mi país desde tantísimo tiempo, y cuando esa mujer contaba la historia de su padre que era maestro yo pensaba en las historias de maestros que conozco que han sido asesinados por ser republicanos. Me emocionó muchísimo ver eso allí, porque no sabía que el encuentro iba a ser estar tan directamente relacionado con la memoria histórica de mi país y pude recrearme al ver que nuestra lucha va mucho más allá de nuestras fronteras. Afortunadamente el exilio está vivo y recuerda nuestra historia porque algún día de seguro tendrán que volver.

¿Crees que la música puede contribuir a alcanzar ese objetivo?

Por supuesto. Lo hacemos con ese fin y además sabemos que es efectivo. Nosotros tenemos amigos que se han criado en el mercado capitalista y hablan igual que los medios de comunicación convencionales, con falacias que dicen diariamente pero que parecen de verdad, y que ellos no se cuestionan. Pero cuando escuchan nuestra música al menos escuchan otra versión, al menos dicen: bueno, a lo mejor todo no es como me lo han contado. Cuando yo hice Verdades escondidas, un disco dedicado por completo a la memoria histórica, la gente empezó a buscar las historias de sus abuelos, de su familia, e incluso me empezaron a pedir que fuera a los archivos y buscara los expedientes de sus abuelos que suponían habían muerto en la guerra, pero es que no es lo mismo que mueras a que te asesinen. Todas esas mentiras se han dicho durante años y la gente ahora es que se está abriendo a conocer. Nuestra música está sirviendo para eso, para que la gente se cuestione al menos la versión oficial. 

Durante esta segunda estancia en La Habana has tenido la oportunidad de compartir con diferentes trovadores cubanos en algunas presentaciones en el Pabellón Cuba, en el Centro Hispanoamericano de Cultura y hasta en la propia fortaleza San Carlos de La Cabaña, ¿cuánto se ha nutrido Lucía Socam de la trova cubana?

Primero, el hecho de atreverme a cantar “Mariposita de primavera” en ese homenaje a la trova tradicional, algo que jamás había hecho en mi vida, pero fue un reto precioso para mí porque me la aprendí a conciencia para cantarla allí. Y luego yo tendría que decirte que decidí ser cantautora cuando escuché a Silvio, a Pablo y a otros grandes como Serrat, Ismael Serrano, Mercedes Sosa. Yo conocí la historia de Cuba a través de Silvio, cuando yo lo escuché fue que me interesé por lo que estaba pasando en este país y decidí cuestionarme qué era eso que estaba pasando en esta Isla, qué era eso del socialismo que a mí me sonaba tan bello y que los medios de mi país tanto criticaban. Entraba en una incongruencia que me chocaba y por supuesto mi militancia dentro del partido comunista me brindó facilidades para conocer aún más”.

Atrapasueños es una editorial con la que has mantenido un fuerte vínculo en los últimos tiempos, ¿cuál es su línea de trabajo y en qué proyectos has participado?

La editorial trabaja con los movimientos sociales, con las amas de casa que escriben sus experiencias familiares, enfermos de cáncer y de SIDA que son excluidos de la vida y todos estos colectivos que a los que el mercado no les ofrece la oportunidad de publicar porque su obra no se vende, no es comercial, no es rentable económicamente. Entonces Atrapasueños surge en los años 90 como alternativa a esa realidad, para dar cabida en el mundo editorial a todas estas personas que persiguen el mismo objetivo de transformar el mundo.

También se encarga de publicar todo lo que sea poesía combativa. Por ejemplo, lleva a cabo una colección coeditada con el Partido Comunista de España que pretende rescatar del olvido a aquellas grandes personas comunistas que tras la Guerra Civil Española se exiliaron, fueron asesinadas o murieron en cárceles en condiciones infrahumanas, víctimas del fascismo que tuvimos en el país durante más de cuarenta años. Entre ellos están Miguel Hernández, Rafael Alberti, su compañera María Teresa León, Gabriel Zelaya, y otros tantos. Yo tuve la oportunidad de participar en 2012 en el libro dedicado a Rafael Alberti con un poema que se llama “Palabras” que le dediqué a él, y que también incluí en mi anterior disco Viejos tiempos. Nuevos tiempos, por ser un grandísimo poeta, comunista y andaluz.

De esta editorial se desprende una cooperativa musical creada por ti, ¿por qué surge esta compañía y cuál es su concepto?

Carambolo Producciones se creó hace muy poquito, es la rama musical de la editorial y se crea porque los proyectos están creciendo, hicimos un experimento de vincular los libros con la música y nos ha ido muy bien. Entonces, Carambolo surge de la necesidad de crear una red alternativa al mercado que impera, no solamente en España sino a nivel mundial, que se llama capitalismo y que tanto dificulta a las personas que hacemos cosas alternativas, cosas diferentes. La cooperativa tiene un estudio de grabación que le ofrece a todos los músicos comprometidos con su entorno grabar su proyecto, producirlo y al unir las redes de todos permite expandirlo, difundirlo y distribuirlo.

¿Proyectos futuros con el Centro Pablo? ¿Quizá un concierto en el espacio A guitarra limpia?

La ilusión de mi vida es cantar en A guitarra limpia, el sitio donde han estado todos mis ídolos cubanos y si yo pudiera aportar ese granito de arena en el Centro Pablo para mí sería un sueño. Ojalá el año que viene, si venimos, podamos hacer algo allí. También con este disco que acabo de grabar yo tenía la idea de hacer algo al más puro estilo Benedetti-Viglietti, poema y canción, como fue mi disco anterior con un poeta llamado Juan José Téllez y este quería hacerlo parecido con Víctor Casaus. Ojalá podamos llevarlo a España este año para grabar el disco porque nosotros hemos venido a Cuba por motivación personal, a mostrar un poquito lo que hacemos, pero esto no puede acabar aquí, tenemos que extender esos frutos por toda la península de España.

Casi al cierre de esta 23 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, ¿cómo te has sentido acompañando las presentaciones de Ediciones La Memoria del Centro Pablo y otras de la editorial Atrapasueños de tu país?

Me he sentido como pez en el agua porque ya conocía un poquito La Habana desde el año pasado, pero ahora he conocido muchísimo más, además he entablado relaciones para seguir compartiendo y vamos a intentar trasladar a España todo esto que hemos aprendido para que se conozca todo el arte literario que tienen. He sido muy feliz también grabando mi disco, cantando aquí en el Pabellón Cuba, compartiendo mi música; y creo que ha sido recíproco, por lo tanto, nos vamos satisfechos para España, dispuestos a volver el año próximo con las mismas ganas de revolución.

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