Entrevista con Miguel Cañellas Sueiras:

Un festival pensado para el público

Fernando L. J. • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Conocí a Miguel Cañellas, poeta, narrador y gestor cultural, hace más de veinte años, cuando yo era un estudiante del Instituto Superior Técnico de Cienfuegos. Él se desempeñaba entonces como Presidente de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia y, a la vez, coordinaba la actividad de Extensión Universitaria en aquella escuela de ingenieros y economistas de la que terminó por salir, para luego ocupar varios cargos del sector cultural y asumir, finalmente, la dirección del centenario Teatro Tomás Terry, labor que ha desempeñado durante los últimos diez años. Recién salidos de la vorágine de programación y del ambiente festivo que durante una semana conquistó a una de las ciudades más bellas y limpias de Cuba, conversamos con Miguel sobre esta obra de creación colectiva que él ha fundado y sostenido con iguales dosis de tenacidad y creatividad.

¿Cuándo y cómo surge este Festival del Monólogo y cuáles fueron los caminos que lo llevaron a su actual alcance continental?

Surge en el 2003 para celebrar el  Aniversario del Teatro. Se llamó Festival del Monólogo Cubano y Premio Terry, y fue una estrategia, en primer lugar, para lograr un evento único que diferenciara o distinguiera al Teatro Terry entre otros teatros cubanos y que, al mismo tiempo, incidiera favorablemente en la programación teatral de la ciudad, de cara al público. Pretendíamos desde entonces dotar a la ciudad, en pocos días, de una programación de excelencia, ya que la convocatoria del evento nos permitiría concentrar varios espectáculos, de muy diversos orígenes. Desde el inicio fue un certamen por invitación, con una selección de espectáculos que tenía muy en cuenta los criterios de programadores, especialistas y de la crítica y que luego se traduciría en un gran bloque promocional insertado en un evento, con todo lo que ello implica en términos de divulgación, etc. Fue una táctica pensada para enriquecer la programación del Teatro, usando diferentes herramientas de promoción y optimizando la logística que podíamos movilizar desde aquí. Recuerda que el festival surge y se ha ido desarrollando en un  teatro de provincia, a partir de que el pequeño formato te permite aprovechar los recursos disponibles en movilizar varios espectáculos, lo cual, si se promueve y trabaja adecuadamente, te permite ofrecer una mayor diversidad al espectador, que ha sido siempre una de nuestras motivaciones principales.  Aparejado a esto, notamos que esta manera de asumir el hecho teatral había  tomado auge desde la década de los ‘90 y que varios intentos por organizar festivales del monólogo habían sido infructuosos por su sostenibilidad. Diseñamos un evento que se hiciera sostenible a partir de la recaudación en divisas del propio teatro, la cual a su vez se basa sobre todo en su valor patrimonial y en la vitalidad de su cartelera habitual.

Desde el Primer Festival la estrategia diseñada dio resultado y pegó en el público que notó lo novedoso y serio de la propuesta y  agradeció la manera en que lo organizamos. Lo convertimos en una “Cumbre del Monólogo Cubano” como le llamamos  al principio y fue creciendo en cada edición hasta desbordar la sala principal del Terry e instalarse en otros locales de la ciudad, para luego llegar a otros municipios y  ciudades de Cuba. Hasta donde conozco es el primer festival de provincia que declara como subsede a La Habana. Luego el Festival duplicó la programación en las Salas y continuamente recibíamos solicitudes de elencos de todo el país y de países de América y España interesados en asistir. De esa manera, se fueron invitando siempre algunos elencos de esos países, hasta que vimos la necesidad y la viabilidad de hacerlo latinoamericano sin excluir, naturalmente, a los cubanos.

El éxito ha sido rotundo. Incluso dos importantes actrices españolas han mostrado su interés en asistir al Festival como invitadas, lo cual prestigia y da realce mediático al evento: la primera fue Victoria  Abril, un ícono del cine español, con roles en varios filmes de Almodóvar, quien asistió a la primera edición y fue muy amable con el público, la prensa y los organizadores. Esta vez quiso asistir Rossy de Palma y logramos disponerlo todo con ayuda de varias instituciones cubanas y españolas, pero no pudo hacerlo por motivos de salud. También estuvo a punto de asistir este año el actor-director José Maria Pou, Premio Nacional de Teatro de ese país y gerente de los teatros La Latina, de Madrid, y Goya, de Barcelona. Son compromisos que se posponen y personalidades que muy probablemente nos acompañen en otro momento o incluso en la venidera edición del evento, prevista para el 2016.

Para esta segunda  edición solicitaron espacio y enviaron material con toda la información, incluyendo videos, 65 elencos de América y algunos de Europa. Inicialmente hicimos un corte a 32, atendiendo a la calidad de lo visto por los especialistas, pero luego hubo que reducirlo a 26 elencos, llevando realmente hasta el límite las posibilidades reales de programación de la ciudad y la duración del certamen, que en la práctica se reduce a cuatro días. Fue así como el Festival pasó de cubano y pensado para celebrar el aniversario de un teatro, a Latinoamericano  y fiesta para Cienfuegos y otras ciudades aledañas.

¿Cómo se vincula este evento con los diferentes circuitos de festivales y eventos de Cuba y América Latina?

No se vincula, ni siquiera somos tomados en cuenta para la programación de los espectáculos que premiamos en otros festivales y eventos cubanos. Nosotros de hecho lo hemos intentado. Invitamos a nuestro Festival a los organizadores de festivales  del país como son los de Villa Clara, Camagüey, el ISA, etc., pero hasta hoy no ha funcionado y no fructifica  el vínculo. Yo creo que ese debería ser un objetivo del país, pero, como para nosotros es un objetivo solo colateral, no nos desgastamos demasiado en ello. Solo en una ocasión hemos podido vincularlo con el Festival Internacional del Monólogo de Venezuela al que llevamos Santa Cecilia, de Abilio Estévez, interpretado por Osvaldo Doimeadiós, Premio de Actuación y Puesta en Escena de nuestro Festival. Fuera de esa acción, la burocracia disfrazada de relaciones internacionales terminó usurpando esa tentativa y otras que aparecieron en Colombia y Argentina.

¿Cómo se financia y sostiene un festival que convoca a teatristas de tantos países?

Este festival nació y ha crecido porque se autofinancia con lo que la institución anfitriona recauda entre una edición y otra. El  Teatro Terry recauda anualmente un promedio entre 180 y 200 mil CUC, lo que implica que, en los dos años que mediaron entre la primera y la segunda edición del evento, en esta segunda época, pudo haberse recaudado cerca de 380 mil CUC. Claro que no todo este dinero se emplea en el Festival, ni siquiera en el funcionamiento del teatro, pero disponer de ese ingreso nos permite costear la estancia de todos los grupos participantes, así como la logística del evento, que incluye una cifra de personas adicionales a los teatristas cubanos y extranjeros, así como el pago de servicios de transportación, alimentación para los organizadores y el equipo técnico, impresos promocionales y otros. La moneda nacional sale del presupuesto que tiene el teatro para su programación del año.

¿Qué opinión te merecen los resultados de esta segunda edición del evento y en qué medida el Festival ha crecido con respecto a su primera convocatoria?

Esta segunda edición ha sido realmente desbordante. Me ha sorprendido la manera en que el evento se va afianzando entre los teatristas de América Latina y en el público cienfueguero, e incluso entre los espectadores habaneros, que disfrutaron de varios de los espectáculos asistentes. La satisfacción que se creó en ese creciente sector de la población que asistió a los teatros, y en los actores y su interrelación con los organizadores y con el público, es motivo suficiente para seguirlo intentando. Ya te dije arriba cómo fue creciendo, pero este año creció sobre todo en organización y funcionamiento interno, y en la generación de una sensibilidad y un mayor apoyo de las instituciones de la ciudad, incluyendo las máximas autoridades del  Partido y el Gobierno.

Se ha hablado mucho sobre la selección de los grupos y su influencia en el apretado programa del evento. ¿Qué posibles soluciones vislumbra el Comité Organizador para un tema tan complejo como el de la selección de los espectáculos en concurso?

La selección este año resultó mucho mejor, y eso se vio en las valoraciones que dio el público de los espectáculos, ninguno de los cuales fue evaluado de malo. Te recuerdo que este es un Festival pensado sobre todo para el público, lo cual no excluye presentaciones más complejas o de un código que disfruten más los entendidos, pero que igual no puede olvidar su comunicación con el espectador. También la selección puede mejorar en la medida que podamos contar con un equipo  más amplio y riguroso para emprenderla.  Pienso también que la crítica especializada no siempre hace su labor a fondo y muchos espectáculos son una cosa en sus valoraciones y otra encima del escenario.  No obstante, te digo que aquel Festival que, en cuanto a su calidad, esté libre de este pecado, que lance la primera piedra. También pudiéramos pensar en crecer en días para hacer el Festival más disfrutable, no solo por la población sino incluso por los participantes.

¿Existe alguna acción promocional posterior a  favor de los espectáculos premiados, particularmente de los cubanos?

El Terry programa los espectáculos cubanos como parte de su cartelera entre festivales y divulga esta acción promocional, orgánica del teatro, a través de sus espacios digitales en internet y de cuanto espacio tengamos a nuestro alcance. Intentamos posibles vínculos con otros festivales del mundo, muchas veces malogrados como te dije anteriormente.

¿Cómo imaginas tú la tercera edición del Festival del Monólogo Latinoamericano en Cienfuegos?

Como una gran fiesta de la cultura latinoamericana para disfrute del pueblo cienfueguero, donde el monólogo sea el motorcito que mueva toda la maquinaria artística. Aspiramos a que la ciudad en esos días se convierta en una fiesta del teatro, incluso en un destino turístico-cultural. De hecho este año muchos espectáculos vinieron acompañados de amigos, de otros integrantes de los grupos participantes que costearon su estancia, de algunos auspiciadores, productores, etc. La idea es que confluyan, para bien de la ciudad, muchos intereses culturales, sociales y económicos.

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