Entrevista con Alejandro Bustos

De terapeuta infantil a guionista de un superhéroe

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

El ecuatoriano Alejandro Bustos es psicólogo de formación y ha trabajado con niños autistas y en terapias breves de orientación psicoanalítica. Pero, en el 2004, su carrera dio un vuelco de 360 grados. De la medicina pasó a la comunicación, el marketing, la publicidad y la imagen corporativa. Junto a su amigo Beto Valencia fundó Zonacuario, Comunicación con Responsabilidad Social Cía. Ltda.

Ahora le apasiona la comunicación dirigida al público infantil y juvenil y la promoción de la lectura. En su trabajo como comunicador ha participado y coordinado varias campañas con el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, como “Futuro y presente en la Constituyente” y “Dale la vuelta al país”.

En estas jornadas de la 23 Feria Internacional del Libro, Alejandro visita por primera vez la Isla y trae consigo las experiencias de Zonacuario y la revista infantil ¡Elé!. También espera que su estancia en el país le permita conocer el trabajo de la Editorial Gente Nueva y las posibilidades de cooperación que existen para el futuro.

¿Cómo logró vincularse un psicólogo clínico al ámbito editorial y de la comunicación?

Trabajé como terapeuta de niños siete años. Durante ese tiempo estuve vinculado con equipos interdisciplinarios que hacían proyectos de comunicación, básicamente vinculados con el desarrollo. En ese momento, en Ecuador, se estableció una agenda ligada a la niñez y adolescencia con temas relacionados con el bienestar, la promoción de derechos y las reformas educativas.

Ello me permitió darme cuenta que varios de esos procesos de desarrollo fracasaban porque no se tomaban en cuenta aspectos comunicativos. Entonces le propuse a Beto Valencia, mi socio actual, quien trabajaba como director creativo en una agencia de publicidad, crear una empresa editorial y de comunicación que nombramos Zonacuario.

¿Cuál es el trabajo esencial de Zonacuario?

Hacemos una revista para niños que es ¡Elé!. En el consejo editorial tenemos profesionales del cine, la psicología, la antropología, la sociología, la comunicación, la publicidad, la ilustración y las artes plásticas. Creo en el trabajo interdisciplinario porque permite establecer un diálogo y reformalizar los objetos, lo cual ha sido la clave de estos nueve años de quehacer.

¿Qué significa ¡Elé!? ¿Cuáles son sus propósitos esenciales?

¡Elé! es una interjección que se usa en Ecuador e indica, coloquialmente,  admiración o sorpresa. Cuando la hicimos queríamos que fuera la revista favorita de niños y niñas ecuatorianos. En términos editoriales estamos localizados, pues la mayoría de las publicaciones no lo están. No les importa quién lea las revistas, funcionan igual porque responden a estrategias regionales.

Queríamos hacer una revista que invitara a leer, jugar y soñar. La pensamos como un juguete impreso. Además del énfasis en lo local, en lo temático tenía que ser muy moderna. A nivel gráfico y de las actividades que propone tenía que ser capaz de competir no con otras revistas, sino con otras ofertas de esparcimiento de los niños, como el cine, la televisión, los videojuegos.

La publicación bimensual tiene, como parte de la estructura fija, un tema central, una historieta y un cuento o poesía. Posee, asimismo, secciones variables, como “Biografías de personajes” y “Cosas que pasan”. Esta última, la prepara la psicóloga y abogada Aracelly Díaz y trata temas como el suicidio, la muerte, el abuso sexual, el divorcio. Es posible hablarles a los niños de cualquier tema. Para ello, solo es necesario encontrar el código, el tono adecuado y, bajo esa lógica, los pequeños responden a esa invitación.

La revista aborda los campos de interés de la infancia en distintas temáticas. No tenemos secciones para niños o para niñas. Es posible hacer una revista integral. Con lo que si contamos es con secciones que resultan más atractivas para niños de seis, siete u ocho años y otras para chicos de nueve hasta once años.

¿Puede asegurarse entonces que ¡Elé! trasciende las características convencionales de una revista para niños?

Claro, ¡Elé! más que una revista estuvo pensada como una plataforma de comunicación. De ella se derivan las colecciones de libros, está también Radio ¡Elé!, que es radio por internet, a través de nuestra página web. Este proyecto lo hicimos el año pasado y generamos tres temporadas. Transmitíamos dos horas los jueves, en el horario en que los chicos regresaban de la escuela.

En el caso de las redes sociales, más allá de que sabemos que los niños, en principio, no tienen acceso, sí lo tienen sus padres y por medio de ellos podemos comunicar información y sostener un vínculo entre padres, docentes y pequeños.  

¿Cómo logra ¡Elé! competir en el universo de las nuevas tecnologías?

Los niños tienen un mundo que está atravesado por los medios de comunicación, están absolutamente mediatizados. El cine, la televisión, la computadora y ahora los dispositivos móviles determinan que su universo simbólico sea distinto. Sin embargo, creemos en el poder del soporte de papel en la infancia. La textualidad, el valor intrínseco del libro como objeto y el de una revista bien editada, impresa y gráficamente atractiva se sostiene.

Los productos comunicativos, como los libros, durante la infancia tienen valor como objetos. En ese sentido la virtualización no es tan marcada, como puede pasar en el mundo adulto. Hay una oportunidad ahí.

Los niños no hacen un consumo de los medios que sea excluyente. Un chico, por jugar un videojuego que tiene su propia narrativa o ir al cine, no deja, necesariamente, de leer una revista o un libro. El consumo de los medios en la infancia es acumulativo.

La clave también está en que la revista tiene muchas posibilidades de éxito, pues a diferencia de los libros se puede leer de atrás para adelante, puedes tomarla, dejarla. Eso ha llevado a que sea desvalorizada como medio, sin darnos cuenta que es precisamente eso lo que posibilita su éxito.

Además, en nuestro medio, los libros muchas veces llegan a los niños con un saborcito a escuela, a pedagogía porque están en el marco de un plan lector. Las revistas no saben a escuela y su formato permite un manejo más libre. Además, podemos, cada uno o dos años, renovar la retícula, el planteamiento editorial, las ilustraciones y eso permite mantener a ¡Elé! vigente y atractiva.

¿Existe algún personaje recurrente en cada número de la revista?

Sí, es el Capitán Escudo, el Superhéroe Tricolor, cuya historieta siempre aparece en cada edición. Es una creación colectiva. Más allá de que haga el guión, lo pensamos y lo trabajamos con un equipo de ocho personas. En él hay una puesta en juego de nuestra propia infancia, de nuestra visión política, del país que queremos, de los superhéroes que nos gustaron, de las aventuras que quisimos vivir o que queremos vivir todavía.

¿Cuál es el perfil de la editorial Zonacuario?

Hemos editado 24 libros en narrativa y lírica. Las colecciones ¡Elé! Infantil y ¡Elé! Juvenil están divididas por tres franjas de edad, que abarcan desde los siete hasta los 13 años. Publicamos a autores ecuatorianos e internacionales. Entre estos últimos aparecen la italiana Anna Lavatelli, el español Jordi Sierra, los cubanos Enrique Pérez Díaz, Lorenzo Lunar y Rebeca Murga, el mexicano Gilberto Rondón y el venezolano Armando José Sequera.

Lo interesante de la colección es que todas las obras han sido editadas para nuestro contexto lector. Se han hecho cambios para que funcionen en lo local, que resulten pertinentes para los niños, sobre todo para los más pequeños. Ello brinda una potencia muy grande porque, a veces, estos autores llegaban mediante importación.

Por ejemplo, la uruguaya Magdalena Helguera utiliza mucho en sus cuentos “la canillita de agua” y en Ecuador eso es la pierna, lo que le patean a los chicos cuando juegan fútbol. Esto generaba problemas y los maestros tendían a rechazar el libro. Ahora, en nuestra edición, está como “la llavecita de agua”. Eso es resultado de un trabajo tenaz y le agradecemos muchísimo a los autores por su generosidad, por su apertura.

En ocasiones, las editoriales grandes, las regionales no se toman el tiempo para hacer este cuidado prolijo de las ediciones. Como editorial pequeña pudimos hacerlo y el resultado, en verdad, nos deja muy satisfechos.

¿Cuáles son los proyectos futuros de Zonacuario?

Este año queremos publicar ocho libros más para completar el catálogo con ofertas para primeros lectores entre cinco y seis años. Además de valorar la posibilidad de internacionalizar algunos autores y libros de los que tenemos los derechos de la primera edición. Con Elé! queremos llevarla a otros formatos mediáticos, consolidar el tema radio y estamos trabajando en un cortometraje animado del Capitán Escudo, el Superhéroe Tricolor.

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