Alé alé reculé. Nostalgias por Julio Cueva

Un libro contra el olvido

Gabriela Sotolongo • La Habana, Cuba
Fotos: Lianet Pujol

Como parte del ciclo de conferencias sobre Trinidad, organizado por la Fundación Alejo Carpentier, se presentó el libro Alé alé reculé. Nostalgias por Julio Cueva, de Dulcila Cañizares, definido por su presentadora como un acto de justicia “hacia un hombre, su música y su ciudad”.

Al comentar el volumen, Vivian Núñez, editora jefa de Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, aseguró que “este es un libro contra el olvido”, y añadió que “en esa cruzada para que no se pierdan figuras imprescindibles de la cultura nacional Dulcila Cañizares es una de las más fervientes y constantes abanderadas”.

Imagen: La Jiribilla

“Solo para reivindicar a un hombre lamentablemente olvidado se justificaría la publicación de este libro. Pero en estas páginas hay mucho más. Aquí se habla de entereza, de amistad, de consecuencia, de fidelidad, de amor”, puntualizó.

La editora consideró que resultan especialmente emocionantes los capítulos dedicados a Julio Cueva y a Pablo de la Torriente Brau en la Guerra Civil Española, e indicó que al leerlos “nos viene a la mente la figura del músico, entero y al mismo tiempo deshecho, dirigiendo la banda que despidió al cronista de Majadahonda”.

“Asistimos en estas páginas al descubrimiento, para muchos, de Cueva, quien compuso obras populares y criollas como “El marañón”, “El golpe bibijagua”, “Tingo talango”, entre otras tantas guarachas, sones, danzones y otros géneros, en los que daba a conocer los sucesos de actualidad de nuestro país”, expresó.

La presentación del libro fue el colofón de una jornada sobre la cultura trinitaria que incluyó una conferencia de Dulcila Cañizares, quien realizó un amplio recorrido por la música de esa ciudad, deteniéndose en sus trovadores más emblemáticos y sobre todo en Julio Cueva, trompetista, compositor y director de orquesta.

La conferencista explicó que su exposición se titula Alé alé reculé y Trinidad, quietud de cristal, porque la primera expresión es el título de una obra del maestro Cueva, compuesta durante la Guerra Civil Española, mientras que “Trinidad, quietud de cristal” es el nombre de una canción de Isabel Béquer (la Profunda), acerca de la paz que otrora se respiraba en la villa del Táyaba.

Imagen: La Jiribilla

“Ahora abriremos ventanas en el tiempo para subrayar que la Villa de la Santísima Trinidad es un lugar de historias, leyendas, fábulas, personajes inolvidables, tradiciones, rumores, palacios y mansiones de una arquitectura de excelencia, teatros, sociedades culturales, periódicos, revistas, pintores, poetas, músicos…”, había vaticinado Dulcila Cañizares, y durante poco más de una hora nos llevó de la mano por las interioridades culturales de esa hermosa ciudad.

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