Intersecciones

Veo mucho teatro

Omar Valiño • La Habana, Cuba

Sí, veo mucho teatro. No alcanzo a procesar, más allá de mi cerebro, tanto que observo. Y no solo en la capital; por periodos, incluso, asisto menos a las salas de La Habana. Me encanta viajar por el país y acompañar la obsesiva persistencia de tantos individuos y células creativas, regados por toda la nación, en torno a este arte que levanta la verdad sobre la mentira y construye la vida sobre la segura muerte que dejará en el escenario el final del espectáculo.

No creo, sin embargo, en el consabido carácter efímero del teatro. Sí en lo tácito, por supuesto, de una creación que fenecerá cada vez. Pero no en la desaparición, digamos vivencial y filosófica, del teatro guardado en la memoria. Suelo recordar con nitidez, por ejemplo, dónde vi aquellas puestas grabadas en mi caja negra. Sus imágenes, sus textos, el rostro o la acción de un actor/actriz, una melodía… aparecen claramente ante mí para enriquecer mi vida y ayudarla con el conocimiento que de tales se desprende.

Hace unos días comprobé es