Leo Brouwer, diez obras de antología

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

Leo Brouwer es un clásico. Solo que su aventura por el territorio de los sonidos no ha terminado. A los 75 años de edad, cumplidos el pasado primero de marzo, sigue urdiendo una trama infinita.

Desde que lo descubrí como autor e intérprete en mi adolescencia —un disco de pasta negra en el que había registrado Elogio de la danza—, no deja de sorprenderme su sensibilidad e ingenio para descubrir horizontes inéditos en la música.

Hubiera querido escribir la siguiente definición de su entrañable colega Jesús Ortega:

Leo Brouwer representa la música cubana en su perfil más ancho, sin estériles omisiones. (…) No podemos hablar en este caso solamente del compositor prolífico y renovador, sino también del guitarrista brillante y virtuoso, el director orquestal de precisa y creadora batuta, el maestro que encuentra tiempo para brindar sus conocimientos y experiencias, el promotor cultural que hace llegar a todos lo mejor del arte musical de todas las épocas. Del hombre que cumple con su pueblo desde la posición que le ha colocado su talento, inteligencia y profundo sentido humanístico”.

Esta nota de celebración parte de mi gusto y experiencia, al compartir las razon