Espacio de sueños colectivos

Maylin Guerrero Ocaña • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del autor
 

Sin el equipo de colaboradores que lo apoyaron, y lo acompañan en la aventura de crear una galería para todas las artes, quizás X Alfonso no hubiese podido estar ahora mismo hablando de Fábrica de Arte Cubano (FAC). Y es que el propio músico lo confirma cuando dice que “son personas que no quiero que se me vayan para ningún lado, y que hay que mantener y cuidar”. Larga es la lista de quienes se han sumado a este proyecto aglutinador de todas las variantes del arte.

Imagen: La Jiribilla

Durante un recorrido por las distintas naves de FAC, donde confluían con gran armonía pinturas, fotografías, y también los espacios destinados a acoger otras manifestaciones artísticas, La Jiribilla vio inmersos en el ajetreo propio de un lugar que está próximo a abrir al público, a algunos de los artistas que coordinan cada una de las especialidades del arte, así como a otros colaboradores. Entre ellos Carlos Alfonso (música), Inti Herrera (cine), Sofía Marques de Aguiar y Ernesto Jiménez (arquitectura y diseño de interiores), Josué García (producción) y Sonny Erice (Tecnologías).

Ernesto Jiménez, responsable de Arquitectura y Diseño de Interiores, rememora cómo fueron sus inicios en el proyecto. “Mi encuentro con X fue casual, en una reunión. Nos presentamos y él me propuso trabajar en FAC. Le comenté que estaba disponible para apoyar de modo free, y él dijo que eso era lo que le interesaba: gente que quisiera trabajar y acompañarlo en el proyecto. Llegamos al edificio cuando ya estaba limpio en su interior. El inmueble básicamente no se tocó, solo se hizo una limpieza, y las cosas que se han construido son removibles, ninguna es fija, lo cual era un principio.

“La arquitectura condicionó así la función que tiene el edificio. Se mantuvieron las escaleras, los huecos…la intervención fue muy sencilla. La parte cromática destaca las piezas que se exponen, y toda una zona en la parte alta se mantuvo como estaba por dos motivos: una por falta de recursos, y otra porque realmente desde el punto de vista estético funcionaba bien con lo que se había modificado.

“Otra lógica de la intervención fue utilizar al máximo los recursos que podían ser reutilizados, y me parece que eso se logró. Todo el mobiliario que está adentro se hizo con madera reaprovechada, y la composición de una de las paredes del segundo piso está hecha con cajas que se encontraron aquí mismo, llenas de ámpulas de vidrio, las cuales se utilizaron en algunas luminarias. A pesar de ser una intervención con un presupuesto muy reducido, el edificio alcanza una imagen desde el punto de vista estético proporcional muy buena”.

En el espacio dedicado a Diseño de Interiores y Arquitectura, coordinado también por Sofía Márques de Aguiar, se exhibirá el mobiliario realizado por creadores cubanos, así como se proyectará de modo virtual lo qué están haciendo nuestros diseñadores y arquitectos en materia artística.

Imagen: La Jiribilla

“El primer proceso fue descubrir a los diseñadores y conocer en lo que están trabajando. Vimos que existe un trabajo fascinante desde Córdoba, el gran maestro, hasta la gente joven que está intentando producir. Gente preparándose con mucha dificultades de producción y que hace un buenísimo trabajo virtual, tridimensional, que después no tiene cómo adquirir los materiales o transformarlos por falta de maquinarias, herramientas...”, comenta Márques de Aguiar.  

Por esa razón, agrega la artista, el próximo paso será crear un taller donde la gente pueda producir sus sueños, aquí mismo. Nunca sería producción en serie, porque la escala no es industrial, pero al menos sí la parte de prototipo. Comprender lo que está pasando con ellos, valorizarlos y tener un espacio de exposición donde puedan mostrar sus piezas, es el objetivo. 

“Hay cosas buenísimas que se están haciendo tanto en arquitectura como en diseño de interiores y mobiliario. La idea entonces es crear un espacio abierto a todo el que quiera presentar sus piezas, las cuales se analizarán bajo un criterio de selección.  Siempre que tenga calidad, la obra tiene espacio, es un proyecto para ellos, es lo que queremos”, intervino nuevamente Ernesto Jiménez.   

Más allá del arte, pero con el fin de potenciarlo, las tecnologías también han encontrado un espacio en FAC, con la implementación de una red wifi dentro del local, que permita el acceso a una intranet que va a contener una base de datos con información sobre artistas cubanos. Sonny Erice, al frente de las Tecnologías, explica que no fue tarea fácil montar todo este sistema.

“Hasta el momento está funcionando bien la red, pero se pasó trabajo para montar la tecnología, porque es una instalación con paredes muy gruesas. Todo ha sido poco a poco. No llevamos mucho tiempo y lo que tenemos en materia de red es incipiente, pero poco a poco iremos añadiendo contenidos, y más detalles. Queremos incluso lograr acuerdos con firmas disqueras para la venta de música digital aquí mismo, o con el ICAIC para la distribución de películas, cortos y otros productos audiovisuales por esta misma red”.

No son solo ellos; muchas otras personas cuyos nombres no aparecen en este trabajo hacen posible que cada día, cada mes, FAC proponga diversas novedades en sus galerías. ¿La clave? El trabajo en equipo. ¿Motivaciones? Lograr que el público que asista a FAC se sienta bien, y disfrute de las propuestas artísticas que produzca esta fábrica peculiar.

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