Entre aciertos y asperezas

Ana María Domínguez • La Habana, Cuba

En la esquina de 26 y 11, en el Vedado, ya no se respira hastío. Desde que Fábrica de Arte Cubano (FAC) abrió sus puertas al público, se “condimentó” la zona y se añadió otra oferta cultural de disfrute en la ciudad, pero con rasgos únicos, auténticos, de calidad. Poco menos de un mes ha transcurrido desde la inauguración oficial y el estudiante de Derecho Joel Miguel, de Marianao, asegura que no ha dejado de venir. “Estuve aquí el primer día, cuando X Alfonso ofreció el primer concierto y al otro día, con Silvio Rodríguez. Cada semana vengo, al menos un día, con algunos amigos, y hasta ahora siempre encuentro algo diferente”. Cerca de él estaba Melissa, graduada de Lengua Inglesa, del municipio de Playa. “Es la primera vez que vengo. Ya me habían hablado del lugar, y realmente me parece genial”.

¿Les parece asequible desde el punto de vista económico?

Para mí lo es, porque además de estudiar en la Universidad, yo trabajo algunas noches a la semana en una cafetería por cuenta propia. Ahorro mi dinerito y 50 pesos cubanos me parece un precio justo a pagar en un lugar donde puedo estar un período de tiempo bastante largo con mis amigos y disfrutar de varias opciones artísticas a la vez. No siempre puedo tomarme tres o cuatro cervezas, pero está la opción de un café, un té, o sencillamente no consumir, comenta Joel Miguel.

Imagen: La Jiribilla

Yoendry, estudiante de preuniversitario, titubea un poco ante la interrogante. “No puedo venir muy seguido por lo lejos que vivo, en Boyeros, y el dinero de la entrada y el del consumo se suman a la garantía de mi regreso. Pero en todo caso no me sucede solo con FAC sino con otras opciones. De hecho, esta es la segunda vez que vengo y prefiero entrar aquí, antes que a otros lugares en los que las opciones artísticas son más limitadas y en los cuales incluso hay que pagar más”.

Agrega Julio Alberto, joven médico de Nuevo Vedado, que en este centro hay exclusividad y ni con 50 pesos cubanos eso se paga. “Lo que pasa es que se trata de una tarifa que más o menos puede pagarse, en comparación con otras de 5 CUC o más, con menos calidad artística. Esta es una alternativa más”.

Philipe, biólogo residente en Cuba hace tres meses, también reconoce que FAC le seduce, en tanto le permite conocer por dónde va el arte en Cuba. “Existen otros lugares similares en otros países, pero este es único. Me siento cómodo con el hecho de que no haya diferencias entre cubanos y extranjeros para pagar la entrada, y valoro mucho la posibilidad de un ambiente tranquilo”.

Para Eduardo, estudiante del Instituto Superior de Diseño, el proyecto tiene otros aciertos. “En FAC tienes la oportunidad de estar al mismo nivel que los artistas, hablar con ellos, admirar su obra, proponer también tus creaciones, aunque no seas un artista reconocido. Aquí vienes a compartir, a conocer gente nueva, a bailar, a conversar, a enterarte de cosas…y siempre te va a rodear el buen arte, la cultura valiosa, las propuestas inteligentes”.

Imagen: La Jiribilla

 

La idea de FAC les parece genial a Yamila, dependiente de una TRD y a su novio Fernando, quien trabaja como informático en una empresa. Sin embargo, estos jóvenes no han tenido mucha suerte con el proyecto. “Vinimos el día de la inauguración y no pudimos entrar porque había mucha gente. Sí tuvimos suerte cuando lo del Festival Peace and Love, pero nos sorprendió el hecho de que para entrar a los conciertos había que pagar 25 pesos, y 50 más si queríamos entrar a donde están las obras de arte. Por supuesto que solo entramos al concierto, porque no nos alcanzaba para las dos cosas. Teníamos entendido que entrar a Fábrica de Arte costaba todo 50 pesos o 2 CUC, y este cambio no estaba en nuestros planes”, cuenta él.

“Al concierto de Silvio no vinimos porque pensamos que nos iba a pasar lo mismo, agrega Yamila. Pero amigos míos que sí entraron al concierto, me dijeron que la entrada costó 50 pesos, y había que pagar 50 más si se quería entrar al otro espacio donde están las fotografías, las pinturas, y todo lo que tiene que ver con el arte. Entonces no entiendo cuáles son los precios”.

En este sentido, Fernando Menéndez García, administrador de FAC, explica a La Jiribilla que para los primeros conciertos ofrecidos en el patio de la instalación, como el de Silvio Rodríguez y el homenaje a Santiago Feliú, se cobró al público 50 pesos en moneda nacional para acceder a ellos, y otros 50 pesos si las personas querían entrar al edificio.  “La decisión se tomó porque en el patio hay espacio para más personas de las que caben en el inmueble donde están las obras de arte, y había que regular el número de personas allí dentro, por una cuestión además de cuidar las piezas de arte que están allí”.
Menéndez García agrega que en el caso del Festival Peace and Love, que se realizó recientemente, cobraron solamente 25 pesos en moneda nacional para los conciertos, con el objetivo de ampliar un poco más el acceso del público, y también los 50 pesos en moneda nacional que normalmente cuesta la entrada al edificio. “Una situación que fue eventual porque decidimos no hacer más conciertos en el patio, o los menos posibles, para no molestar a los vecinos de la comunidad. Así que la entrada para FAC seguirá siendo 50 pesos en moneda nacional”.

Fábrica de Arte Cubano inmersa en una comunidad

Para los vecinos del lugar la irrupción de la FAC en su micromundo trajo magia. “En esta zona no pasaba nunca nada, pues hasta el tráfico por el puente se redujo”, refiere Ofelia, de 64 años. “Mis nietos ya no se van lejos por ahí, prefieren quedarse en este lugar antes abandonado y que ahora es otra cosa”.

Nos cuesta adaptarnos un poco al ruido, al constante bullicio, apunta Gerardo, de 43 años. “La tranquilidad de antes se rompe bastante porque viene mucha gente, la música se oye, los ensayos durante la semana, pero yo sé que es un proyecto para la juventud, y mientras tenga también algo educativo, de instrucción, lo apoyo”. Los jóvenes necesitan lugares para su esparcimiento, afirma Jorge Antonio, de 49 años, y este es uno de ellos.

Hasta los niños se benefician, señala Lourdes, madre de dos pequeños de 7 y 5 años. “Como parte del proyecto se esperan actividades para los más niños y es otra oportunidad que tenemos para ellos, diferente a las que ya han disfrutado”.

De jueves a domingo, desde las 8 de la noche y hasta las 4 de la mañana, la tranquilidad de esta zona desaparece. Quizás días antes también, cuando se ultiman detalles, se prueba el audio o se transportan obras de arte. Con certeza sucede cada semana, porque desde que FAC abrió sus puertas, no ha dejado de hacerse sentir, no ha dejado de limar asperezas organizativas, propias del que comienza a recorrer un camino nuevo, no ha dejado de ser un proyecto donde confluyen las diferentes manifestaciones artísticas, un espacio donde no existen barreras entre los artistas y el público que los admira. 

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