Cibermultitudes, los SMS
que “cambiaron la historia”

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

“¿Aznar de rositas? ¿Le llaman jornada de reflexión y Urdazi trabaja? Hoy 13-M a las 18 horas sede PP C/Génova 13. Sin partidos. Silencio. Por la verdad.¡Pásalo!”. Diez años atrás, este SMS se esparció entre decenas de miles de celulares en España, un país que estaba en shock, tras los horrendos atentados a cuatro trenes, el 11 de marzo (11M), que dejaron casi 200 muertos y más de 1850 heridos.

Imagen: La Jiribilla

Luego vinieron otros SMS y, aunque con diferencias textuales, todos coincidían en un punto: la convocatoria a una protesta multitudinaria frente a la sede del Partido Popular (PP), por la abierta manipulación política que estaba realizando esta organización a un hecho trágico, tres días antes de las elecciones generales. Frente al silencio mediático o la tergiversación informativa de grandes medios de comunicación, sobre todo vinculados al PP, las nuevas tecnologías (TIC) fueron utilizadas por los ciudadanos para organizarse.

Para entender el impacto de las TIC en las protestas debemos analizar el contexto. El ambiente político español estaba muy caldeado —nada extraño—, especialmente después de que el gobierno de José María Aznar, un fuerte aliado de George W. Bush, apoyara la invasión de EE.UU. a Irak; aunque un enorme porcentaje de los españoles se opuso al envío de tropas.

Además, otro elemento importante fue la pobre actuación gubernamental ante el hundimiento del petrolero Prestige, frente a las costas de Galicia, en 2002. A pesar de todo esto, las encuestas indicaban que el candidato, Mariano Rajoy, mantenía ventaja sobre José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Tras los atentados, la posición del PP fue culpar, desde el primer momento, a ETA. El entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, aseguró que no “había duda de la autoría de ETA”. Esto, lógicamente, tenía como intención avalar la política antiterrorista de Aznar —también similar a la defendida por Bush, en aquel “estás con nosotros o contra nosotros”— y criticar a los partidos de oposición, en especial al PSOE por un supuesto “débil compromiso” en el enfrentamiento a la organización vasca.

No pocos medios, entre ellos la cadena COPE y el diario El Mundo, replicaron al momento la versión de los hechos, emitida desde la Moncloa. Incluso, el día 13, considerada “jornada de reflexión”, previa a los comicios, el PP mantuvo su postura, aunque ya había muchos indicios que apuntaban a una historia diferente: la mano asesina detrás de las explosiones en los trenes de cercanía de Madrid parecía ser una cédula islamista radical. Hasta el PSOE tardó demasiado en reconocer lo que las evidencias investigativas mostraban.

A lo largo de la tarde del 13 de marzo se multiplicaron los SMS, con diferentes textos, como este: “Al Qaeda ha reivindicado el atentado de Madrid cuatro veces y el gobierno lo oculta. Pásalo”. Los mensajes siguieron pasando, de móvil en móvil y en la calle Génova, sede del PP, la protesta fue creciendo en número de participantes y las críticas arreciaron. La gente exigía saber “la verdad” sobre la autoría de los atentados.

No era una convocatoria partidista —aunque de seguro muchos trataron de sacar partido a ella—, sino que los sectores populares, por iniciativa propia, denunciaban al gobierno por la manipulación. Quizá como nunca antes en la historia, hasta ese momento, las nuevas tecnologías demostraban cuánto podían incidir para convocar a multitudes.

El domingo 14 de marzo de 2004, el PSOE alcanzó una sorprendente victoria, con un 4,9% de ventaja sobre el PP, por lo que Rodríguez Zapatero se convirtió en Jefe de Gobierno. ¿Hubo voto de castigo? El pueblo español indudablemente estaba dolido por la tragedia y también molesto, porque no pocos creyeron que el gobierno ocultó información importante; sin embargo, el catedrático Víctor Sampedro, de la Universidad Rey Juan Carlos, compilador del texto “Cibercampañas, causas y diques para la participación”, asegura que resulta arriesgado afirmar, sin una investigación de respaldo, que los ciudadanos ejecutaran un“voto de castigo”.

“Nos movemos en el terreno de las conjeturas respecto a su verdadero impacto electoral. Su efecto en el voto joven sí está avalado por nuestros trabajos y claramente benefició al PSOE”, concluyó Sampedro. Un día después de su triunfo, Zapatero anunció que retiraría todas las tropas de su país que estaban desplegadas en Irak.

Los atentados del 11 de marzo han quedado como uno de los momentos más tristes de la historia española. Centenares de familias fueron destrozadas y el trauma y la inseguridad fue visible —probablemente todavía lo sea— en toda la sociedad. Esos días también resultaron paradigmáticos para la ciberpolítica, porque los ciudadanos no solo leyeron los SMS —hoy podríamos decir, “comentaron” o dieron un “Me gusta” en Facebook o hicieron “retuit” a un mensaje—, sino que salieron detrás de la @ para defender sus ideas en el mundo real.

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