Artes Plásticas

Cultura y comunidad

Jorge Sariol • La Habana, Cuba
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¿Cuáles requisitos deberán ser necesarios para lograr un evento cultural que trascienda el ámbito local de un pueblito pequeño?

Como muchas cosas en la vida tal vez sea la perseverancia, las ganas de hacer y también un poco de suerte.

Esta parece haber sido la impronta del Salón Territorial Plástica-Identidad, que cada año se desarrolla en Sibanicú, un pueblo de  la provincia de Camagüey, situado en la ruta de la carretera central, entre la capital provincial y el poblado de Guáimaro, con una población aproximada de 32 mil habitantes. 

Imagen: La Jiribilla

Una treintena de  artistas de la plástica —entre naif y académicos — acudieron a la cita, aunque no todos los territorios del país estuvieron representados, algo lamentablemente conveniente, porque no habría “camas pá tanta gente”.

Asistieron  esta vez varios llegados de otros territorios camagüeyanos y de cinco provincias. 

De los nativos de Sibanicú, casi todos son miembros del grupo Valentín Sanz Carta, que al decir de expertos es una hermandad de pintores no solo convocados por la paisajística, sino por “el multidiscurso” que ofrece la pintura naif y también la académica. Llegaron también miembros del proyecto Sábanas Blancas, una interesante propuesta colectiva desde Baracoa.

Y sobre todos creadores con técnicas diversas y diversas heredades y propósitos.

¿Quién fue quien en Identidad?

Del conjunto de obras en concurso, algunas sobresalen por la técnica, por la abstracción, por el manejo del color, por la “sintaxis discursiva” o por todas las cuestiones a la vez.

Así el premio lo obtuvo el espirituano Yasiel Elizagaray, por su obra Discurso #1 y el laurel otorgado por el museo municipal de Sibanicú recayó en Paisaje, del villaclareño Conrado Cárdenas.

Imagen: La Jiribilla

Sin embargo, igual destacan los trabajos del santiaguero Roberto Botta, el camagüeyano Chuly Herrera, los sibanicuenses Yurisan Velazco e Isnel Planas y las piezas de los pintores naif Magnolia T. Betancourt (Holguín), Rafael Cala (Moa), Eduardo Núñez (Imías/Guantánamo) y Dilia Felipe, David Estrada y  Rider V. Viera,  también sibanicuenses.

Como parte de Plástica-identidad y además de la exposición en la galería de arte de la localidad de las obras en competición, se abrió en el cine Sibanicú —todo allí lleva el nombre del pueblo— una muestra en homenaje a los 35 años del grupo Valentín Sanz Carta, bajo el nombre Todas estas primaveras, con 11 obras entre las cuales resaltan las piezas de Heusder Hernández y Leónides Lazo.

El campo cubano, la integración del  paisaje: fauna, flora y humanos; la expresión del panorama urbano, tradiciones, vivencias…todo cabe en el imaginario de estos artistas.

Otredad

Sábanas Blancas, proyecto nacido en la ciudad primada el 10 de octubre de 2002 y encabezado por Guillermo O. Piedra Labañino, tendió en portales y aceras varias obras que no dejaron indiferentes a los sibanicuenses.

Imagen: La Jiribilla

“SB está compuesta por 46 artistas de las artes plásticas, cuyas profesiones no siempre vienen vinculadas al arte —revela Guillermo Piedra— pues además de instructores de arte, hay cirujanos, amas de casa o albañiles, por solo citar algunos ejemplos. Y la idea nace no sólo de la canción “Sábanas Blancas” de Gerardo Alfonso, sino y sobre todo por la costumbre en muchos lugares de Cuba de tender al sol la ropa de cama en balcones y azoteas.

“A partir de una idea de los integrantes del grupo de rap Cubanos en la Red, comenzamos a exponer en la calle principal de Baracoa y luego hemos llevado los trabajos a varias plazas, entre ellas Santiago de Cuba e incluso  en Ohio, EE.UU.

“Este es un proyecto espacial, para trabajar sobre sábanas, desde las grandes cameras imperiales hasta las «tres cuartos» e incluso de cunas. Se pinta sobre sábanas nuevas o viejas, blancas o estampadas; sobre la que alguien falleció y sobre la que alguien hizo el amor; la que se rompió...No tienen por qué ser solamente blancas y se aplican todas las técnicas: óleo, acrílico, carboncillo, grafito, incluso tinta de imprenta o vidrio pegado. Ya tenemos dos artistas extranjeros unidos al proyecto”.

Por su parte otro de los participantes, Asniel Salvador Herrera González —Chuly Herrera—, asumió una idea curiosa a partir de una propuesta también participativa: teniendo como base una foto de un sibanicuense “en su medio”, el artista intentó captar la esencia humana de un rostro, una postura, un ambiente.

Imagen: La Jiribilla

“La idea viene —explica— de un proyecto que inicié el pasado año, cuando solicité por las redes sociales digitales a  quien quisiera mandarme, mediante una foto, su visión del cielo que observa diariamente. Recibí de muchos lugares del mundo material para lograr  una sinestesia especial, con la percepción de los participantes de un fragmento, de una parte de su contexto y que a la vez es patrimonio de la colectividad mundial: el cielo.

“De ahí salieron varias piezas que constituyeron luego una exposición bastante bien recibida. Ahora pretendo hacerlo con fotos de cubanos diseminados por el mundo, fotografiados a sí mismos, en medio de sus circunstancias, de sus vidas como emigrados, en sus adaptaciones a los nuevos entornos. Ya  he recibido varias imágenes”. 

El Salón Territorial Plástica-Identidad coincide con la semana de la cultura de la localidad —celebrada en este 2014 entre el 26 de febrero y el 3 de marzo—, porque no se trata de crear solo por crear, en un tour de force del arte por el arte: “intentamos  involucrar creadores de diferentes manifestaciones artísticas —dice Isnel Plana, uno de los organizadores y artífice del encuentro—, del arte popular y de las  expresiones de la identidad comunitarias, así como comunicadores y gestores del desarrollo local. Es como único puedes hacer trascender la vida sociocultural de un lugar. A eso queremos llegar”.

Imagen: La Jiribilla

Durante la jornada  hubo bailes, canturías, actuaciones de teatro popular —con el grupo de aficionados Colibrí, nacido en una comunidad “difícil” de la comarca—, una expo culinaria de la gastronomía sibanicuense, a la que se tuvo el buen tino de convocar también a chefs de restaurantes privados de la región, y aires de fiesta que soplaron durante toda la semana.

¿Cuánto más podrá durar una experiencia como Salón Territorial Plástica-Identidad? No es posible saberlo con certeza, pero el evento que va ya por su decimoquinta edición, muestra una madurez que no muchos eventos similares en territorios pequeños del país pueden exhibir.

 

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