Los Noticieros ICAIC Latinoamericanos en el siglo XXI

Leyda Machado Oramas • La Habana, Cuba

Encontrar(se) con el libro El Noticiero ICAIC y sus voces de Mayra Álvarez continúa siendo un importante hallazgo para periodistas y cineastas que centran sus investigaciones en ese proyecto cultural creado por Santiago Álvarez hace más de cinco décadas pero cuya impronta en la documentalística cubana es motivo de estudio en el presente: razones suficientes para que este título, que recoge la historia y los testimonios de sus hacedores, amerite nuevas y sucesivas presentaciones como la que tuvo lugar el 13 de marzo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El encuentro, realizado en una de las sedes de la institución académica, formó parte de un seminario coordinado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la Cátedra de Periodismo Cinematográfico de la Universidad de La Habana y que impartió del 10 al 14 de marzo la profesora argentina Gabriela Bustos bajo el título: “Cine informativo cubano. Agitprop y contrainformación en la obra del director Santiago Álvarez”. De ahí que estudiantes y profesores debatieran, entre otras cuestiones, los elementos formales y de contenido que hacen de los noticieros un hito de la documentalística cubana y mundial.

El volumen, publicado en 2013 por  Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, recoge las impresiones de gran parte del colectivo que desde el 6 de junio de 1960 hasta el 16 de julio de 1990 hizo posible las 1493 emisiones de ese informativo fílmico que cada semana acompañaba las tandas de cine: “En estas páginas ustedes encontrarán nombres conocidos y reconocidos, y otros no tanto. Están los que ya se fueron, los que continúan haciendo cine, los que se jubilaron y mal subsisten con su pensión, pero están unidos todos en la convicción de haber participado en algo definitorio y trascendente”, adelantaba Vivian Núñez, editora jefa de Ediciones La Memoria del Centro Pablo.

Tanto el libro como un documental del mismo título, aún en fase de producción, implicaron un arduo trabajo de investigación, según explicó su autora, lo cual sirvió para revitalizar el trabajo de un grupo de hacedores cuyo aporte estuvo hasta ahora anónimo, y cuya historia merece ser recogida y completada en futuros estudios.

Ese es justamente uno de los aportes fundamentales del volumen, pero en opinión de Vivian Núñez este texto muestra un valor añadido, “y es que las voces que en él se escuchan hablan de participación efectiva, de dialogar sin cortapisas, de intercambiar, sí, con exabruptos y encontronazos a veces, esos que hacen más reales los intercambios”.

En ese sentido destacan las palabras del director cinematográfico Manuel Pérez Paredes recogidas en este texto a propósito de los mecanismos de control que pudieron haber ejercido sobre el noticiero como editorial cinematográfico de la Revolución que en definitiva fue: “Alfredo tenía una autoridad total para decidir sobre él. Otros órganos de prensa, o el mismo noticiero de la televisión, eran atendidos por las direcciones de esos organismos, pero también tenían una atención o supervisión de las estructuras del Partido que atendían los medios de difusión masiva, pero no fue así con el Noticiero ICAIC, que salía a la calle después que Alfredo Guevara lo veía y lo aprobaba. No había otra instancia de aprobación fuera del ICAIC”.

Para Mayra Álvarez el Noticiero, además de ser un reto comunicativo, desde el punto de vista estético también fue muy innovador, “porque la imagen se trabajaba de forma sintética pero invitando a la reflexión y al disfrute, y es que detrás de él había un importante trabajo de edición, algo que indudablemente ayudó a que se mantuviera durante 30 años en la preferencia del público”.

Durante este encuentro que tuvo como público fundamentalmente a estudiantes de segundo año de Periodismo, la catedrática de la Universidad de Buenos Aires, Gabriela Bustos, indagó sobre las distintas etapas del Noticiero y cómo durante sus tres décadas de existencia se fue desplazando, estética y conceptualmente, de una épica revolucionaria a una crítica profunda sobre temáticas puntuales del país.

Y es justamente esa representación de las vivencias cotidianas del espectador, ese retrato vívido de la sociedad, lo que convierte a los Noticieros en “el archivo cinematográfico más exhaustivo de la historia de la Revolución Cubana”, como los catalogara el ex director general de la UNESCO Koochiro Matsuura, porque según narrara Vivian Núñez: “en aquellos tiempos cuando ir al cine se convertía en la salida obligada de casa para los seguidores del séptimo arte, la experiencia estaba incompleta si no se disfrutaba del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Recuerdo nítidamente en la pantalla las cucharas jorobadas y sucias de la heladería Coppelia, reflejo de una crítica que parecía terreno exclusivo del Noticiero; pero no recuerdo la película que vi ese día”.

Aunque para muchos de los asistentes a la charla es inexplicable el cese de los Noticieros precisamente en un momento de vacío informativo como la década del 90, también es cierto que las razones se alejan de la objetividad y pueden obedecer a coyunturas políticas y medidas internas en un momento de total crisis y desasosiego, en opinión de Vivian Núñez.

Mas, en la actualidad, cuando los coqueteos con la crítica en los medios audiovisuales son cada vez más epidérmicos y esporádicos, estudiantes y profesores de periodismo, conscientes de las posibilidades que ofrecen al cine las nuevas tecnologías, estuvieron rondando una pregunta ineludible:¿seremos capaces de hacer hoy un noticiero como el de Santiago Álvarez?

Si bien aquellos noticieros tenían detrás a gran parte de la vanguardia cinematográfica cubana —lo cual quizá venga a reafirmar la idea de que se trata de una experiencia única en la historia de nuestro audiovisual— también las nuevas realidades ofrecen al cine otras formas de realización no sujetas a una institución, así que como dijo Núñez en su presentación, “yo no pierdo las esperanzas de que personas como ustedes se dediquen al cine, con una tecnología más barata, que no tiene que estar centralizada, y nos reflejen en la pantalla la realidad cubana, que tanto necesitamos”.

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